Pese a fotomultas, caleños siguen excediendo límites de velocidad

Noviembre 24, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Luiyith Melo García, reportero de El País
Pese a fotomultas, caleños siguen excediendo límites de velocidad

La Autopista Sur entre 56 y 39 es la zona donde más corren los conductores. Allí hay cámaras de detección de alta velocidad que han ayudado a reducir la accidentalidad en un 60 % y la mortalidad en 80 %, según el tránsito.

Este año 271.561 conductores han sido sorprendidos excediendo el límite de velocidad. Expertos dicen que aquí no hay autopistas para acelerar más.

Son las 6:50 a.m. del jueves. Es plena hora pico. Un río de vehículos cruza raudo el puente de la Autopista Sur con Carrera 56 (Avenida Guadalupe). Muchos van apurados porque en diez minutos empezará a regir el pico y placa, esa restricción impuesta por el Tránsito que saca de circulación cada día más de 50.000 vehículos durante 6 horas para aliviar congestiones.Los carros descienden del puente como a 80 kilómetros por hora. Pero rápidamente empiezan a bajar la velocidad como si de pronto vieran al demonio. En realidad para quienes les gusta correr y saben que la cámara de control de velocidad está allí, es casi eso: un demonio. Por eso, esa corriente tempestuosa de máquinas que volaba sobre el puente, pasa ahora como un agua mansa por el lado de la cámara de fotomulta ubicada en esa Autopista, a la altura de la Carrera 44. Los conductores sueltan el acelerador porque saben que por allí no pueden sobrepasar los 60 kilómetros por hora. Ese es el límite. Al que lo rebase le toman la foto y le envían la multa a la casa. Ya ha pasado 217.561 veces este año. En esta y 36 intersecciones más de la ciudad donde a menudo se ven los ‘flashes’ disparados por las lentes de las cámaras ubicadas como a tres metros de altura. Son rayos láser que lanza el dispositivo sobre la vía y que son capaces de detectar movimientos a velocidades superiores a la permitida. Cuando esto ocurre, la cámara de fotomulta hace su trabajo y la información obtenida se transmite en tiempo real a la central de Tránsito, donde se elabora el comparendo.Una vez pasan el detector de velocidad y antes de tomar el siguiente puente sobre la Carrera 39, los conductores han vuelto a pisar el acelerador porque ya la cámara no los detecta. Los tacómetros vuelven a subir a 80 kms. Otra vez sobre el puente los autos vuelan. Bajan raudos como por entre un tobogán, toman una curva prolongada que convierten en pista de embalaje por más de un kilómetro y suben de nuevo el siguiente puente, el de la Luna (Calle 13). La adrenalina se apodera de esa ola de máquinas y hombres que corren contra el tiempo, que suben y bajan puentes, que hacen piques y sobrepasos atrevidos como si se tratara de una carrera de autos.Bajando del puente de la Luna, aparece un nuevo susto. Es una carpa montada sobre el separador central, donde hay un computador y una cámara móvil que, otra vez, ‘caza’ a los que pasan a más de 60 kms por hora. Por allí los conductores vuelven a soltar el acelerador. Hasta que llegan al cuarto puente, el de la Autopista Sur con 26, donde definitivamente aprietan el paso por el resto de la vía, ya sin control, como huyendo del demonio.“Esto a muchos no les gusta”, dice el operario de Servicios de Tránsito que maneja el puesto móvil de La Luna. Muchos conductores pasan y lo insultan, incluso le lanzan cosas. Una vez tiraron una piedra contra la cámara y le quebraron el lente.Pero lo cierto es que, según Emiliano Guarnizo, secretario de Tránsito (e), en Cali la máxima velocidad permitida para circular es de 60 kilómetros por hora. “En la ciudad no existe otra señal que aumente la velocidad como tal. Ni podemos decir que en la Autopista se puede ir a 80 kilómetros. Aquí la señalización que existe es esa, aparte de las zonas escolares, residenciales y hospitalarias donde la ley establece 40 kms, pero ojalá se circule a 30”, expresa Guarnizo.“La gente se tiene que aconductar y circular a esa velocidad dentro del perímetro urbano”, sentencia.Óscar Motta, agente de Tránsito, dice que buena parte de las infracciones que cometen los caleños es por exceso de velocidad. En efecto, no mantener la distancia entre vehículos es la segunda causa de accidentes en Cali con 3081 percances, con 959 heridos. Y otros 49 accidentes dejaron muertos.Lo otro es que, como dice James Gómez, director del Fondo de Prevención Vial del Valle, en Cali no existen autopistas como tal: “Eso es solo un nombre, porque para ser autopista se requieren condiciones que aquí no existen”. La Autopista Sur es una vía que tiene cuatro calzadas con mucho conflicto entre todos los actores de la movilidad. Por allí transitan carros y motos que se encuentran con peatones y ciclistas, y las condiciones de infraestructura no son buenas, sostiene.En el tramo de la Autopista con 39, por ejemplo, hay un caño de aguas lluvias en la mitad, que no tiene una barrera de contención. Allí ha habido carros que se han subido el bordillo o el sardinel y se precipitan al caño. “Los niveles de reacción de las personas son menores y la infraestructura de la vía no perdona”, sostiene Gómez. Pese a que en Cali hay 40 sitios de control de alta velocidad, Gómez cree que hay tramos como el de la Calle 5 frente a la Tercera Brigada donde no existen radares de velocidad y los conductores suelen exceder los límites. Igual pasa en la Simón Bolívar, en la Pasoancho, en el puente de la Carrera 8 con 70 y en la Calle 16 entre 80 y 100, obras recién inauguradas. William Vallejo, un caleño experto en movilidad que trabaja en Nueva York, sostuvo que “60 kms por hora como límite de velocidad es alto para una ciudad con elevado volumen de peatones como Cali”.Consideró que, más bien, se podría estudiar la posibilidad de establecer un límite único de velocidad, preferiblemente no superior a 40 km/h con algunas excepciones en vías arterias o colectoras donde las intersecciones sean mínimas para garantizar la seguridad del peatón.Muchos conductores, sin embargo, creen que andar a 60 es andar muy despacio. Arturo Gutiérrez es uno de ellos. Dice que la Autopista permite circular a 80 kms y que los accidentes ocurren cuando no se lleva el ritmo y se baja la velocidad, incluso por la presencia de las fotomultas.Así mismo, José Chávez dice que la Avenida Cañasgordas, siendo una vía rápida, no debería tener tramos de 30 kms/h ni policías acostados, ya que los colegios están a más de 100 metros de la vía. Por fuera del perímetro urbano, en cambio, sí se permite andar a 80 y 100 kms, como ocurre en las vías Cali Palmira y Cali-Jamundí. Pero, otra vez, los conductores sienten que por allí es posible moverse más rápido y le suben a 100 y 120. La infraestructura vial no da para eso, afirma James Gómez, pues hay curvas, árboles, taludes y desvíos que disminuyen la capacidad de reacción del conductor y lo ponen en peligro. Dentro de Cali, lo que hacen la mayoría de conductores es acelerar en los tramos que pueden para tratar de compensar los tramos lentos. Pero casi siempre, en el semáforo, lentos y rápidos se encuentran. En últimas, según los cálculos, al pisar el acelerador un conductor no ahorraría más de cuatro minutos atravesando la autopista de sur a norte, un tiempo que, dicen, no justifica poner en riesgo la vida propia y la de los demás.

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