Pruebas Pisa: una evaluación malinterpretada y llena de mitos

Pruebas Pisa: una evaluación malinterpretada y llena de mitos

Julio 26, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Camilo Osorio Sánchez | Reportero de El País
Pruebas Pisa: una evaluación malinterpretada y llena de mitos

Las Pruebas Pisa se realizan cada tres años y contiene preguntas sobre matemáticas, lectura y ciencias naturales.

Experto argentino desmitifica los malos resultados que sacó Colombia en las Pruebas Pisa y da luces sobre lo que realmente significa esta evaluación.

Si en algo se han ‘rajado’ los estudiantes colombianos es en los resultados de las temidas Pruebas Pisa.  Desde el 2012, cuando se conocieron los últimos indicadores, el tema ha sido motivo de debate,  porque el país ocupó el puesto 62 entre las 65 naciones evaluadas.

Entre esos indicadores, Cali fue la menos favorecida, pues los estudiantes de la capital del Valle se quedaron con los últimos lugares de todos los 13.459  alumnos evaluados en Colombia, lo que puso en entre dicho la calidad de la educación local.  Pero, ¿están realmente preparados los estudiantes caleños para medirse con el resto del mundo?

Aunque cada vez son más frecuentes las evaluaciones  y los ‘rankings’ mundiales para medir el sistema de educación, estos  estándares numéricos no tienen en cuenta las realidades de los salones de clase, los salarios de los docentes y demás factores que pesan en la calidad de la educación. Entonces, ¿sirve para algo insistir en someterse a dichas pruebas? El investigador argentino Axel Rivas dice que sí. 

[[nid:448189;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/270x/2015/07/axel-rivas.jpg;left;{Axel Rivas, doctor en Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires –UBA.Foto: Cortesía FTI Consulting}]]

Es el autor del libro ‘América Latina después de Pisa’, que analiza los resultados de México, Colombia, Perú, Brasil, Argentina, Chile y Uruguay entre los años 2000 y 2015, cuya publicación fue socializada esta semana ante las autoridades nacionales en Bogotá. 

En entrevista con El País, el doctor Rivas explica los mitos que rodean a las pruebas y los problemas que causa la mala lectura de los resultados.

Según los resultados, a Colombia le ha ido muy mal en las Pisa, ¿sirven realmente para algo estas pruebas?

Sí sirven. Las pruebas Pisa toman un montón de preguntas que nos permiten entender cómo funcionan los sistemas educativos, pero hay que analizar los resultados y mirarlos profundamente. El uso de estos debe ser muy educativo. Y quizás lo que termina apareciendo en los titulares de los medios causa mucha polémica, pero hay poca profundidad. Con todo lo que la prueba en sí misma explica, es de donde salen las respuestas para hacer nuevas políticas educativas.

En Colombia los estudiantes de Cali obtuvieron los peores puntajes en comparación con estudiantes de países desarrollados de Asia, ¿cree usted que es bueno medirnos con ellos?

Yo creo que la comparación más útil, no la única, es entre los países de América Latina. Tenemos realidades más similares, podemos aprender más de nuestras diferencias. Este estudio nos enseña muchas cosas que antes no sabíamos. Cuando uno puede empezar a entender ciertas variables internas de los países, también pueden generar cambios. Colombia ha mejorado más en matemáticas que en lectura en el nivel primario, y eso nos da las claves de lo que están haciendo los demás países.

¿Pero qué tan sano es para la educación local concluir que  los estudiantes de Cali son los peores del país  porque tienen los peores puntajes?

No conozco ese resultado en particular. Colombia está en una situación intermedia como país, está en el mismo nivel que Argentina y Brasil y un poco por debajo de Uruguay y México, y más debajo de Chile que es el que tiene mejores resultados de la región.

Entiendo, pero ¿está bien calificar a la educación de Colombia como una de las peores del mundo, solamente por los resultados Pisa?

No, yo creo que la educación es algo mucho más complejo que lo que mide una prueba. La prueba es un recorte muy particular. No podemos saber si Colombia, con su historia específica, ha priorizado la formación ciudadana y la formación para la paz, no podemos saber eso en Pisa, porque  la prueba no mide esas competencias. Si un país tiene unas prioridades más centradas en la formación ciudadana que en la formación en ciencias, por ejemplo, es perfectamente válido y Pisa no lo estaría midiendo. Es una medida, pero no nos puede decir que ese es el espejo del sistema educativo.

Y sobre la estructura de la prueba, ¿le parece completa, ideal?

No hay prueba ideal, pero Pisa es muy rigurosa. Mide competencias y no saberes memorizados, es una prueba que nos permite acercarnos a los saberes más importantes que tiene un alumno de determinado grado para esas áreas, porque mide comprensión, mide el saber que puede ser utilizado para toda la vida. En ese sentido es una prueba ejemplar.

En matemáticas también nos hemos rajado bastante, ¿esto es un indicador de que faltan más y mejores docentes  ó de qué nos hablan los resultados?

Tenemos poca tradición de formación en matemáticas en los docentes desde nivel primario, y es muy difícil de enseñar aquello que uno mismo no termina de dominar, y más todavía enseñar eso que uno no quiere, no ama. Muchos docentes no disfrutan de enseñar matemáticas, entonces tenemos un problema pedagógico profundo: cómo lograr apasionar en la formación a los futuros docentes, para que puedan ser transmisores de la pasión por la matemática, y no meros transmisores de fórmulas.

En comparación con  Asia y Europa, ¿qué retos tienen los estudiantes colombianos académicamente?

Claramente hay muchas diferencias culturales. Creo que tenemos que aprender de esos países pero no hacer una copia, porque sería peor intentar trasladar modelos sin entender las culturas. Me parece que hay muchas cosas por aprender, siempre destaco las experiencias de Finlandia y el valor que le dan al primer grado, ese año es un lugar de recepción con los mejores docentes, mucha atención personalizada, toda la escuela está pendiente que ningún estudiante se quede atrás. Nosotros tenemos en América Latina una muy mala tradición, nuestro mayor nivel de repetición de curso es el primer grado, es decir todo lo contrario de lo que debería ser, un grado donde los alumnos adquieren la confianza en el aprendizaje.

Sí, pero ¿cómo aterrizar esa reflexión en Colombia, donde los colegios públicos tienen salones con más de 40 estudiantes desde el primer año escolar?

Hay dos planos, el de la política educativa, donde hay muchas decisiones por tomar en cada país: cómo distribuir recursos, cómo organizar las escuelas, priorizar que los directivos sean cargos para líderes pedagógicos que sepan trabajar en equipo con sus docentes. Y hay otro plano que tiene que ver con la organización dentro de la escuela. Eso se puede fomentar destinando al mejor docente para el primer año, que la escuela dé una recepción particular a esos estudiantes. Las condiciones dependen de aspectos políticos y económicos, pero la pedagogía depende de los maestros. Hay un margen por mejorar para ambos.

A los estudiantes en Colombia se les avisa con muy poco tiempo sobre la prueba. ¿Cómo deberían prepararse?

La prueba Pisa está diseñada de una forma tal que es muy difícil prepararse. Pisa avisa a los países tres meses antes cuáles estudiantes han sido seleccionados para la prueba y los países tienen ese tiempo, si quisieran usarlo, para preparar a esos alumnos.  Lo que sí tienen qué hacer los países es preparar culturalmente a los alumnos, que hagan su mayor esfuerzo ese día, que asistan a clase, que lo tomen como algo importante, muchos estudiantes entregaban en blanco porque asumían que eso no les sirve. Eso es más importante que prepararse en los contenidos, que es la misión de todo el sistema educativo. No se puede hacer en tres meses lo que no se hizo en tres años.

Le va mejor a los colegios privados, entonces ¿qué  debe fortalecer la educación pública?

Cuando uno compara los resultados, las escuelas privadas en América Latina obtienen los mejores. Sin embargo, cuando se comparan los resultados puros entre estudiantes de igual nivel socioeconómico, de escuelas públicas y privadas, los resultados son iguales.

Es decir, la diferencia no la hacen las escuelas sino el capital social y cultural de los estudiantes. Por lo tanto es un importante mito que rompe la prueba Pisa, en Colombia las escuelas públicas y privadas de igual nivel socioeconómico, tienen el mismo resultado. Esto no quiere decir que las públicas estén bien, pero nos permite romper mitos y muestra que uno de los grandes obstáculos de la educación en América Latina es la desigualdad social, un problema que excede a la educación.

En mayo los maestros del país participaron de un paro, con el cual solicitaban, entre otras cosas, que se revisara la evaluación docente que determina salario y ascenso en escalafones. ¿Deberían someterse los maestros también a evaluaciones tipo Pisa?

Es un tema muy complejo. La evaluación debe trabajarse en articulación con los docentes, con tiempo y a veces ese tiempo es más lento. Chile ha sido un ejemplo en la región, durante 10 o 15 años desarrolló una política de evaluación con docentes, primero por equipos, luego pequeños grupos de maestros, estableciendo consecuencias poco a poco, empezando a crear la cultura de la evaluación.

Parece que es necesario evaluar. Los docentes tiene que usar la evaluación como una herramienta de mejora, porque nadie puede mejorar si no hace una evaluación, pero debe ser una que genere aceptación e interiorización, es difícil mejorar si uno está enfrentado a la política que lo obliga a hacerlo.

¿Cómo tomar los resultados para construir mejor política pública?

Creo que hay muchos aspectos que se pueden tomar de la prueba. Muy difícil tomar uno solo. Los sistemas educativos logran mejorar en condiciones equitativas y no en desigualdades, los países que tienen mejores resultados son los que han logrado disminuir brechas, que se han ocupado de los más pobres, más programas de apoyo en los sectores vulnerables. Pisa nos muestra que los países con mejores resultados tienen mayor igualdad.

El libro completo América Latina después de Pisa: lecciones aprendidas de la educación en siete países, puede ser descargado gratuitamente en este link

Sobre la investigaciónAnaliza los resultados de las pruebas Pisa  en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay desde el 2000 - 2015.Entre los hallazgos, la investigación destacó que Colombia  logró disminuir el nivel de repetición en la educación primaria, pero se mantuvo similar en el nivel secundario durante el período estudiado. Se indica que en los países estudiados la inversión por alumno  pasó de US$1261  constantes en 2002 a US$2.084 en 2011.El gasto en educación frente al PBI pasó de un promedio del 4,04%  en 2000 a 5,44 % en 2011.  Aunque Colombia no fue uno de los países que más incrementó su inversión educativa, junto con México y Chile realizaron un esfuerzo presupuestal importante en favor de la educación.
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