¿Qué pasó con la venta de comidas y bebidas en el Pascual Guerrero?

Agosto 01, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

El Gerente de Ventas y Consumo encargado para Cali, Alexis Gómez, aseguró que la Fifa fue la encargada de establecer los precios para el certamen orbital.

Los elevados precios de las comidas y bebidas en el estadio Pascual Guerrero durante el Mundial Sub 20 han motivado el descontento e inconformidad entre los asistentes al certamen deportivo, así como de los vendedores ambulantes que rechazaron quedarse por fuera del evento. La deficiente atención al público y los problemas logísticos en los puntos de venta de comidas sobresalieron el día de la inauguración del Mundial el pasado sábado 30 de julio. Pocas personas para despachar los pedidos, productos ofrecidos por el doble o más de lo que realmente cuestan y la falta de insumos para servir los productos, fueron algunos puntos de la lista de quejas. Al respecto, el Gerente de Ventas y Consumo encargado para Cali, Alexis Gómez, recordó que los precios son definidos por la Fifa y los grupos que ganaron la licitación para la venta de las comidas y bebidas. Puntualizó, además, que los precios son iguales en todas las sedes del certamen orbital."Los elevados precios en las bebidas y comidas dentro de los estadios no fueron determinados por las autoridades locales, sino por la Fifa en conjunto con los grupos Aceros y Mecatos, encargados de las ventas en toda Colombia para el Mundial", afirmó Gómez.Asimismo, aclaró que por tratarse de un evento privado, la "Fifa tomó posesión de todo" y estableció los precios de acuerdo a sus criterios y necesidades.Por su parte, el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, también se mostró sorprendido por los "precios excesivos" de las comidas y las bebidas, razón por la cual se solidarizó con la ciudadanía."El fútbol es un gran espacio para el encuentro ciudadano y el reconocimiento a la quienes de manera maravillosa lo practican, no debe convertirse en una registradora porque lo desnaturaliza. De allí que me solidarizo con la afición y comparto que los precios son excesivos", dijo Ospina.También, hizo un llamado a los proveedores de alimentos y bebidas para que multipliquen por tres las existencias de sus productos y aumenten el personal de servicio, debido a que "el Pascual estará permanentemente lleno" durante el Mundial Sub 20.No obstante, recordó que la Alcaldía de Cali entregó el estadio para su operación a la Fifa, y la cual se encargó de licitar y entregar la comida a un operador nacional. "Ellos se han comprometido a aumentar el número de trabajadores y el número de puntos de venta de comida", concluyó el Mandatario de los caleños.Además del problema con los precios, también las personas que asistieron el pasado sábado al Pascual Guerrero para ver los partidos entre Camerún-Nueva Zelanda y Uruguay-Portugal se quejaron porque la comida se acabó muy rápido y no se estaba vendiendo más. Al respecto, Gómez explicó que el inconveniente se produjo debido a unas fallas eléctricas en el escenario, que se generaron "cuando fueron conectadas unas neveras de gaseosa"."Las fallas en unos 'breakers' provocaron que se fuera la energía en 13 de los 16 puntos habilitados para la venta, lo cual impidió que se pudiera hacer la comida", dijo el Gerente.Igualmente, manifestó que ahora es mucho más difícil atender a los asistentes al estadio, pues antes de su remodelación, el escenario contaba con 42 puntos de venta, sumado a los vendedores que recorrían las tribunas y que ya no están.La voz de los vendedores ambulantesHárold Caicedo, vicepresidente de la Asociación Sindical Nacional de Vendedores Ambulantes de los Escenarios Públicos, aseguró que se quedaron por fuera del Mundial Sub 20, porque la organización los tuvo en cuenta."De las 74 personas que contrataron para vender en el estadio si mucho cinco son de Cali, el resto son de Pradera, Florida, Tuluá y Bogotá. No nos tuvieron en cuenta", dijo Caicedo.Además, criticó los precios exagerados de las comidas y las bebidas dentro del escenario deportivo, ya que antes una gaseosa de 600 mililitros costaba 2.500 pesos y ahora un vaso de 16 onzas vale 3.000 pesos.El vicepresidente de Asvenespublic dijo que tampoco les permitieron vender en un diámetro de tres cuadras durante el Mundial, lo cual afectará el sustento de 210 familias hasta después del 20 de agosto que termina el certamen.Caicedo lamentó la situación, porque se capacitaron en el Sena como vendedores y también en atención al público, algo que solo empezará a ponerse en práctica cuando termine el Sub 20.Sin embargo, la situación es tan preocupante que no sería extraño que algunos vendedores no acaten las normas y decidan buscar la forma de vender en los alrededores del estadio."La necesidad es muy grande. Estamos desesperados, pues para nosotros vender significa el pan de cada día y eso podría llevar a romper el conducto regular", precisó al concluir que esperan que en una próxima oportunidad, los empresarios sí los tengan en cuenta para trabajar.

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