Preocupación por estado y seguridad en puentes peatonales de Cali

Preocupación por estado y seguridad en puentes peatonales de Cali

Febrero 08, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Luiyith Melo García | Reportero de El País
Preocupación por estado y seguridad en puentes peatonales de Cali

Las juntas del puente peatonal ubicado sobre la Autopista Suroriental con Carrera 48 están dilatadas.

Una evaluación técnica dice que hay vibración y falta de mantenimiento, lo que pone en riesgo a las personas.

Víctor Martínez dice que lo piensa dos veces antes de pasar por un puente peatonal en Cali, no solo por el temor de ser atracado en alguna parte del recorrido, como ocurre con frecuencia, sino porque -asegura- “algunos están pegados con babas”. Lea también: Expertos piden mayor vigilancia al estado de los puentes peatonales de Cali Lo dice él que tiene por qué saberlo. Es arquitecto, presidente de la Sociedad de Arquitectos seccional Valle y ha construido puentes peatonales. Pero no quisiera ver en Cali un desenlace fatal como el ocurrido hace ocho días en Bogotá con la caída de un puente peatonal al momento de la prueba de carga y resistencia, lo cual dejó 42 personas heridas, la mayoría soldados.Martínez asegura que pasa tranquilo por los puentes que hay sobre la avenida Simón Bolívar, porque los hicieron firmas serias y reconocidas; “esos no tienen problema”. Pero no tiene la misma tranquilidad para cruzar, por ejemplo, el paso peatonal sobre la Calle 5 con Carrera 23, frente al Club Noel. “Eso no se ha caído de milagro”, advierte.Su percepción coincide con la del ingeniero civil Mario Marmolejo, quien señala que “no es sino mirar la estructura desde abajo para saber que está pandeada”.Su afirmación está sustentada por un estudio de un grupo de ingenieros de la Universidad del Valle al que pertenece, el cual, tras hacer mediciones y evaluaciones técnicas, determinó que ese puente peatonal “tiene una vibración superior a la estándar, lo que podría implicar riesgo”.No solo está en duda su resistencia, sino que tiene sus juntas rotas, la plataforma horadada y las gradas deterioradas. En esas gradas y detrás de ellas atracan cada día a la gente. Por eso, más que por cualquier otra cosa, muchos están subutilizados. La gente prefiere pasar la calle evadiendo los carros.Puentes de miedoUn recorrido por una decena de puentes peatonales hecho por el este diario pudo verificar deterioro y falta de mantenimiento en todos ellos. Tienen barandas rotas, oxidadas y sin pintura, juntas abiertas que dejan grietas donde pueden ocurrir accidentes y dan la sensación de que la estructura puede colapsar. Sucede en los puentes de la Calle 5 con 23, 62 y 75 y en la Autopista Sur con 48. El de la Calle 70 con 3BN tensionado por cables, tiene los amarres que se los come el óxido y parece que fueran a reventarse. Y los habitantes de la calle se están ‘comiendo’ las bases de las vigas: perforan el concreto para extraer el hierro de su interior.Después de las 6:00 de tarde nadie se arriesga a pasar, dice Horacio, un vendedor de dulces al lado de la estructura, quien recuerda cómo atracan la gente a la salida del puente. Cuenta que “un tipo con muletas sacaba pistola y le quitaba el bolso a las mujeres, después lo recogía un taxi o un carro blanco y se iba”. Julio Valdez, quien se arriesgó con su esposa a pasar por entre el tráfico de la Calle 70, frente a La 14 de Calima, dijo que prefiere tirarse a la calle, a subir el puente, porque “es un atracadero... casi nadie pasa por allí”. Según datos del Tránsito Municipal, ese sitio es el de mayor accidentalidad por atropello a peatones en Cali, precisamente porque la gente se pasa esa vía ancha por debajo del puente.También hay pasos elevados como el de Universidad Santiago de Cali y el de la Calle 25 con 15, cuyas bases o apoyos se convierten en sanitario público y apestan a orines. Otros, como el de la Calle 70 con 1 (Paso del Comercio) están casi cubiertos por la maleza en sus accesos. Todos están llenos de grafitis y afiches de políticos, avisos de plomeros y arrendamientos, papeles que anuncian espectáculos y servicios de salud.Según cifras oficiales, Cali tiene un inventario de 167 puentes peatonales, de los cuales 8 son en madera, 13 metálicos y el resto en concreto. Tienen en promedio 1.20 metros de ancho y algunos llegan a medir hasta 80, 100 y 150 metros de largo. Esas luces tan grandes (espacio entre una viga y la otra) sin un tratamiento técnico adecuado es lo que produce el riesgo de avería, advierte el análisis de los ingenieros de la Universidad del Valle: “El incremento de la resistencia en nuevos materiales y las mayores luces entre apoyos hacen que los puentes peatonales sean más susceptibles a problemas de vibraciones excesivas”.Agrega el estudio que “aunque en los 19 puentes estudiados no se superaron los límites de aceleraciones establecidas por las normas por una persona al caminar sobre él, 16 sí presentaron vibraciones que generaron incomodidad en los peatones”. Más aún, añade, “es posible que un grupo de personas pueda afectar la integridad estructural de un puente peatonal”, como ha ocurrido en China e Inglaterra.De hecho, Miguel Charry, presidente de la Asociación de Ingenieros del Valle, señala que el gremio ha sido muy insistente en que se establezcan guías de prevención porque cuando hay desfiles como los que se hacen en la Feria de Cali, los puentes peatonales son sometidos a cargas más altas de las que contemplan los diseños y pueden colapsar como ha ocurrido en otras ciudades.Entre otras cosas, debería ponerse información sobre la carga que puede soportar cada estructura, señala.Pero el mantenimiento y vigilancia de los puentes en Cali es casi nulo. El control que hace el Municipio es una revisión sencilla de parte de un funcionario que verifica su estado físico. Pero las prácticas modernas proponen la instalación de sensores que continuamente hagan un diagnóstico de su deterioro estructural, advierte el ingeniero Marmolejo.En ese sentido recomienda vigilar que haya concordancia entre los diseños y la construcción de las estructuras, al igual que los métodos para medir el deterioro de la obra.La Sociedad de Arquitectos del Valle se ha ofrecido a hacer un control de las licencias que expiden las curadurías y la ejecución de estructuras a fin de garantizar la idoneidad de los proyectos, “pero no nos han tenido en cuenta”, concluye Víctor Martínez.

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