¿Por qué trabajar?

Julio 27, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elizabeth

Elizabeth tiene 16 años y ha trabajado reciclando. Hoy estudia con el apoyo de Proniño.La pobreza nos obliga a hacerlo, porque cuando no tienes un trabajo fijo ni una remuneración bien pagada los colmillos de la escasez y de la miseria te acechan, porque con el trabajo de nuestros padres no alcanza y es necesario ayudar con una, dos o más responsabilidades de las muchas que tenemos, como vestirnos, los gastos educativos, pagarle al Estado por vivir miserablemente en un pedazo de tierra, por la comida, etc.Pagar para vivir. De no hacerlo te desalojan, te cortan el agua, te impiden el acceso al alimento, te cortan los servicios de comunicación. No te transportan. No te dan vestido. Calle llamaron a ese lugar. Entiendo que no necesito de la tecnología, los colorantes y saborizantes o de una cantidad de cosas que la cultura capitalista nos vende para vivir, pero sí necesito del dinero para vivir bien, pensando en eso en ocasiones me sentía en el desierto como un lobo aullándole a la luna.Mi alma cansada con tan sólo 16 años ya se siente de 90, no quisiera estar aquí, en este mundo tan injusto, porque como esclavos nos toca servirles a seres caprichosos que sólo piensan en acumular más riquezas, atándonos a su servicio. En ocasiones fijo la mirada hacia el suelo pensando qué más bajo podría caer, aún cuando vivo en lo alto de una ladera, con una vista hermosa de la ciudad, atardeceres y cielos, el paisaje se ve turbado con los escándalos que cotidianamente en un barrio pobre se escuchan. Me he dado cuenta que un verdadero problema es la forma como funciona nuestra República, para quienes carecen de recursos. Pero afrontando el hecho, las adversidades y tratando de salir de la maraña, me doy cuenta de que se necesita mucha fortaleza para lograr llegar hacia donde quiero ir, que no todo es tan fácil como de niño te lo pintan. Te das cuenta de eso cuando la vida te golpea brutal y cruelmente, como si tu infelicidad se hubiera prescrito. Hemos crecido con carencias materiales, pero con una cantidad de valores morales que nos inculcan constantemente. Geográficamente nos ubicamos en la bellísima Cali en el barrio menos prestigioso, que les apena mencionar, siento que se ha abierto una pequeña rendija para quienes quieran aprovechar la oportunidad que hoy nos brindan, en la que sin duda entraré yo.

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