¿Qué lleva a los padres a abandonar a su propio hijo?

Junio 27, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Alda Mera | El País.
¿Qué lleva a los padres a abandonar a su propio hijo?

El ICBF tiene entidades de apoyo a la embarazada con dificultades, mientras tiene su bebé y hasta cuatro meses después del parto.

Expertos aseguran que la falta de educación sexual, anticonceptivos y acceso a la justicia, son algunos de los factores que llevan a que los padres abandonen a sus hijos en condiciones inhóspitas.

Cuando se escucharon los primeros llamados de “hay una niña abandonada en la calle”, todos los vecinos salieron de sus casas asombrados. Era verdad. La recién nacida estaba en un tarro de la basura en el barrio Desepaz. Una joven que colabora con un programa de la Policía la recogió.

Mientras llamaron a los agentes del cuadrante y se la llevaron a la Estación de Policía y luego a un centro de salud, los curiosos se lamentaban: “qué pesar”, “pobrecita”,  “quién pudo ser capaz”,  “Dios mío, qué horror”.

A nadie se le ocurrió que la madre de esa bebé estuvo allí,  entre los curiosos lamentándose de que pasaran cosas así. Con frialdad contempló todo y “actuó” como una persona ajena a la situación.

Pero agentes  de la Unidad de Investigación Criminal de Infancia y Adolescencia de la Policía Metropolitana de Cali, hallaron “pruebas contundentes” de que esta mujer de 27 años  ocultó  su embarazo y que esa noche del pasado 5 de marzo dio a luz en su propia casa, salió de ésta momentos después y luego  regresó sin la bebé.

La mujer   fue capturada tres meses después,  el 15 de junio, en el barrio Potrerogrande, sindicada de  abandono agravado por tentativa de homicidio en  su hija recién nacida, por las condiciones en las que la dejó: indefensa ante  el frío de la madrugada, los riesgos de  la basura, los peligros de la calle.

Sin embargo, con  esa misma frialdad,  la mujer no aceptó  los cargos. En la audiencia negó rotundamente que ella fuera la progenitora de la niña. Sin embargo, la Fiscalía halló pruebas suficientes para darle medida de aseguramiento intramural en el penal de Jamundí, donde está recluida mientras se  sigue el proceso.

De los seis recién nacidos abandonados este año, cinco en Cali y uno en Tuluá,  en circunstancias similares, esta mujer es la única capturada. Los otros son los hijos de nadie, no hay responsables de estos expósitos.  

La capitana Marcela Narváez, del Grupo  de Protección de Infancia y Adolescencia de la Policía Metropolitana de Cali, sostiene que no  se puede definir un perfil de estas madres, que obedecen a situaciones muy  diferentes. Salvo que se presume que son bebés no deseados.

“Las causas pueden ser la falta de oportunidades o de apoyo económico, algunas que ya tienen hijos y no tienen cómo sostener uno más”, declara.

En efecto, aunque la mujer mencionada es mayor de edad, no tiene ocupación definida y vive en una casa multifamiliar, con los padres, las hermanas,  los sobrinos. “Vive mucha gente ahí”, comenta la capitana.

Rocío Laverde, quien lleva 26 años trabajando como directora fundadora de CER Mujer, una entidad  para brindar apoyo a las mujeres, en especial adolescentes, que se enfrentan a un embarazo no deseado,  considera que la raíz de esta actitud de abandono puede estar en el origen del mismo.

“Aquí llegan las niñas de 15, 14 y de hasta 10 años de edad, remitidas por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf, comisarías o  inspecciones de familia y a veces dicen: ¿Si a mí me violaron, por qué voy a quedar en em barazo?”,  relata ella.

Aunque aclara que en este hogar no se han presentado casos de abandono total como los seis mencionados,  señala que el 80 % de las niñas embarazadas que CER  apoya, “no son conscientes ni han querido  que de una relación sexual abusiva, quede un bebé. Lo que ellas menos querían era un embarazo”.

Sin embargo, algunas se acogen a la decisión de tener el niño porque ven el bebé como algo de ellas y para hacer una nueva vida o porque en el fondo piensan que el bebé no tiene la culpa.  

La lentitud de la justicia también  hace más vulnerables a las niñas y a las mujeres a tener un hijo no deseado.  Un solo ejemplo aberrante da la razón: una menor de 14 años del barrio San Pascual, fue abusada y embarazada por un comerciante de 71 años.

Sin embargo, el papá de la adolescente creía que la  demanda contra el agresor  debía ser solo por alimentos. “Aquí lo concientizamos de que debía denunciar por abuso sexual en menor de edad, pero la bebé ya nació y el abusador  sigue libre”, reclama Rocío sobre el hombre cuya conducta  es conocida en  todo el barrio. “Lo más duro de esta misión es la lentitud de la justicia”, se queja Rocío.

Entre las protegidas del Icbf en CER Mujer, hay adolescentes en embarazo provenientes de  zonas rurales, que estuvieron vinculadas a las fuerzas en conflicto, o que  han sido violadas o han tenido una relación esporádica.   Y ante ese embarazo no deseado, hay una negación de su familia a reconocerlo o sencillamente no la tienen porque también son niñas abandonadas.

Carolina Aguilera,  trabajadora social de CER Mujer, considera que una falla que induce a que haya madres que abandonan sus hijos es el mismo sistema de salud del país, que no le brinda la oportunidad de ligarse las trompas a una mujer de 25 años que ya tiene tres hijos, porque supuestamente es muy joven, o a una de 38 que ya tiene ocho hijos.

Igual incide que a los adolescentes  no les den un método anticonceptivo seguro y oportuno. “Algunas dicen: ‘es que yo estaba planificando con la inyección’ y les toca asumir un embarazo cuando creían que se estaban protegiendo con un buen método. O  no tienen  acceso a unas pastillas o a un condón o usan un preservativo que se rompe”, explica.

La profesional recalca que muchas veces la primera que abandona al hijo no es la madre, sino su pareja y su familia.  “Buscamos su red familiar para que la apoyen, pero muchas veces su familia deserta del programa y la chica se queda sola”, comenta, quizás por la pobreza, porque tienen muchos hijos y no quieren una boca más qué alimentar.

Y si es la pareja, también. “De diez niñas embarazadas que ingresan aquí, solo  un hombre  asume su paternidad, cuando son jóvenes también”, declara la trabajadora social. De hecho,  se habla de la madre que abandona, pero no del padre que también lo hace.

Lo sabe porque en el albergue hacen el acompañamiento para que la familia acepte ese embarazo que ya no se puede revertir, aunque les ofrecen tres opciones: la Interrupción Voluntaria del Embarazo, IVE, en los casos que la ley lo aprueba; tenerlo y darlo en adopción o asumir su crianza, con la ayuda del Estado hasta que la madre sea mayor de edad. 

Carolina reclama la falta de una  estrategia de educación sexual que derribe esos mitos de los  jóvenes que creen que si ella es virgen no queda embarazada o que saltando después del acto sexual tampoco porque el semen sale de su vagina.

“Hay mucha ignorancia y  tabúes. Por ejemplo, una mujer adulta pudo ser abusada, pero piensa que ‘como soy mayor de edad, nadie me va a creer; al contrario, me van a acusar como responsable de mi violación’” y prefieren no denunciar ni buscar ayuda, argumenta. Y  sobre  la IVE,  “piensan:  ‘me van a juzgar por esto, más bien lo tengo y luego lo dejo en el andén’”.

Y no acuden a los centros de apoyo que ofrece el Estado.  “Algunas creen que si van a una institución, allí les van a quitar el bebé. Eso no es cierto, tienen la libre opción de entregarlo en adopción o asumir la crianza de su hijo”, explica Carolina.

Otras adolescentes no soportan el encierro y se evaden porque ya tienen una vida en calle de consumo de drogas y hasta ya ejercen la prostitución y rechazan los servicios integrales para ellas y  sus bebés: albergue, salud, alimentación dignos,  educación  especial y proyecto de vida, con  apoyo de trabajadora social y psicóloga.

El director del Icbf en el Valle, John Arley Murillo, señaló que primero hay un temor de acudir a las instituciones de apoyo, “porque creen que van a tener un inconveniente allá, cuando en realidad el inconveniente lo pueden tener es por no buscar ayuda, incluso desde el mismo embarazo”. 

Lo dice porque casi  todas las protegidas del Icbf llegan remitidas por la Policía de Infancia y Adolescencia o por la Defensoría de Familia, ante la denuncia de un vecino. Pero admite que también hay un desconocimiento de estas instituciones de acogida para las madres con dificultades, como CER Mujer: “Desconocen que el  Estado está para ofrecerles ayuda y protección”.  

Allí  hay 25 jóvenes embarazadas o con bebés (hasta los 4 meses de vida)  y hay cuatro cupos  disponibles. Casi el mismo número de los niños que se han abandonado este año. 

Y en Jamundí, tuvieron  un albergue similar regentado por  una comunidad religiosa, pero hubo que cerrarlo por falta de beneficiarias qué atender. De  30 cupos, se redujo a 15, luego  quedaron en 11 y al final no se presentaron solicitudes. “Son situaciones totalmente contradictorias”, dice refiriéndose a los niños abandonados.

Otra dificultad, señala el funcionario, es que tampoco hay mucha oferta de entidades para atender esta población, que requiere servicios especializados. “No se puede contratar con cualquier ONG, tiene que ser una entidad que tenga la experticia y la idoneidad para brindar una atención adecuada a jóvenes en embarazo”.

Pese a ello, Murillo confirmó que está en conversaciones con la Corporación Diocesana de Cartago para   abrir un nuevo albergue para atender a las jóvenes del Norte del Valle. “El 1° de julio vendrá el equipo técnico del Icbf a hacer una visita y hacer las recomendaciones que se requieren para llevar a cabo el proyecto”. Igualmente, considera la posibilidad de ampliar diez cupos más en CER Mujer. 

Rocío Laverde indica otras causales de abandono de bebés. Como cuando la mujer tiene relaciones paralelas y después no sabe de quién es el hijo. “Algunas adolescentes dicen: es que yo tenía un novio, después tuve otro, pero en una fiesta, entre licor y drogas, creo que me acosté con alguien, entonces no sé, las fechas no me cuadran”.

La  capitana Marcela Narváez admite que en los casos repetitivos de niños tirados en baldes de agua, tarros de la basura, mangones o andenes, es que si a las madres que abandonan se les tipifica el delito de abandono, la ley solo les aplica cuatro años de pena.

Sanción que  no da  ni siquiera para reclusión en  establecimiento carcelario sino en la modalidad de  casa por cárcel. Salvo en casos como el de la mujer que fue capturada, cuya imputación de abandono fue agravada con tentativa de homicidio por la frialdad con la que dejó a su hija en medio del frío en un tarro de la basura del barrio Desepaz.

Llame gratisEl ICBF pide denunciar o buscar ayuda en la línea 01 8000 918080, que atiende a nivel nacional las 24 horas del día.

 

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