Por causa de la intolerancia y la inseguridad, los caleños viven 'días de furia'

Septiembre 17, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

La ciudad perdió la tranquilidad de tiempos pasados y la agresividad está a la orden del día en las calles. En muchos casos, el conflicto cotidiano termina en tragedias que, aparentemente, nadie se explica. ¿Qué hay detrás?

El cuerpo de Hernando Gómez Ortiz fue hallado con quemaduras en el 70% de su cuerpo, en algún pastizal del corregimiento de Navarro, después de que alguien decidiera bañarlo en gasolina y prenderle fuego. A finales de agosto, el cadáver de una bebé recién nacida fue encontrado flotando en las aguas negras de un caño del oriente de Cali.Otros cuerpos, víctimas de balas, maltrato y violencia, también han sido encontrados tirados en la calle y las orillas de los ríos. En la mayoría de los casos, los culpables de sus muertes son un misterio. En Cali se ha vuelto común que la conclusión de los días sea un saldo determinado de muertos, que la inseguridad en las calles sea uno de los grandes temores de los caleños, que las protestas terminen con vidrios rotos, buses dañados y personas muertas. El panorama es la incertidumbre."He percibido discusiones en el MÍO, que porque empujó, porque pasó muy cerca; discusiones entre los conductores de carros, o veo como los de las motos se agarran en semáforos y se bajan de sus vehículos buscando pelea. He visto la intolerancia y grosería de las personas haciendo reclamos en el CAM. Estamos viviendo en un sostenido conflicto absurdo", es lo que percibe la ciudadana Diana Restrepo sobre la vida en Cali.El último informe de 'Cali Cómo Vamos' reveló que durante el 2011 el número de homicidios fue de 1.845, veinte casos más que los registrados en el 2010 y 328 más que en el 2007. Las estadísticas del Observatorio Social de Cali muestran que sólo hasta junio de este año han muerto 825 personas por armas blancas y de fuego.Precisamente con un arma de fuego acabaron con la vida de Victor Mosquera , guarda de tránsito asesinado el 21 de agosto frente a la sede del Sena, en el barrio Salomia de Cali, y 10 días después, por la bala de un arma similar, el subintendente del Esmad, José Libardo Martínez Trejos , perdió la vida durante fuertes disturbios iniciados por encapuchados en la sede Meléndez de la Universidad del Valle.La muerte del subintendente Martínez finalizó una semana en la que Cali fue escenario de la detonación de dos explosivos en el barrio El Refugio y del paro de transportadores de buses tradicionales que bloquearon la movilidad de la ciudad, lo que generó fuertes disturbios que dejaron daños en más de 99 buses del MÍO y a 18 personas judicializadas.En Cali, al parecer, cualquiera explota fácilmente, así lo manifestó el ciudadano Felipe Montealegre. "El clima, los desórdenes, los intereses particulares y la falta de cultura que vivimos hace que cualquiera explote. Muestra de eso, el MÍO a las 5:30 pm". Otros caleños, como Cristian Rodríguez, relacionan la actitud agresiva de los caleños con los cambios climáticos: "Yo considero que es por el calor, las personas estan más irritables"."La falta de seguridad genera que seamos muy prevenidos, como el tipo que se acerca a la ventana en el semáforo y pensamos que nos va a asaltar (aunque la mayoría de veces pasa) o como el tipo en la motos 2T, ya pensamos que es un ladrón o un sicario, la desconfianza en la policía es tanta que los hechos delictivos suceden y no se esmeran en denunciarlos", opinó el caleño Victor Castaño, sobre el panorama de intolerancia y violencia que se vive en Cali.Al respecto, el sociólogo Alberto Valencia Gutiérrez, explicó que en la cotidianidad la gente vive una serie de situaciones, carencias, falta de oportunidades, miserias y restricciones de todo tipo, que inicialmente se controlan con la diversión u otro tipo de distracciones, pero que después de acumuladas estallan de forma agresiva.Es decir, la rabia social serían esas inconformidades (sociales, económicas, políticas, etc.) que mantiene represada en las personas y se regulan (en el caso de una ciudad como Cali) a través de la rumba, los clásicos de fútbol, el ambiente festivo de la gente.Pero hay un fenómeno de 'rabia social' que encuentra su desfogue en casos de violencia. "Hay algunas cosas acumuladas que en condiciones normales se pueden reprimir, pero que ante situaciones desfavorables irrumpen", explicó Valencia Gutiérrez. Por esta 'rabia social' contenida, es que podría explicarse los disturbios generados tras la marcha de transportadores y la fatal resolución en la que terminaron los últimos disturbios en la Universidad del Valle.La violencia y participación de la guerrilla en casos que rompen el orden público tienen, entre otras cosas, con los pelos de punta a los caleños. "El problema con la guerrilla es que ha logrado anular la posibilidad de que la gente se movilice pacificamente", dijo el sociólogo. Hay que exigir que se respeten los derechos de manera no violenta, precisó.La psicóloga Gloria Hurtado, por su parte, cuestiona si realmente en Cali los ciudadanos están expuestos al peligro todos los días o si se trata de un panorama de paranoia."La inseguridad es producto del miedo. Detrás de una manifestación como las últimas ocurridas en Cali, lo que hay es miedo. Cuando tengo miedo, genero una desconfianza y pensaré que la gente me va hacer daño, voy a estar prevenida. Entonces, cualquier circunstancia es una sensación de miedo", explicó la psicóloga.Tales miedos tienden a transformarse en fobias. "La cultura del miedo paraliza a las personas; las fobias, por ejemplo, son desplazamientos del miedo y hacen a las personas muy vulnerables, construyen fantasmas por todas partes", continuó Hurtado.Estas incertidumbres, rabias y miedos suelen reflejarse luego en el cuerpo, de acuerdo con la experta, "lo que uno no digiere de su entorno, tampoco lo hace el estómago y por eso hay problemas con el colon. Los problemas relacionados con el territorio impactan en los riñones y la rabia en el hígado".Poner los pies en la tierra, trabajar la espiritualidad en la vida, usar la razón antes que el instinto, son algunas de las recomendaciones para los ciudadanos afectados ante los índices de violencia en Cali, según Glora Hurtado. Ella, a la vez señala que habría que entender que hay un equilibrio: "los medios de comunicación suelen señalar más los muertos, los asesinatos, la violencia, y tienen que hacerlo, pero en paralelo hay gente haciendo cosas diferentes, noticias positivas y verlas también ayuda a las personas. La energía positiva ayuda a recargarse de la misma".Una óptima convivencia ciudadana, movilizaciones pacíficas y mejoras en la seguridad, podrían ser algunas de las respuestas ante el violento panorama por el que atraviesa la ciudad, porque como opina Ivette Andrea Benavides Gómez, habitante de la ciudad, "la gente ha perdido la esperanza de una Cali mejor".

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