¿Por qué los colombianos no ven más cine colombiano?

¿Por qué los colombianos no ven más cine colombiano?

Mayo 20, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
¿Por qué los colombianos no ven más cine colombiano?

’Soñar no cuesta nada’, de Rodrigo Triana, fue durante cuatro años la cifra récord del país. 1.198.172 espectadores tuvo en el 2006.

En lo que va corrido de este año, ya se han estrenado ocho producciones nacionales. Sin embargo, los resultados en taquilla dejan mucho qué desear.

Sin tener claro qué se debe hacer para alcanzar el éxito en la taquilla, el cine colombiano sigue trabajando para conservar un espacio en carteleras y con la ilusión de ser tan respetado y comentado como el de Hollywood. Personas como Claudia Triana, directora de Proimágenes Colombia y el Fondo para el Desarrollo Cinematográfico, reconoce que en taquilla nada está dicho y que no siempre triunfar en el exterior es garantía: “Hemos visto casos como el de ‘Los colores de la montaña’, exitosa internacionalmente y fue vista por 379.525 espectadores; o ‘Porfirio’, destacada en festivales del mundo, pero que casi no tuvo público en Colombia (7.524 personas). Con nuestro cine nunca se sabe”. El director Harold Trompetero, quien ha tenido aciertos exitosos como ‘El paseo’ (1.502.741 espectadores) y desatinos como ‘El man, el superhéroe nacional’ (con 46.763) asegura que “si a una película no le va bien con el público, es sencillamente porque no logró conectar con él”. Y añade que las películas “deben tener elementos que no se encuentren en ningún otro tipo de productos audiovisuales, como mostrar personajes que normalmente no aparecerían en la pantalla chica. Por eso el trabajo con actores naturales es tan llamativo para ciertos públicos, o como ir a ver una película con Alerta o Don Jediondo, o que aparezca Natalia París”. Entre tanto, al cineasta caleño Luis Ospina el tema de las recaudaciones no le mortifica y aunque cada vez que va a filmar pasa toda suerte de sobresaltos para reunir el presupuesto, su visión es otra: “Como yo no hago cine para las taquillas, no puedo decir nada sobre ese tema. Hay como 18 directores que sí tienen mucho qué decir al respecto. En cambio, de mis películas no sé cuánto recaudó ninguna, ni si fue o no fue gente a verlas”.En cambio, Antonio Dorado que ha sido uno de los directores consentidos en taquilla (en 2003 su cinta ‘El rey’ fue la más exitosa con 373.000 espectadores), tiene una visión positiva del asunto: “No es fácil tener complacido al público, pero eso es algo que no es exclusivo de Colombia. Ocurre en todos los países, porque competir con Hollywood es muy difícil y hace que el mercado sea a veces desalentador”.Y es que en materia de temáticas, los consultados por El País señalan que el gusto de los colombianos se inclina particularmente por historias que reflejan la cotidianidad, así como por comedias y filmes de terror y de suspenso.Para Dorado, lo que está ocurriendo en Colombia es un “proceso en el que la gente debe entender que el cine no es una extensión de la televisión. Ello nos obliga a los directores a crear públicos para diferentes ofertas cinematográficas”.Y añade que parte de ese proceso “es mediático, pues en este momento lo que está incidiendo en las taquillas es la televisión nacional, no la de los canales regionales, en la cual se dice qué hay y qué no hay en cine. Dago García lo sabe y por eso insiste tanto en aparecer en la televisión”.Una inversión riesgosaSobre este punto, Claudia Triana reconoce que el hecho de que los canales privados apoyen las producciones nacionales ha servido como un dinamizador de la taquilla: “En el tema de publicidad, que es muy costosa, una película que no tiene televisión prácticamente es invisible. Sin ese apoyo es muy difícil tener una presencia efectiva”.Reconoce además, que hacer cine en Colombia o en cualquier otro lugar del mundo “siempre es complejo, es costoso, es una inversión ‘de alto riesgo’ porque no sabes muy bien qué te va a ocurrir. Pero en los últimos años gracias a la Ley de Cine o Ley 814 de 2003 es fundamental el apoyo tanto del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico, como de los estímulos tributarios. Estas han sido herramientas fundamentales para facilitar la producción de películas en el país”.En contraste, para el director de cine Carlos Palau (‘Hábitos sucios’ (2003) y ‘El sueño del paraíso’ (2007)), parte del problema del cine colombiano está en los directores jóvenes, a “quienes les falta talento y originalidad y les sobra soberbia. Sólo por ser jóvenes el Ministerio de Cultura les da de entrada $700 millones y luego con cada uno de ellos sale a decir que con ellos comienza una nueva historia del cine colombiano”. Respecto a si el cine colombiano será para una minoría, Dorado sólo atina a decir: “Esa es parte de la encrucijada. Hay que tener en cuenta, además, que entrar a cine en Colombia es muy costoso y ello incide en la creación de público. Por otro lado, los directores debemos hacer un cine más abierto, pero no se puede esperar que de la noche a la mañana se pueda competir en igualdad de condiciones con Hollywood”.

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