Proceso contra Santiago Uribe enrareció el ambiente político del país

Marzo 02, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País.
Proceso contra Santiago Uribe enrareció el ambiente político del país

Santiago Uribe Vélez, hermano del senador Álvaro Uribe.

Analistas consideran que la captura del hermano menor del expresidente Álvaro Uribe por presuntos nexos con paramilitares podría afectar los diálogos de paz, la confianza en la justicia y las garantías para la oposición.

La captura de Santiago Uribe, hermano menor del expresidente y senador Álvaro Uribe por sus presuntos vínculos con grupos paramilitares, enrareció el ambiente político del país. Lea también: Las doce sombras que rondan a Santiago Uribe Vélez.

De inmediato se recordó la denuncia que tan solo cinco días atrás instauró ante la Corte Interamericanda de Derechos Humanos el exmandatario, en la que sostuvo que él, su grupo de colaboradores, su familia y exministros eran “perseguidos políticos”.

Lea también: Álvaro Uribe denunció interceptaciones de la Corte Suprema.

El analista Pedro Medellín sostiene que la coyuntura  se convierte en un factor que distorsiona todo el escenario, “sin embargo, por ahora, hay que tomarlo como una decisión judicial  y no darle  interpretaciones políticas”.

No obstante, como si se tratara de un proceso en contra de uno de sus militantes más activos, el Centro Democrático, en cabeza de su director Óscar Iván Zuluaga, aseguró que la “detención infame del hermano del expresidente oscurece el ambiente, limita las libertades públicas y deja sin garantías a la oposición”.

Incluso ayer los miembros de la bancada del CD organizaron un plantón frente a la Casa de Nariño, con carteles que exigían la renuncia del Presidente Santos “ya”.

Zuluaga sostuvo que la captura del menor de los Uribe hace parte de una estrategia del Gobierno para perseguir judicialmente  al uribismo para que acepte la impunidad, esto en relación con el proceso de paz.

Por eso, el exfiscal General Alfonso Valdiviero, dice que este tipo de hechos   generan impacto  en  la opinión pública. Explica que el proceso de paz va a ser uno de los afectados porque “nunca va a estar ajeno a  los intereses políticos y desde luego que el Centro Democrático va a continuar debilitando la posición del Gobierno con cuestionamientos sobre cómo a Santiago lo investigan y no a los jefes de las Farc”.

Y el efecto negativo entre la población podría verse reflejado justo en el momento de refrendar los acuerdos a que se llegue con las Farc.  

Comenta que “ambas cosas deben seguir adelante, porque el proceso no puede condicionarse a que la justicia condicione su posición  a que si son amigos o no del expresidente Uribe”.

Medellín, por su parte, sostiene que el mensaje dado por el presidente Juan Manuel Santos  el pasado lunes es “equivocado”.

Indica que con la invitación de veeduría internacional en el proceso de Santiago Uribe, el Jefe de Estado deja en el aire la sensación de que la justicia colombiana no es confiable. “Pone en evidencia una falta de confianza en la administración de justicia y también revela que  cada vez actúa con menos cabeza fría”.

El senador del Centro Democrático Alfredo Rangel considera que lo de la veeduría es una muestra más del “cinismo” de Santos, porque, en su opinión el Mandatario  debe saber que para este tipo de casos, no está permitida. 

Agrega que obviamente esta situación  afecta la dinámica del país porque es un capítulo más de la “persecución  política, sistemática, persistente y calculada  de parte del presidente y su Fiscalía de bolsillo  contra la oposición democrática. El ambiente de crispación de la opinión pública se agudiza  y eso no contribuye para un debate político  ecuánime”.

Pero no solo cambia la dinámica interna. Además, de figurar en los medios internacionales la noticia, en Venezuela también hubo escaramuzas. El diputado Diosdado Cabello, número dos del chavismo, durante un acto oficialista le echó más fuego al asunto al decir que “también hay que detener a Álvaro Uribe, porque  es público y notorio que  es el jefe de las bandas paramilitares colombianas que han venido a nuestra patria”.

Ante la situación, muchos de los escuderos del santismo han guardado silencio, incluso por las redes sociales. El senador de la U, Armando Benedetti, sentencia que “hay que opinar poco, porque esto enrarece el panorama político, y bastante feo”.

publicó anoche en su cuenta de Twitter que:
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