¿Qué tanto se quejan los caleños por exceso de ruido?

Octubre 01, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
¿Qué tanto se quejan los caleños por exceso de ruido?

Este año, el Dagma ha realizado 700 operativos de control para detectar exceso de ruido en los establecimientos comerciales de la ciudad.

Las comunas 2, 19, 17 y 3 son las más impactadas. Bares, discotecas y casas son las principales fuentes de ruido.

En los primeros nueve meses del 2015 los habitantes de  Cali se quejaron menos por ruido que en el mismo periodo del año pasado. Hasta ayer, el Dagma recibió un total de 899 reclamos por exceso de ruido, lo que representa una reducción del 19 % respecto al mismo periodo del 2014, cuando se registraron 1114 reportes.

Camilo Saavedra, líder del grupo de impactos comunitarios del Dagma, explica que la  reducción en las quejas se debe, entre otras, a la regulación de la expedición de uso de suelo para los establecimientos comerciales que estableció el nuevo Plan de Ordenamiento Territorial, POT.

“Antes había una feria de usos de suelo y el nuevo acuerdo tiene en cuenta el juicio de la autoridad ambiental para otorgar los conceptos de funcionamiento. Ahora se considera  cuál es la afectación auditiva que pueden generar los establecimientos antes de abrir sus puertas”, aseguró el funcionario, quien expresó que las comunas más afectadas por el exceso de ruido son las 2, 19, 17 y 3.

El intendente Eliécer Zorrilla, de la Policía Ambiental, indicó que su dependencia ha recibido 80 quejas por exceso de ruido durante  2015. “La mayoría de las denuncias son por bares y casas en las que se hacen fiestas. En esos casos lo único que podemos hacer es un trabajo preventivo para instar al responsable a que baje el volumen”.

Diana Casasfranco, presidenta de la JAC de Juanambú, aseguró que “en el barrio llevamos tres años sin dormir porque cinco establecimientos en la Avenida 9 Norte entre calles 9 y 13  hacen un ruido insoportable. Las casas se han desvalorizado porque la gente se queda tomando en los andenes, se ponen parlantes en los antejardines y nadie hace nada por controlar los negocios”.

El mismo problema lo vive Nelson Ramírez, residente del barrio El Limonar, quien dice que las noches de los jueves, viernes y sábados “son insoportables. La gente del Dagma viene a los bares a hacer las mediciones y, como los reconocen, los dueños bajan el volumen y el resultado es que no hay exceso de ruido. Cuando  se van, en los negocios vuelve la bulla”.

Sin embargo, el líder del grupo de impactos comunitarios del Dagma aseguró que este año se han impuesto 15 amonestaciones escritas a personas que intervienen los equipos de sonido a la hora de las mediciones. 

No obstante, ante las reiteradas quejas de la comunidad, el personero Andrés Santamaría, indicó que “se requiere que el ‘Comité del Ruido’, conformado por las diferentes entidades de la municipalidad, sea continuo y contundente en sus acciones, al igual que urge la presentación del Estatuto del Ruido para la ciudad de Cali como herramienta de control y disminución de la contaminación”.

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