Quirófanos ilegales en Cali convierten una cirugía plástica en una pesadilla

Quirófanos ilegales en Cali convierten una cirugía plástica en una pesadilla

Octubre 22, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co
Quirófanos ilegales en Cali convierten una cirugía plástica en una pesadilla

Enfermedades como VIH y Hepatitis se pueden contagiar en clínicas de estética que no tengan condiciones apropiadas de asepxia. Los resultados se ven muchos años después.

Conozca las artimañas y los vacíos de la ley que aprovechan los falsos cirujanos plásticos para escabullirse de las autoridades. Quirófanos ilegales que están bajo la lupa de las autoridades y se esconden por toda Cali.

Parece el cielo. “Vas a quedar hermosa. Y por un precio muy económico”. La clínica es una casa estrato 5, en un barrio tradicional de Cali. Al entrar hay tanta gente como en una unidad de urgencias de un hospital. Dentro practican algo a lo que le llaman la ‘suave brisa’, un procedimiento similar a una liposucción, pero “menos invasivo”.Algo así como un milagro, que promete, en hora y media, dejar esbelta a una mujer. Entrar a la consulta de valoración no tiene valor. El procedimiento cuesta $1.300.000 (cuando el precio promedio en el mercado es de $3.000.000 o más) y además incluye diez sesiones de masajes gratis.Parece el cielo... pero no lo es. De hecho, quienes operan allí no son cirujanos plásticos. No poseen requisitos mínimos de higiene y, según la Secretaría de Salud de Cali, han sido sancionados en tres ocasiones. Han funcionado en tres puntos distintos de la ciudad, en casas y apartamentos de unidades residenciales. Las tres veces se reubicaron y en cada caso, volvieron a solicitar permiso de la Secretaría de Salud del Valle, cambiando de representante legal y razón social.Según la Secretaría, casos como este abundan. Los supuestos cirujanos plásticos se dan a todo tipo de mañas para evadir las sanciones y camuflarse en nuevos sitios. Hasta hace unas semanas esta clínica ni siquiera tenía letrero afuera. Así lo recuerda Jimena*, una de las pacientes afectadas. Cuenta que cuando asistió al sitio, desde afuera parecía una casa majestuosa. Acepta que se equivocó: que no debió dejarse llevar por lo ‘barato’ ni la espléndida apariencia del lugar. Casi todas las pacientes llegan al sitio por ‘voz a voz’. A Jimena* se lo recomendó una amiga a quien el procedimiento, aparentemente, le quedó bien. Recuerda que la ‘sala de cirugía’ parecía un cuarto común, con una camilla cualquiera y un poco desaseado. El procedimiento duró alrededor de hora y media. Hace unos días, a Jimena* le diagnosticaron fibrosis (exceso de tejido fibroso tras una operación) y requiere de un nuevo procedimiento para retirar lo que ella describe como “dolorosas bolas en su abdomen”. ¿Cómo se escurren los responsables de estos atentados a la salud de las garras de las autoridades? ¿Qué otras infracciones cometen? ¿Cómo evitar caer en manos de sujetos como éstos? Cuestión de éticaEn Cali hay más de cien sitios dedicados a procedimientos estéticos y/o cirugías plásticas. No todos están a cargo de alguien con el título de ‘Cirugía plástica reconstructiva y estética’.Juan Fernando Pedroza, profesional del área de Salud Ambiental de la Secretaría de Salud Municipal, explica que es frecuente que en las visitas de control se encuentren médicos generales, cosmetólogos, enfermeros y esteticistas que realizan cirugías estéticas. “Hemos llegado a sitios donde una cosmetóloga es la titular de la ‘clínica’ y hasta se hace llamar doctora”, apunta.Según él, este año se han radicado cuatro denuncias ante la Fiscalía por este tipo de casos. Otras tantas se han transferido a la Secretaría de Salud Departamental, que es la encargada de hacer los cierres definitivos. Sin embargo esta dependencia se abstuvo de dar la cifra de sitios sancionados a El País.Uno de los aspectos que dificulta la neutralización de estas personas es que muchas no tienen un sitio fijo para operar. “Alquilan quirófanos de cualquier clínica y allí hacen los procedimientos”, comenta Pedroza. Por eso, cuando se recibe una denuncia, muchas veces no tienen a donde remitirse. Añade que los equipos y materiales para estas operaciones son, casi todos, de venta libre. Además, agrega que estas personas no invierten en buenos materiales y que “es común que apliquen a los pacientes sustancias peligrosas”.“Son los biopolímeros”, explica Darío Salazar, médico cirujano plástico, quien ha atendido varios casos recientes en el Hospital Universitario del Valle, HUV. Desde silicona líquida, para carros o para ventanas, hasta aceites minerales o vegetales e incluso gel para ecografías. “También cera de vela... en ocasiones los combinan”, puntualiza el galeno, quien ha atendido casos como el de una joven de 18 años que estuvo en Cuidados Intensivos del HUV hace unos días por habérsele implantado biopolímeros en los glúteos. El médico señala que en ocasiones las complicaciones aparecen a largo plazo. Como la de una mujer a quien hace diez años le implantaron sustancias peligrosas en los senos y este año recurrió a él, por molestias. El caso fue tan grave que tuvieron que practicarle mastectomía en ambos senos. Además, muchos de los sitios sancionados no cuentan con la infraestructura necesaria: el personal no tiene los elementos de protección personal (como en la clínica del ejemplo inicial, donde el médico opera con una bata manga siza); no aplican técnicas de limpieza y desinfección y no tienen una correcta disposición de residuos (es decir, botan en los lavamanos la grasa extraída de los pacientes o no supervisan los gases que salen de sus chimeneas). Pero dentro de esta situación se presenta una discusión ética. Así lo expone el presidente de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica seccional Pacífico, William Murillo. Explica que hay vacíos en la ley, porque no existe una reglamentación que sancione a los médicos que, sin tener la especialidad en cirugía plástica, realizan estos procedimientos. Sucede que en Colombia, las únicas especialidades médicas reglamentadas son la Anestesiología y la Radiología. “Entonces, los médicos que hacen esto, no están actuando en contra de la ley, pero sí en contra de la ética médica”, apunta Murillo. Hace una reflexión simple: para dedicarse a la cirugía plástica (y ser reconocidos por la Sociedad de este gremio) una persona debe estudiar los seis años de medicina, mas hacer cuatro años de residencia que equivalen a una especialización y que le confieren un título por parte de la Universidad que dirigió el proceso. “Pero hay quienes toman cursos de 148 horas sobre procedimientos estéticos y se hacen llamar médicos estéticos”, complementa Pedroza, de la Secretaría de Salud. Los peligros de una cirugía estética mal hecha, subrayan los expertos, van desde desproporciones hasta trombosis. ¿Atados de manos?“Adicional al valor de la cirugía, tienes que pagar $180.000 más, para unos antibióticos que antes no aplicábamos, pero como ahora el Ministerio está molestando tanto, nos toca pedirlos”, explica un hombre encargado de hacer la valoración a los pacientes en la clínica ilegal. En realidad es más un vendedor, que se encarga de encantar a las clientas.El hombre dice que los médicos son cirujanos, pero no plásticos porque “la suave brisa es un procedimiento más sencillo”. Dice que hacen entre diez y doce procedimientos diarios y que llevan más de diez años en la labor.Esta clínica aparece habilitada por la Secretaría de Salud del Valle. Según explica Luz Mabel Ramírez, funcionaria de dicha dependencia, esto sucede porque dichos sitios (que deben funcionar como I.P.S) deben inscribirse y presentar sus papeles a esa dependencia. Pero luego de inscribirse, la ley da cuatro años a la Secretaría para realizar una visita técnica al lugar y verificar que cumple con los requisitos. Durante este tiempo muerto, las autoridades deben presumir “buena fe” por parte del prestador. “Es la ley y hay que cumplirla”, comenta Ramírez. En el caso de la clínica del ejemplo, donde se operan diez personas a diario, si la visita se hace dos años después de abierto el establecimiento, más de 7.000 personas habrían sido operadas en condiciones riesgosas.“Es un vacío que tiene la ley”, afirma Luis Gerardo Salcedo, presidente del Tribunal de Ética Médica del Valle. Explica que aspectos difusos de la ley, como éste, son los que impiden sancionar como se debe a estas personas. No obstante, aclara que no seguir los procedimientos adecuados y no utilizar los materiales apropiados, sí es delito. “De acuerdo con la Ley 1164 de talento humano, nosotros como tribunal podemos imponer sanciones a cualquier médico que se dedique a algo que no es de su especialidad. El problema es que sólo podemos iniciar una investigación a raiz de la denuncia de los pacientes, no de oficio” puntualiza Salcedo. En estos casos la sanción es la inhabilidad para ejercer la medicina entre seis meses y cinco años. No obstante, sólo se puede sancionar a médicos, por lo que quienes no lo son pero ejercen el oficio, no pueden ser castigados por este Tribunal. Sólo cuando estas personas suplantan a médicos, pueden llegar a ser procesados. Por todos estos factores, el Presidente de la Sociedad de Cirujanos Plásticos, insiste en que “es necesario que los pacientes pongan atención a estas alertas y a las miles de campañas que se hacen, porque al fin, son ellos quienes escogen dónde operarse”. Al decirlo cita una frase de Albert Einstein: “Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana”.*Nombre cambiado a petición de la fuente.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad