¿Quién responde por los árboles que se talan en Cali?

¿Quién responde por los árboles que se talan en Cali?

Julio 10, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
¿Quién responde por los árboles que se talan en Cali?

Así luce hoy el tramo de la vía a Pance en el que fueron talados (lado izquierdo de la imagen) 80 de los 1594 árboles que deben ser retirados para iniciar las obras de ampliación vial de esa carretera. Hasta el momento no está listo el plan de compensación arbórea que proyecta la siembra de 10.000 nuevos árboles.

El reciente corte de 80 árboles de la vía a Pance, que dará paso a la esperada megaobra de la ampliación de esta carretera, despierta las dudas sobre qué pasó con la compensación árborea en la ciudad. Panorama.

La imagen causó indignación en buena parte de la ciudad la semana anterior:  80 árboles fueron talados en el corredor de la vía a Pance, desde el punto conocido como la Vuelta de El Bofe hasta la entrada de Pueblito Pance. Tramo de seis kilómetros que durante décadas había estado dominado por una frondosa alameda. Lea también: Preocupación por tala de árboles en Pance

La tala, no obstante, apenas comienza: en total, 1594 desaparecerán. Así se estableció desde 2009 cuando se dio luz verde a la ampliación de la vía a Pance, una de las megaobras cruciales del Sur que pretende aliviar los problemas de movilidad de la zona. 

¿Pero qué sucede realmente después de talas masivas como esta? ¿Se hace una reposición arbórea que compense el impacto ambiental? En el papel, sí. De hecho, es una exigencia de ley para las empresas que adelanten proyectos de vivienda o de desarrollo vial. 

 Rubén Darío Materón, director de la CVC —entidad que otorgó el permiso para que el Consorcio Vía a Pance retirara los árboles— cuenta que se espera que la firma siembre, a cambio, 10.009 unidades en un lapso de dos años. Sin embargo, pese a que ya comenzó la tala, solo en dos semanas estaría listo el plan de compensación que establezca en dónde y cómo se plantarían y de qué especie serían.  

Expertos en medio ambiente no ven con optimismo el asunto.  Alberto Ramos Garbiras, excontralor ambiental del Valle y abogado ambientalista, sostiene que así la ley establezca que por cada árbol talado legalmente hay que sembrar mínimo diez nuevas plantas, el más reciente censo arbóreo muestra que no se está haciendo la tarea.

Y analiza cifras: según el censo arbóreo de 2007, la capital del Valle contaba con unos 260.000 árboles. En 2015 pasó a 296.494. “La diferencia entre una y otra medición es de ocho años, pero el aumento fue de solo 30.000 unidades. Los números no cuadran. Si se están haciendo correctamente las reposiciones, ¿por qué entonces Cali sigue con déficit arbóreo? La respuesta es una sola: no se ha compensado todo lo que se ha talado en la ciudad para emprender proyectos de gran envergadura como la construcción del MÍO y las megaobras”. 

Para sacar adelante esos dos grandes proyectos, la ciudad ha perdido cerca de 2500 árboles.  

Lo sabe Michel Maya, quien como concejal lideró, el año pasado, un debate de control a la entonces directora del Dagma, María del Mar Mozo, justamente para hacer claridad sobre qué estaba sucediendo en esa materia.

 Es que descubrió que aquí  ocurrían cosas como esta: para el mejoramiento del corredor de la Autopista Simón Bolívar, que comprendía un tramo desde el Puente de los Mil Días hasta la Avenida Guadalupe, se autorizó la tala de 988 árboles. La compensación sería de 5488. Pero, al momento de la revisión, apenas si llegaban a los 530.  

¿La razón? Lo que Maya encontró es que en Cali no se ha hecho control a la compensación arbórea en la última década. “Según la Organización Mundial de la Salud, cada caleño debería contar con tres árboles. Si somos 2.300.000 habitantes, pues entonces la población arbórea de la ciudad debería sumar unos 7 millones. Pero eso no es lo que sucede. Incluso hay comunas, como la 20 y la 21, donde la proporción apenas alcanza los 0,2 árboles por persona”.

Ramos Garbiras lo ilustra de otra manera: dice que cada habitante de Cali debería contar con 15 metros cuadrados de zona verde. “Pero si se diera el caso hipotético de que todos los caleños saliéramos al espacio público, cada uno tendría  apenas  al alcance unos 4 metros cuadrados”.

¿Cómo puede ser ese el panorama cuando existen herramientas legales que establecen las reglas de juego para que se cumpla la compensación?

El otrora procurador ambiental las detalla. Una de ellas es la Ley 39 de 1993, que en su artículo 31 establece cómo se debe proceder si se desarrollan actividades que puedan afectar el medio ambiente. Existe también el Decreto 1791 de 1996 que especifica bajo qué circunstancias se deben otorgar licencias para talar árboles y la obligación de hacer reposición.

“En uno de sus apartes  aclara incluso que, en algunos casos, la compensación debe ser mayor a 10 unidades por cada árbol talado. Ocurre por ejemplo cuando se talan grandes samanes o ceibas”. La reposición debe ser mayor dado a que por su tamaño ofrecían mucho más beneficios ambientales que árboles pequeños o de especies menores.

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Otra de esas herramientas es el Manual de Silvicultura Urbana que ofrece pautas sobre cómo debe realizarse la tarea, según el tipo de especie talada y el área a dónde pertenecía. 

 El exconcejal Maya asegura que dicha compensación puede darse también en dinero (lo que ocurre la mayoría de las veces), según lo establezcan  autoridades ambientales como el Dagma. “Y eso no estaría mal si esos recursos que pagan las firmas constructoras no se utilizaran en otras cosas. El año pasado encontramos que muchos de esos dineros se usaron para el pago de viajes, viáticos y hasta conferencias”.

Lo otro que encontró Maya es que los contratistas de las firmas constructoras tropiezan con excusas que  resultan inverosímiles: “algunos manifestaban que la respuesta del Dagma era que debían esperar para empezar la reposición porque Cali no tenía zonas disponibles para la siembra. Pero en el Manual de Silvicultura Urbana se establece que la compensación no necesariamente debe hacerse en áreas cercanas al lugar de la tala. Si existen zonas de la ciudad con más necesidad de ser arborizadas, como el Oriente, pues lo ideal es que dicha reposición pueda aprovecharse justamente allí. Pero no es eso lo que ocurre porque el Dagma es una entidad débil para ejercer control, está urgida de una reforma administrativa”.     

 Ramos Garbiras va más allá y denuncia que el Municipio no hace un aprovechamiento adecuado del Vivero Municipal (contiguo al Orquideorama) que, en teoría, debería ser el gran banco de árboles de Cali. “Es de allí que deberían salir todas esas especies que servirían para reponer los árboles”.

Gustavo Silva, ingeniero forestal que lidera el Grupo de Arborización y Zonas Verdes del Dagma, explica que hace cuatro años, de cara al inicio de las megaobras, la ciudad cambió los criterios de compensación pues hasta entonces esta tarea se hacía de manera “muy subjetiva”, según las consideraciones del técnico ambiental que evaluara la tala.

  “Hoy esas reposiciones se hacen de acuerdo con aspectos como la altura del árbol, el diámetro del tronco, la especie y la edad. Incluso, se evalúan aspectos culturales e históricos. Porque no es lo mismo talar una especie menor que, por poner ejemplos, la ceiba del CAM o las palmas zanconas de la Plaza de Cayzedo. También se evalúan otros detalles como si ese árbol está cerca a una zona hídrica, si está sano o si está enfermo. Después de evaluar todos esos parámetros, el ingeniero que hace la visita establece cómo debe ser la compensación porque no es lo mismo sembrar un samán que una ‘swinglea’”, explica Silva.

    Agrega que con la modificación de hace cuatro años se logró también que “se valorizaran más nuestros árboles. Que si antes se pagaba un monto por ellos, ese valor creciera”. 

 Consultado sobre en qué puntos de la ciudad se han llevado a cabo esas reposiciones, dice que “en todas las 22 comunas mediante actividades de siembra, control fitosanitario, podas y talas de árboles en riesgo. Se han hecho,  por ejemplo, en zonas como  San Fernando, en la Carrera 27 entre calles 5 y 3”.

 Para Michel Maya, “algunos creen que las autoridades ambientales solo están para regular, pero parte de su función es hacer control y eso no ocurre en la práctica”.

 Sin embargo, Rubén Darío Materón, sostiene que en el caso de la CVC, esta entidad sí vigila el proceso de compensación arbórea. “El dueño de la obra está obligado a hacer una programación anual de revisión y auditoría de la reposición y además, a garantizar la supervivencia de las especies que se siembran. Ese proceso toma dos años y nosotros lo supervisamos”.

Cifras 296.494  árboles tiene Cali, según el censo arbóreo del Dagma del 2015.199.959  son árboles; 43.446 son arbustos; 49.783 son palmas.474 especies de árboles existen en la ciudad y pertenecen a 88 familias distintas y 302 géneros.
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