¿Qué está pasando en el tema de convivencia con los caleños?

Diciembre 30, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Luiyith Melo García | El País.
¿Qué está pasando en el tema de convivencia con los caleños?

La convivencia es una asignatura pendiente en la vida de los caleños. Del civismo que distinguió a la ciudad hace 30 años poco queda y los esfuerzos por construir una nueva cultura ciudadana son muy débiles, según los analistas.

Informe a raíz de la encuesta de percepción ciudadana de Cali Cómo Vamos, en el que se señala que los indicadores de convivencia siguen siendo preocupantes.

Los caleños estamos perdiendo el año en materia de convivencia. Somos individualistas, no nos relacionamos bien, a veces no saludamos ni al vecino y lo importunamos con el ruido. No respetamos las normas de tránsito y, lo que es peor, tenemos muy poco respeto a la vida.La convivencia es una asignatura pendiente en la vida de los caleños. Del civismo que distinguió a la ciudad hace 30 años poco queda y los esfuerzos por construir una nueva cultura ciudadana son muy débiles, según los analistas.En el último año, lo que ha mejorado es la relación con instituciones como el Gobierno y la Policía, pero de los comportamientos ciudadanos, el único que supera una calificación de 3 sobre 5 es el acatamiento del pico y placa.Pero cuando se trata de respetar otras normas de tránsito, de ser solidarios con otros que necesitan nuestra ayuda, del acatamiento de las normas ambientales (ruido y basuras) y el respeto por los vecinos, la calificación sigue estando por debajo de 3.Así lo mostró la encuesta de percepción del programa Cali Como Vamos, un resultado que tiene sólo décimas de mejoría en relación con otros años y que, como dijo el profesor Pablo Milanese, de la Icesi, lo que muestra es “un preocupante déficit de capital social en nuestra ciudad”.“La escasa asociatividad y participación de los ciudadanos en organizaciones voluntarias se evidencia en el estudio, y cómo desde ese punto de vista la relación con otros es muy escasa, lo que está mostrando es que hay un fuerte individualismo y un desgaste de los vínculos sociales”, advirtió Milanese. No se explica, dice el académico, cómo cuando se le pregunta a la gente qué ha hecho en el último año en materia de recreación, la respuesta es visitar centros comerciales, cuando recrearse implica interactuar con otras personas en actividades lúdicas, deportivas y sociales.Pero eso, que ya es preocupante, resulta menor frente a la falta de respeto por la vida, en una ciudad donde hay 1902 homicidios este año. El personero Andrés Santamaría hizo notar que el 2,4 % de esos homicidios tienen como causa efectiva la intolerancia. Incluso el 13,5% de las muertes ocurre en riñas, que no son otra cosa que falta de tolerancia. Y, en últimas, el 44,7 % de las muertes que las autoridades dicen que tiene como móvil la venganza, no son más que homicidios cometidos por intolerancia.En otras palabras, más del 60% de las muertes violentas en Cali están relacionadas con líos de convivencia y esa es la peor expresión del problema. Como dijo un analista, parecemos tener una sociedad que no se tolera a sí misma.Santamaría advierte que “la falta de comportamiento social hace que nos asesinemos los unos a los otros”. Y considera que hay un elemento cultural que nos hace resolver nuestros problemas ciudadanos con actitudes inadecuadas, además de una complacencia del Estado de no atender esta problemática.“Los guardas cívicos fueron el último experimento de convivencia hecho en Cali, pero lo único que había detrás era un ejercicio burocrático y político”, aseguró Santamaría.María Isabel Gutiérrez, directora de Cisalva, cree que en nuestros líos de convivencia tienen que ver varias cosas. La primera es que hay factores externos que generan niveles de tolerancia bajos en la gente y cuando no ha habido una cultura de la convivencia desde el hogar, sobre tolerancia y aceptación de la diferencia con los otros, se afecta la convivencia.En el tránsito es donde más se expresa esto, afirma. “Cada uno piensa que es el dueño de la vía y no le damos paso al otro en un momento dado y las peleas entre personas que van manejando por cualquier cosa, son pan de cada día”.En la casa pasa igual cuando hay violencia intrafamiliar. “Esa agresividad se ve reflejada en el vecindario, porque si el vecino hizo ruido yo también lo hago o reacciono de manera violenta, como ocurrió en Bogotá donde un vecino mató a otro porque le reclamó por el ruido que hacía. La convivencia es un indicador de educación, de familia y de ciudad”. resalta Gutiérrez.Incide el entornoLas condiciones del entorno también tienen que ver con el comportamiento ciudadano. Mauricio Vásquez, coordinador del programa Cali Como Vamos señaló que se advierten problemas de comportamiento de la gente generados por la deficiente operación del MÍO. “La gente se siente menos satisfecha con los tiempos de viaje y con la cantidad de personas en las estaciones y eso hace que se pierda la cultura ciudadana, ya que lo que prima es llegar primero por encima del otro, buscar su propia comodidad y no pensar en los demás”. Eso genera agresividad y falta de solidaridad.Lo mismo ocurre cuando hay ruido y contaminación por basuras. La gente se indispone y reacciona de manera hostil frente a este tipo de conductas, lo cual, como decía Milanese, va rompiendo los vínculos sociales.Pero, finalmente es en el barrio donde se expresan esos líos de convivencia.El capitán David Díaz, coordinador del Centro Automático de Despacho, CAD, de la Policía, indicó que “a los caleños les afectan más los problemas de convivencia que la misma inseguridad”.En efecto, hasta septiembre había 132.000 llamadas dando cuenta de riñas y alegatos entre vecinos. Y había 81.000 quejas por la alteración de la tranquilidad, alto volumen de los equipos y mal manejo de residuos por parte de algunos vecinos.Muchos de esos casos son atendidos por 170 jueces de paz, una instancia gratuita de conciliación que tienen los ciudadanos para dirimir sus diferencias antes de recurrir a la justicia ordinaria.Nevardo Carmona, juez en el oriente de Cali, dice que en el último año han atendido alrededor de 70.000 casos, 58.000 de los cuales tienen que ver con problemas de deudas y arrendamientos. “Eso es lo que más afecta la convivencia de la gente”, afirma el juez de paz.Así, la convivencia parece una asignatura más complicada que las matemáticas para los caleños. Que son mejores para manejar su presupuesto, que las relaciones con sus vecinos y los comportamientos ciudadanos. Allí se rajan. Vea la columna Lo que ‘uno nunca se imagina’Realice aquí el test de convivencia

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