¿Qué pasará con el saber colombiano, tras el TLC con Estados Unidos?

¿Qué pasará con el saber colombiano, tras el TLC con Estados Unidos?

Mayo 14, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
¿Qué pasará con el saber colombiano, tras el TLC con Estados Unidos?

Los saberes tradicionales de las comunidades indígenas colombianas quedarían en peligro con el TLC.

La entrada en vigencia del TLC con los Estados Unidos suscita dudas en torno de la preservación de los saberes tradicionales.

En 1986, Loren Miller, dueño de un laboratorio farmacéutico, solicitó ante la Oficina de Patentes y Marcas Registradas de los Estados Unidos los derechos de propiedad intelectual e industrial del yagé o ayahuasca, la planta sagrada de los indígenas amazónicos, con el argumento de haber descubierto una nueva variedad.Las nueve naciones depositarias del saber vinieron a enterarse en 1996 que su cultura ancestral ya no les pertenecía.  Los abogados del Centro Internacional de Legislación Ambiental demandaron argumentando que la supuesta nueva variedad ya había sido descrita en el Herbolario de la Universidad de Michigan antes de que Miller solicitara la patente, y ésta fue anulada en julio de 2010.Entretanto, en 1994 los agrónomos estadounidenses Duane Johnson y Sara Ward recibieron la patente de la variedad híbrida de la quinua apelawa, con la cual podrían controlar la producción y el mercado tanto en los Estados Unidos como en el exterior. Igual suerte corrieron el árbol de neem de la India y la cúrcuma.Si bien algunas patentes fueron negadas o canceladas, la entrada en vigencia, mañana, del TLC entre Colombia y los Estados Unidos es vista como una amenaza para los saberes tradicionales relacionados con la biodiversidad, cuyo control ha sido viejo sueño gringo.El temor surge de la diferencia de criterios que hay en uno y otro países sobre qué se puede y qué no patentar, y el escaso estudio sobre ese tema de los negociadores colombianos. María Camila Forero Ardila, autora del ensayo ‘TLC entre la República de Colombia y los Estados Unidos de América: una nueva amenaza para los conocimientos tradicionales’, aseguró que el Congreso colombiano aprobó el Capítulo 16.9 y la Carta de Entendimiento sobre Biodiversidad y Conocimientos Tradicionales del TLC, adoptando “la postura norteamericana de no exigir el Consentimiento Fundamentado Previo (CFP)” de las comunidades indígenas como requisito para otorgar una patente. Si bien el documento “habla de la importancia del CFP y de la repartición equitativa de beneficios, no establece los medios para materializar tales disposiciones”. Por su parte, Marta Isabel Gómez Lee, profesora del Externado de Colombia y autora de ‘¿Al final, TLC con o sin biopiratería?’, aseguró en este texto que “el Gobierno colombiano decidió iniciar las negociaciones del TLC, a pesar de carecer de políticas nacionales o sectoriales para proteger el conocimiento tradicional”. La oficina estadounidense de patentes lo ve como un bien con valor económico”, pues allá es considerado como bien privado.En el texto ‘Un enfoque diferente para la protección de los conocimientos tradicionales de los pueblos indígenas’, la abogada Natalia Tobón Franco plantea que “la mayoría de los conocimientos tradicionales se basa en el uso de los recursos naturales que rodean a los pueblos indígenas; se transmite oralmente y rara vez hay constancia escrita”. La doctora Gómez Lee añade que “los contratos de bioprospección, son considerados por los pueblos indígenas como una forma de biopiratería”, porque “la desigualdad entre una comunidad indígena y una compañía farmacéutica es evidente”, máxime cuando “las comunidades indígenas y locales no han recibido capacitación”. Hay esperanzaPero el consultor financiero Memphis Viveros, dice que “son válidos los temores, pues no faltarán avivatos que quieran sacar provecho de esos saberes. Como en los EE.UU. las riquezas son las patentes, no faltarán quiénes busquen oportunidades en los saberes tradicionales. Pero, técnicamente, eso no proviene del tratado, porque son fisuras abiertas en la norma, que se pueden presentar no sólo a través de un TLC, sino de las meras comunicaciones”. Y Julio César Alonso, director de la Maestría en Economía de Icesi, dice que éste “no es un riesgo a corto plazo, sino a mediano, pero no va a tener un efecto muy grande, y si ocurre, está el recurso de ir a defenderlo y aprender a patentar”.Alonso añade que “en México no ha pasado mucho en ese campo y allá hay grandes saberes tradicionales. Y en otros países con TLC no ha habido pérdidas masivas. Me preocuparía más un TLC con China, que es competidor directo”.Para contrarrestar todos estos riesgos, María Camila Forero plantea que “Colombia debería otorgar a las comunidades indígenas derechos colectivos sobre sus conocimientos tradicionales, inalienables e imprescriptibles”. Y Natalia Tobón considera que “la mayoría de las figuras relacionadas con la propiedad intelectual, con modificaciones mínimas, son aplicables para proteger los conocimientos tradicionales”.El debate está abierto.Normas ignoradasConvenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo: establece que los gobiernos están obligados a consultar a los pueblos indígenas las medidas que puedan afectarlos. Pero EE. UU. no lo ha ratificado, luego no se obliga. La ONU estableció el derecho de los Estados de explotar sus recursos y regular el acceso a los mismos, pero EE. UU. no ha ratificado tal convenio.La Comunidad Andina determinó que los contratos de acceso público son el medio para acceder a los recursos genéticos y al conocimiento tradicional, pero EE. UU. no hace parte de la CAN, luego la norma no tiene aplicación en el TLC.

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