Problemas con el transporte afectan a habitantes de la zona de la ladera de Cali

Enero 13, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Elpaís.com.co
Problemas con el transporte afectan a habitantes de la zona de la ladera de Cali

En algunas curvas peligrosas, buses y camperos pasan con mucho riesgo. Entre más empinada la loma, el transporte es más difícil. Los accidentes en la vía son el pan de cada día.

La falta de rutas hace costoso el transporte en ladera. Por cada bus que salió, llegaron diez motorratones que arman el caos.

La vía es un caos. Decenas de motos -dicen que son 500- aguardan pasajeros a la entrada de Meléndez y se toman media calle. Van y vienen, zigzaguean y encienden el tránsito. Carros piratas, taxis que hacen lo mismo y camperos con su carga de racimos humanos, todos le disputan los pasajeros a los buses tradicionales y al MÍO.Con esa variedad de servicios -así varios de ellos sean ilegales-, nadie pensaría que la movilidad es un problema para más de 100.000 personas que habitan esa loma del suroccidente de Cali. Pero lo es. Tanto, que hay sectores como Altos de Santa Elena donde no llega un solo vehículo de servicio público. Martha Castaño, vecina de Polvorines lo sufre cada día. Como miembro de la JAL de la Comuna 18 recibe las quejas de todos. La principal es que los buses no pasan: las dos rutas del MÍO que sustituyeron cuatro de la Cañaveral. Que los motorratones los dejan tirados en la vía cada que se accidentan y eso es algo que ocurre hasta cinco y diez veces al día. Y que moverse es más costoso porque no hay rutas directas y los trasbordos les salen caros ya que tienen que pagarle a los oficiales y a los piratas para llegar a su destino.*****La vía, la Carrera 94, sigue siendo un caos más arriba. Al llegar al semáforo de la Calle 2 solo hay dos opciones. A la derecha se va para Alto Jordán y a la izquierda para Polvorines y media docena de barrios más. Martha dice que los buses del MÍO se mueven con alguna presteza hacia la derecha. Solo hay tres que cubren la ruta. La zona es menos poblada y menos pendiente. Pero a la izquierda está el mayor problema.Por este lado los motorratones suben y bajan como bólidos deslizándose por un tobogán, sin nervios, impulsados por una guerra del centavo que les generó su nuevo oficio. Se cree que por cada bus tradicional que salió llegaron diez motorratones.Así andan por Servivienda, Polvorines, Pampas del Mirador y Las Palmas. Las curvas cerradas son una sentencia de accidente, pero no les importa. Los alimentadores del MÍO y el tradicional Cañaveral tienen que frenar y pasar despacio al lado de camperos inclinados por el peso de su carga, de motos y autos particulares. La montaña está sembrada de casas y a un lado aparece un precipicio habitado en el fondo. Es Bajo Polvorines. Un timonazo imprudente allí y no queda nada. En una de esas curvas sin baranda que proteja del abismo se ve una fila de gente en una parada del MÍO. Son como 30 personas impacientes. Dicen que llevan más de media hora esperando bus y no pasa. En esa manada humana los motorratones acechan, aprovechan el desespero y pescan pasajeros. Ese punto es conocido como Tres Esquinas. Hasta allí bajó Rodolfo González, uno de los diez mil habitantes de la urbanización Altos de Santa Elena a abordar transporte luego de 20 minutos a pie recortando loma, tomando trochas y bajando gradas empinadas por Alto Polvorines hasta alcanzar la carretera principal (La Calle 4 Oeste). Es la única opción de transporte público para Rodolfo y sus vecinos, porque a la urbanización que les hizo el gobierno -donde hay 92 torres con cerca de 2000 apartamentos y habitan diez mil personas-, no sube ningún bus, ni campero, ni el MÍO. No hay transporte público.Metrocali indica que a la parte alta de Meléndez llegan más de seis buses alimentadores. Pero la gente dice que la mayoría son de la ruta A12A y van para El Jordán, un recorrido más corto, de menos de media hora. Para 60.000 habitantes de la parte alta solo hay tres buses, dicen los afectados. Operadores como César Vergara explican que no tienen vehículos por ahora, pero prometen más. Pedro Fajardo, uno de los fundadores de Las Palmas, advierte que en esa loma donde la gente no tiene ni para comer, los 28 buses de la última ruta de la Cañaveral son los que les dan la mano, los llevan por $500 o mil pesos cuando no hay, y les transportan los bultos y remesas porque pasan por la galería Santa Elena. Sin embargo, en marzo próximo deberán salir, según el Tránsito.El domingo, hace quince días, en plena Calle Quinta, la gente de alto Meléndez no aguantó más tanta espera, se le atravesó a los buses que van para El Jordán y los obligaron a desviarse hacia Polvorines. Llevaban una hora y media esperando la ruta asignada para esa zona y no pasó.Miryam Gómez, una de las afectadas, explica que en este caso el problema no es solo la demora sino que se cumplen las dos horas que tienen para hacer trasbordo después de haber tomado el primer bus y, en esos casos, les toca pagar otro pasaje.El viejo Marcos Valenzuela dice que pagar un taxi para subir las cosas que compran en el mercado es imposible. Les cobran $20.000 o más. En el MÍO no se permite llevarlas y no caben en las motos ni camperos. Solo lo hace el Cañaveral que llega hasta la Choclona y el asentamiento de los indios Naza incluso por vías destapadas.Por eso, moverse por la ladera suroccidental de Cali para muchos resulta costoso y peligroso. La vía principal es un caos por la nueva guerra del centavo que se desató con la salida del transporte tradicional que el MÍO aún no suple suficientemente. Y porque las carencias sociales de la gente de la zona (que tiene la más precaria calidad de vida de la ciudad), atizan esa caldera del desorden.

CONTINÚA LEYENDO
Publicidad
VER COMENTARIOS
Publicidad