¿Por qué la Plaza de Cayzedo se convirtió en una vergüenza pública?

¿Por qué la Plaza de Cayzedo se convirtió en una vergüenza pública?

Abril 12, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Venta de droga, prostitución a plena luz del día y robos, algunos de los problemas que afectan a este lugar, dicen sus usuarios.

La historia cuenta que la Plaza de Cayzedo fue centro  de mercado entre 1674 y 1897. Que luego fue acondicionada como parque para presentaciones de la banda municipal y que no solo su ubicación la hizo  el corazón de Cali. La vida social, negocios y paseos, tenían que ver con este sitio de huellas coloniales, rodeado por imponentes palmas. Lea también: Los males que aquejan a la Plaza de Cayzedo

Pero hoy la cosa es distinta. Si usted se da una vuelta   por este lugar  notará por ejemplo, su inevitable olor a orines. La plaza se ha convertido, con el paso de los años, en el refugio de habitantes de la calle, que separan allí material reciclable, usan la fuente o duermen en sus bancas, bien sea de día o de noche. 

 El deterioro del mobiliario público es evidente: sus ocho teléfonos públicos están en malas condiciones, así como la mayoría de sus 24 bancas, casi todas agrietadas.  

Doña Rosa, una vendedora de lotería que desde hace más de 20 años trabaja en esta zona,  resume todo en que  “la plaza ya no es lo que era antes”.

[[nid:525969;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/270x/2016/04/plaza-cayzedo-4.jpg;left;{La admirada y muchas veces fotografiada pila de la plaza es hoy depósito de aguas estancadas y sucias, lo que la hace criadero de algunos animales. Foto: Jorge Orozco | El País}]]

“Uno venía solo para pasar un rato agradable, incluso hubo un tiempo en que podían verse grupos de chicos a un lado y chicas al otro. Era no solo un lugar de esparcimiento, si no que uno venía a conocer muchachos. Hoy, si un hombre se sienta en alguna banca, escucha casi de inmediato a una prostituta ofrecer sus servicios”, cuenta.

 José Félix, quien frecuenta el lugar, dice que ya no es tan agradable pasar el rato aquí. “Es inseguro,  hace unos días en la mañana mataron a cuchillo a un embolador que trabajaba aquí desde hace varios años, ese hombre incluso me embolaba los zapatos de vez en cuando. La gente tiene miedo de volver y ahora todos hablan de esa situación. Qué tristeza ver en  qué se ha convertido el emblema de Cali”.

Él recuerda a los tradicionales escribanos públicos, con sus carpas y asientos plegables, dispuestos a atender a cuanta persona llegara. Como también evoca las palomas siendo alimentadas por niños y familias que venían a tomarse una foto. 

Antonio José Valencia,  presidente del Tribunal Superior de Cali, trabaja muy cerca de allí y también lanzó un mensaje de preocupación sobre lo que está pasando con esta emblemática plaza.  

El nombre de la plaza hace alusión a Joaquín de Cayzedo y Cuero, el último militar y político que participó en las juntas de gobierno de la Nueva Granada antes de la Independencia. A su vez, Cali le rindió honor al colocar una estatua de bronce en la Plaza en 1913.

“Definitivamente se debe hacer algo,  pues   la situación es aterradora, podríamos pensar  que la plaza está  abandonada  a  pesar de que hay buena intención por parte de la Policía. Es que  el caso no es la falta de presencia, el caso es que se han vuelto tolerantes frente a las situaciones que ahí se observan”, sostiene el jurista.

Pero don Felix sostiene que sí falta presencia policial y que esto es aprovechado por ladrones y vendedores de drogas, a cualquier hora del día.  

“La Policía sabe lo que pasa, es que todo el mundo sabe lo que aquí se mueve, en cuanto a delincuencia; parece que es falta de interés del gobierno pues solo hacen de vez en cuando un arreglo de bancas o limpieza, y más esporádico aún  un operativo para sacar los negocios del espacio público, sin embargo no hay un seguimiento”.

Pero el Coronel Jorge Quintero, Comandante Operativo de la Policía Metropolitana de Cali, explica que la presencia de los uniformados  se ha reforzado y es continua.

 “En este momento tenemos más de 60 unidades y estamos trabajando en varios bloques, la semana pasada hicimos una intervención operativa haciendo registro de las personas que están laborando en ese espacio. Tenemos información acerca de una comercialización de droga, sobretodo  por parte de algunas personas que trabajan ahí,  por eso este censo será el primer paso para identificarlos”.

El coronel Quintero  reconoce que hay situaciones que se han agravado, como la  invasión de espacio público y  las conexiones hechizas en el alumbrado de las calles que circundan la zona.

[[nid:525971;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/04/plaza-cayzedo-2.jpg;full;{La presencia de recicladores es constante. Los basureros son revisados y los desechos se quedan en el piso.Foto: Jorge Orozco | El País}]]

 Añade que muchos de los problemas de esta plaza tienen que ver con intolerancia y la falta de cuidado de los mismos ciudadanos sobre el entorno. 

 “Estamos realizando unas campañas de socialización, a eso se le suma el  censo de vendedores ambulantes, unas actividades con turismo, todo esto con el fin de mejorar las cosas,   pues es un centro importantísimo para los caleños”.

Hoy, poco se habla de los encantos que rodean a esta plaza y que han sido joyas de la ciudad por su valor arquitectónico, como el Palacio Nacional, el Edificio Otero y la Catedral de San Pedro. Construcciones de las que ahora recordamos su esplendor, cuando son iluminadas por las noches, dentro del plan especial para destacar los hitos históricos de Cali.

La Plaza de Cayzedo, resume Nohemí Salazar, quien trabaja en un banco que queda en este perímetro, es solo una muestra de lo que acontece en  el centro de Cali, “donde ya nadie vive y solo vienen a hacer vueltas de vez en cuando. Esto es de todos y de nadie”.

Cuando se acondicionó 1898 como un  parque,   fue puesta una reja ornamental que luego fue retirada  y llevada al  Cementerio Central.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad