Piques ilegales de motos en Cali, una 'carrera' de prostitución, microtráfico y accidentes

Abril 17, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Piques ilegales de motos en Cali, una 'carrera' de prostitución, microtráfico y accidentes

La Administración Municipal viene realizando operativos constantes en el Coliseo del Pueblo para controlar los piques adentro y fuera de las instalaciones.

El Tránsito inició ofensiva contra esta actividad que se realiza en el sur de la ciudad. Carreras se están convirtiendo en nicho de drogas y venta de armas.

Ni el más creativo de los guionistas de la saga de cine ‘Rápido y furioso’ encontraría tantos elementos juntos para nutrir un nuevo  filme con todos los ingredientes que tienen las noches de los piques ilegales de motos en Cali: prostitución, apuestas, microtráfico de drogas y accidentes de película.

Las ‘escenas’ se ruedan en las noches de jueves dentro del Coliseo del Pueblo y sus alrededores, donde los ‘protagonistas’ dan para todo: desde  mujeres   embarazadas que timonean motos, hasta hombres que pretenden cruzar las barricadas de las autoridades pilotando su biciclo en una sola llanta.

El Coliseo del Pueblo es el corazón de esta actividad. Se reúnen generalmente los jueves y desde allí se arman ‘combos’ hacia otros lugares de la ciudad. “¿Quién va para Sameco?, ¿pegamos para Rozo?, ¡vamos a tirarnos del  18!”, gritan algunos. Y, tras de ellos, como si se tratase de un enjambre,  les siguen los seducidos por la invitación.

Este año las autoridades han realizado 10 operativos contra piques ilegales de motos. Inmovilizaron cerca de 70 de estos vehículos. Esto, sin embargo, no parece contener un fenómeno que amenaza con desbordarse. 

“La idea es convocar cada día más gente. Si este jueves llegaron 50 motos, el próximo tienen que ser 100; entre más seamos, más  se les complican los operativos al Tránsito y a la Policía. Es un reto”, sostiene un joven que participa en estas carreras.

“La gente viene a ver el ‘stunt’ (piruetas en moto) y también las carreras. Pero lo más brutal  es cuando llega la Ley y cogemos pique pa’ volarnos. Y, si vamos con hembrita, mejor. Sí, agarran a varios, pero  muchos se vuelan. Es sentir esa sensación de: ¡marica, viene la Policía!, es la adrenalina pura”, dice.

Según la Secretaría de Tránsito, la nueva Administración Municipal tiene una ofensiva contra estos piques ilegales  ya que además de las carreras, informaciones de inteligencia detectaron que los piques son un  nicho  para el microtráfico de drogas, la venta de armas y hasta la prostitución. Lo más delicado, es que un gran porcentaje de quienes participan en esta actividad son menores de edad.

“Según  informaciones que tenemos, han ocurrido accidentes graves en estas carreras, pero no llaman a las autoridades porque son cometidos sobre la ilegalidad. También hay presencia de microtráfico”, explican fuentes de inteligencia de la Secretaría de Tránsito de Cali.

Para realizar estos operativos se necesita una  planificación de varios días  en la que participan los guardas de Tránsito, la Red de Apoyo y la Secretaría de Gobierno con personal encargado de Infancia y Adolescencia. En el último operativo participaron cerca de 50 personas, todos integrantes  de estos organismos.

“Esta actividad genera un gran impacto en la zona. Y no solo es el ruido. Se tiene información, a través de agentes infiltrados, de  que hay gente armada y alicorada que apuesta motos y armas”, sostiene William Suki, comandante del grupo operativo de la Secretaría de Tránsito.

El Kilómetro 18 es otro de los puntos donde se presentan estos piques. Y, a juicio de los mismos guardas, una de las zonas mas ‘bravas’ para ejercer el control. Allí, tras represalias por los operativos, dos agentes de tránsito fueron atacados con aceite quemado.

“A esa zona le hemos dado duro (Kilómetro 18) y los erradicamos de allí. Pero fue necesaria la presencia de grupos especiales de la Policía como el Goes (Grupo Especial de Operaciones),  porque no dábamos abasto. Podíamos  inmovilizar 100 o 120 motos, pero  a los ocho  días el problema era más grande porque ellos se ponían el reto de traer más gente para afectar  la capacidad operativa de la autoridad”, dice  Suki.

Añade que inclusive apostaban entre los motociclistas para ver quién podía  violar los puestos de control de los agentes de tránsito. “En una ocasión  nos hicieron  tiros desde motos, afortunadamente no hubo heridos. Para erradicar esta situación de la zona fue necesario ser constantes en los operativos”. 

[[nid:527600;http://contenidos.elpais.com.co/elpais/sites/default/files/imagecache/563x/2016/04/piques-ilegales.jpg;full;{La mayoría de los motociclistas son sancionados ya que a sus motos les hacen modificaciones y no tienen condiciones tecnomecánicas adecuadas.Foto: Especial para El País}]]

Y es que los piques no son exclusivos de estas dos áreas. También se tienen reportes de esta actividad en la doble calzada de Rozo, en la vía Cali - Palmira y en algunos de los callejones de Sameco. Asimismo, se tiene registro de actividad en el sector de la vía Cali - Candelaria. 

“La  doble calzada a Rozo, justo en el puente, es una de zonas  más estratégicas. Es una intersección donde es difícil que los  operativos atrapen mucha gente. Allí se tienen varias alternativas de escape, por eso es un sitio clave. Si llega una patrulla con dos policías y encuentran a 80 o 100 motos no puede hacer nada. Hay como tres salidas de escape apenas se ven las sirenas”, añade Andrés Castaño (*), uno de los jóvenes que participan en estas actividades.

Para las autoridades los piques son una actividad  que pone en peligro no solo la  integridad de quienes conducen estos bólidos, sino  también a los espectadores que asisten ya que no hay  medidas para su protección en caso de un accidente.

La mayoría de las motos  son inmovilizadas  por las autoridades  por no tener las condiciones técnico-mecánicas, por problemas tales como falta de luces, de frenos, placa ilegible. 

Según la Secretaria de Tránsito el 60 % de las motos a las que se les hace procedimiento en estos operativos  carecen de documentación como seguros obligatorios. Asimismo, un gran número de conductores son menores y  no tienen licencias de conducción. 

De igual forma, los piques generan un impacto ambiental en las zonas en que se realizan ya que la motos modificadas son  generadoras de ruido. 

“¡Bueno, muchachos, vamos a hacer un pique!, es el grito que se escucha antes de la carrera. “Ocho o diez motocicletas se hacen a lado y lado para señalar el camino. En algunas carreras hay personas que dan la partida, pero en otros casos los pilotos se miran a los ojos, acelarando las motos, ‘cabriándolas’, esperando a que uno acelere primero hasta que ambos salen disparados. Detrás de ellos vienen más motos de otros cilindrajes  que se pegan a la carrera para medir si los motores aguantan, para ensayarse, para medir qué moto camina más. Eso es un desorden”, comenta Castaño. 

Muchas de estas motocicletas están  modificadas. Les quitan los elementos que pueden representar peso extra: baberos, guardabarros, guarda-cadenas; o elementos cortopunzantes que puedan herir al piloto en caso de una caída.  Tan solo queda  el chasis, el motor, el sillín y el tanque de combustible.

También han sido ‘tocadas’ en el motor: carburadores más grandes, exostos más cortos, cilindros más poderosos.  Muchas de las placas son alteradas con cinta reflectiva en su nomenclatura para evadir la foto detección. También tienen dispositivos para ocultar las placas si se da una persecución.    

“La gente no solo va a ver correr, también van a observar  quién se accidentó, quién se cae. Eso hace parte del morbo, del espectáculo”, comenta Castaño. 

Muchas de estas motocicletas tienen nombres: ‘La Diabla’, ‘La Tullida’, ‘La Morronga’, ‘La Inofensiva’, ‘La Perla Negra’, ‘La Morocha’. Los videos de sus carreras son subidos a  las redes sociales para mostrar su capacidad. 

“En el barrio tener una 115 (moto de ese cilindraje) lo es todo, es la herramienta de trabajo, por eso hay muchos mensajeros y mecánicos metidos en esto. Pero también es la diversión con la que se puede sacar a la ‘hembrita’. Aquí los pelados sueñan con tener una KMX, KRX, RX 115, GTO, DT,  ese es el show. Compiten en jeans y camiseta y se prestan el casco de $300.000 entre todos. En la carrera se acuestan sobre el sillín y el tanque de gasolina, con los pies debajo de la cola de la moto  para ganar aereodinámica,  más velocidad  ”, cuenta.

Los piques de motos no  son una  actividad exclusiva de las clases populares. Ocasionalmente también se presentan piques de motos de alto costo, sobre todo en el norte de la ciudad.  

“Se reúnen sobre todo en los minimarket o las estaciones de servicio del Norte. Aquí no es tanto el tema de las apuestas sino saber quién tiene un mejor juguete”, sostiene uno de los participantes de estas carreras que prefiere omitir su identidad. 

También es conocido en el gremio de los motociclistas de alta gama la vuelta TT o el parche ataúd. Se trata de un circuito entre la estación de servicio de Chipichape -  Yumbo - Mediacanoa, Lago Calima Arriba - Loboguerrero - Kilómetro 18 - Cali. El recorrido se realiza en una hora y diez minutos.

Inclusive en dicha ruta perdió la vida hace un par de años un reconocido empresario de la ciudad. 

Pablo Otero, del club Moteros, dice que es consciente de que estos piques en el Coliseo del Pueblo y otros lugares de Cali se dan en parte, también, a la falta de espacios para la práctica segura del deporte en la región.  

“Se hace importante abrir un espacio para la gente. Si siguen prohibiendo, la gente va a buscar otros lugares. Actualmente se está trabajando en el tema del autódromo de  Cali, para correr  motos y carros de manera profesional, pero ha tenido muchos obstáculos. También se requiere de mucha educación. No solo es un tema restrictivo”, sostiene. 

Por su parte  las autoridades insisten que seguirán con los operativos ya que estos piques ponen en riesgo la vida de personas y perturban la tranquilidad. 

 Así se comunican 

Las redes sociales  son el medio de comunicación idóneo para coordinar los encuentros clandestinos. El primer contacto es a través de páginas de Facebook como: Noches Pikes Cali o Pikes Cali. Desde allí, los interesados  piden los contactos telefónicos para realizar un filtro  y crear grupos en WhatsApp que luego emiten la información de los puntos de encuentro.

El acceso al coliseo

Los motociclistas  acceden al  Coliseo del Pueblo a través  de las cinco puertas que tiene el recinto. Según las autoridades no pueden cerrarse porque se restringiría también el acceso a los deportistas que visitan esta zona verde de recreación y deporte, la única a la que tiene acceso gran parte la zona de ladera de Cali.     

Lea el lunes la segunda parte de este informe: piques ilegales de carros.

 

 

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