Reductores de velocidad se convierten en un obstáculo para la movilidad en Cali

Marzo 27, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Reductores de velocidad se convierten en un obstáculo para la movilidad en Cali

Movilidad. Muchos ‘policías acostados’, como este en la Carrera 80 con Calle 6A, no tienen buenos acabados y el mantenimiento es deficiente. También falta demarcación.

La mayoría de los resaltos que se encuentran en la capital del Valle del Cauca no cumple las normas de tránsito. Este año han sido demolidos quince, según la Secretaría de Infraestructura.

Tal vez no haga falta ser un experto o consultar la normatividad para saber que muchos de los resaltos o ‘policías acostados’ de Cali han sido hechos sin ningún tipo de control.Pasa en zonas como la Avenida Simón Bolívar, frente a La 14 de Valle del Lili, donde hay por lo menos ocho de estos elementos seguidos (aunque, supuestamente, no pueden estar en vías principales).“Estos reductores son muy incómodos y hacen que se me golpee la mercancía que traigo, que a veces se daña”, se quejó Jaime Henao, conductor de un camión. Y es que aunque estos resaltos tienen cuatro centímetros de elevación, solo son de 32 centímetros a lo largo de la vía, lo que los convierte en una seguidilla de obstáculos.Otro ciudadano, José Wilmar Escarpeta, taxista, dijo que uno de los problemas de estos pasos es que en su mayoría “no están pintados y tienen unos acabados muy ordinarios, entonces cuando uno entra y sale del reductor se golpea el carro y esto daña el tren delantero, la rótula y los terminales”.La regla es clara. El Manual de Señalización Vial del Ministerio de Transporte Nacional estipula que cuando se construye un reductor de velocidad en una calle o carretera del país “la protuberancia o saliente sobre el plano de la superficie del pavimento será de 10 centímetros y la longitud mínima a lo largo de la vía será de 3,70 metros”.Un ejemplo de la distancia que hay entre la realidad y la norma es el ‘policía acostado’ de la Carrera 80 con Calle 6A, frente a la unidad Valle de la Ferreira, que mide 3,88 metros a lo largo de la vía y 35 centímetros de alto (25 centímetros más de lo permitido).Miguel Meléndez, secretario de Infraestructura y Valorización del Municipio, dependencia encargada de demoler estas estructuras en la ciudad, reconoce que la mayoría de ellas incumple con los parámetros de ley y asegura que en una inmensa proporción han sido hechos sin el permiso respectivo, que debe emitir la Secretaría de Tránsito local. Carlos Panesso del Área Técnica de la Secretaría de Tránsito, asegura que más del 60 % de los reductores de velocidad que están construidos en las diferentes calles y avenidas de Cali no cumplen con las especificaciones técnicas.“Nosotros hacemos una verificación para detectar los resaltos que no cumplen con las especificaciones y le pasamos el reporte a la Subsecretaría de Infraestructura para su demolición”, dijo.Panesso añadió que la proliferación de estos obstáculos obedece a que “la comunidad los ha construido durante todos estos años, muchas veces sin tramitar el permiso”.Sin embargo, Silvia Gallego Girón, presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio Caney Especial, explicó que “acá en el barrio se mandaron a hacer los resaltos en la vía porque los vehículos transitan a toda velocidad en la zona”.Según un líder de la Junta de Acción Comunal, JAC, del barrio Las Vegas, en el año 2007 le solicitaron al Tránsito instalar cinco resaltos, pero a la fecha solo les han puesto tres.“En muchas ocasiones hacer estos reductores de velocidad es la única manera de bajar la accidentalidad en ciertas zonas, donde por más que la comunidad lo pide no ponen un agente de tránsito”, dijo Gonzalo Herrera, habitante de La Flora. Omar Cantillo, subsecretario de Infraestructura y Valorización, aseguró que “en lo corrido del año se han demolido quince resaltos irreglamentarios en la Avenida Cañasgordas, la Avenida Ciudad de Cali, Valle del Lili y Ciudadela Compartir, entre otros lugares”.Sin embargo, explica Miguel Meléndez, la demolición ha resultado una tarea difícil, pues en muchos casos los operarios se encuentran con la resistencia de la comunidad.“En el parque de La Alameda nos salió un vecino a darle con un palo a uno de los operarios y en el de La Flora uno de los agentes de seguridad de una compañía de la zona hizo lo mismo: agredió a quienes enviamos, pese a que el resalto no tenía autorización”, puntualizó el Secretario de Infraestructura Vial.Datos del Manual de Señalización VialLos resaltos deben ser pintados exclusivamente de color amarillo. Esta pintura deberá ser reflectorizada con microesferas de vidrio.Debido al ruido y vibraciones que generan estos dispositivos , no se recomienda su uso en zonas residenciales, frente a bibliotecas, clínicas y hospitales.No se recomienda el uso de resaltos en calzadas de alta velocidad, zonas urbanas en donde transiten rutas de transporte público colectivo, vías urbanas principales o calles que las integren y pasos vehiculares con volumen de tráfico diario superior a 500 automotores.

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