¿Por qué los habitantes del oriente de Cali casi no se suben al MÍO?

¿Por qué los habitantes del oriente de Cali casi no se suben al MÍO?

Febrero 20, 2018 - 11:40 p.m. Por:
Redacción de El País 
Paradas del MÍO en el Oriente

Paradas del MÍO en el Oriente.

Bernardo Peña / El País

La cita médica estaba programada para las 9:30 a.m. en Imbanaco, sur de Cali. Irene Preciado llegó al paradero de la Calle 73 entre Carreras 26G6 y 26G7, oriente de la ciudad, con una hora de anticipación para esperar la ruta P47A del MÍO. Pese a eso, no alcanzó a estar a tiempo y los exámenes que se había practicado el día anterior perdieron toda validez.

"Eso me pasó por boba, pero ya no me vuelve a pasar", dice. Ahora, según ella, se moviliza en transporte pirata (carros particulares que prestan servicio ilegal de movilidad) o espera las gualas. "A eso (el MÍO) no me vuelvo a subir", concluye.

El odio de Irene hacia el Masivo es grande. Tan grande que prefiere viajar incómoda en las gualas o arriesgar su vida en los diezmados vehículos piratas. A sus 58 años es más importante llegar rápido que llegar bien.

Como ese, son cientos los relatos de malas experiencias con el servicio del MÍO en el Oriente. Basta con hacer un recorrido por los paraderos de la Avenida Ciudad de Cali o las 11 estaciones ubicadas en el Distrito de Aguablanca para darse cuenta de que el amor por este sistema no es algo que caracteriza a esa población de un poco más de 614.697 habitantes, según el último censo realizado por la Alcaldía en el año 2014.

Parada peligrosa del MÍO

De ese número, tan solo alrededor de 110.112 usuarios inician viaje desde el oriente en el MÍO, de acuerdo con cifras de Metrocali, entidad reguladora del Masivo. El total de pasajeros que moviliza el sistema en día hábil es de 550.000 en toda la ciudad y se espera que en este año esa cifra ascienda a 650.000.

Con la ausencia de usuarios sobre las paradas, éstas se han convertido en parqueaderos, centro de operación de chatarrerías, puntos de comercio y espacios para que las gualas y piratas recojan pasajeros.

Paradas del MÍO en el Oriente

"Lo que pasa es que la gente se cansa de esperar el MÍO bajo el sol. Mientras uno está parado ahí esperando pueden pasar cinco gualas y más de ocho piratas. Eso tienta al que sea", dice José Lucumí, residente del barrio Marroquín, mientras escoge un racimo de chontaduro en la parada de la Calle 73 entre Carrera 11 y Diagonal 14, la cual ha sido 'reacomodada' como un centro comercial callejero.

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Paradas del MÍO en el Oriente

A José no lo seduce la tarifa diferencial para Aguablanca de $1000 en el pasaje en siete rutas alimentadoras del MÍO, que rige desde el 31 de julio del 2017 (en esa fecha se planteó a $900, pero con el alza de $100 pesos desde febrero del 2018 se realizó el reajuste). Tampoco lo deslumbran las 27 rutas y 11 estaciones que tiene Metrocali en el Distrito de Aguablanca. Para él, nada de eso vale si tiene que esperar más de la cuenta.

Quizá si la entidad reguladora del MÍO lograra seducir a miles de personas que viven en el Oriente, el déficit de usuarios del sistema ya no sería un problema y el componente económico mejoraría considerablemente. Al menos, así piensan algunos de los operadores del sistema.

"El MÍO, como lo dice el mismo presidente de Metrocali (Nicolás Orejuela), debió arrancar por el Oriente, que es donde está la mayor cantidad de gente que requiere del sistema", explica Enrique Wolf, miembro de la junta directiva de GIT Masivo, uno de los operadores.

Paradas del MÍO en el Oriente

Wolf también señala al diseño de la infraestructura como la principal causa del distanciamiento de la gente de Aguablanca con el MÍO. Dice que la no construcción de la troncal Simón Bolívar fue uno de los errores más graves.

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"Si existiera esa troncal la demanda del sistema sería mucho mayor. Adicionalmente, la no construcción de la Terminal Aguablanca tiene una gran implicación dado que estas estructuras facilitan las cosas a los usuarios y ayudan a tener una mayor optimización de los buses. Esto ayuda a que se puedan mover más pasajeros con los mismos buses", puntualiza.

Guillermo Rivera, de Unimetro –otro de los operadores-, apoya la tesis de la no construcción de la Terminal Aguablanca como la principal causa de la poca acogida del MÍO en el Oriente.

"Los reiterados incumplimientos de Metrocali no han permitido que el MÍO sea una solución de movilidad; por ejemplo, la terminal Aguablanca lleva seis años de retraso y aún no está construida, a pesar de que se comprometieron a entregarla en septiembre del 2017", asevera.

Enfatiza que "a los mencionados incumplimientos se suma la ausencia para mejorar la velocidad comercial (…) y demás gestiones articuladas con la Secretaría de Movilidad".

Sin embargo, para los habitantes del Aguablanca el desamor por el MÍO no pasa por temas de infraestructura. "Aquí lo que necesitamos es una buena frecuencia en las rutas, que sea casi tan rápida como para competirle a los piratas y a las gualas", reflexiona Artemio Jossias Chávez, residente del sector Los Lagos y usuario del Masivo.

Paradas del MÍO en el Oriente

Siete de agosto, Andrés Sanín, Amanecer, Calipso, Cien Palos, Conquistadores, Nuevo Latir, Primitivo, Santa Mónica, Troncal Unida y Villanueva. Esas son las estaciones del MÍO en el Distrito. En la mayoría de ellas el número de pasajeros no copa el espacio dispuesto para los usuarios, en un recorrido realizado por El País este martes se evidenció la poca demanda de ciudadanos en el Masivo.

Efectivamente, como manifiestan residentes del Oriente, la infraestructura no es el principal problema. En cambio, la primera semana de febrero de 800 vehículos que estaban programados para prestar el servicio en la hora pico de la mañana en todo Cali salieron a operar 695. Entre tanto, en la hora pico de la tarde 797 buses debían cumplir tareas, pero solo 637 lo hicieron, siendo Unimetro el concesionario con más incumplimientos.

Mientras se resuelve la pugna para definir cuál es el factor que aún no ha permitido el enamoramiento entre la ciudadanía del Aguablanca y el MÍO, Irene sigue encontrando en los piratas y las gualas una especie de 'salvavidas' para llegar a sus citas a tiempo, aunque su viaje no goce de mucha comodidad. 

Esfuerzos de Metrocali

A pesar de los regulares resultados en términos de movilización de pasajeros en Aguablanca, Metrocali ha planteado una serie de estrategias para seducir a los usuarios.

Uno de esos planes fue pintar y readecuar las paradas de los alimentadores para lograr una mayor visibilidad del usuario.

Paradas del MÍO en el Distrito

Asimismo, se han adelantado esfuerzos económicos, según Nicolás Orejuela, presidente de Metrocali. "En 2017 le metimos $48.000 millones al MÍO y le vamos a meter mucha plata en los próximos diez años".

Uno de esos aportes corre por cuenta de una inyección de $78.000 millones para la operación del Masivo en el 2018.

Paradas del MÍO

Las opiniones son dividas entre los ciudadanos. Algunos se siente satisfechos con la seguridad en los paraderos, mientras que otros consideran muy riesgoso acceder al MÍO en algunos puntos de la ciudad.

Alvaro Pío / El País

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