¿Perder peso es igual a perder felicidad?, Hablan los especialistas

¿Perder peso es igual a perder felicidad?, Hablan los especialistas

Diciembre 15, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
¿Perder peso es igual a perder felicidad?, Hablan los especialistas

Algunas cirugías para adelgazar generan desequilibrios a nivel bioquímico en el cuerpo, lo que puede generar depresión.

Los especialistas aclaran que bajar esos kilos de más no es sinónimo de depresión. Pero, quienes experimentan adelgazamientos severos deben contar con apoyo profesional para evitar desbalances psicológicos.

Existe en el imaginario colectivo la idea de que las personas obesas son alegres por naturaleza, dando casi por hecho que el exceso de peso trae consigo una sobredosis de felicidad. En ese orden de ideas cabría preguntarse entonces si al perder esos kilos de más, ¿se pierde también la felicidad? No lo cree Beatriz Cruz. Al menos no le pasó a ella. Caleña, de 28 años, pasó de 90 kilos a pesar tan solo 63 tras someterse a una cirugía bariátrica hace 7 años. Ella recuerda aquella época robusta en la que vestía jeans, camisetas y ropa deportiva como una etapa feliz en su vida. Nunca la preocupó ser gorda ni por la moda ni por su imagen ni mucho menos por el ‘qué dirán’. Los preocupados, en realidad, eran sus padres, quienes le insistían en la necesidad de reducir medidas. “Mi mamá me llevó a endocrinólogos y nutricionistas, hizo de todo, pero la voluntad nunca me ayudó. Una tarde, mi papá me preguntó: ¿No te interesaría operarte?”, recuerda. Fue entonces cuando tomó la decisión de someterse a la cirugía, básicamente por las ganas de sentirse una persona más saludable. Hoy, luciendo una esbelta figura, considera que nunca ha dejado de ser la persona que era, por el contrario, ahora se siente más feliz. “Estar delgado te permite verte diferente y hacer cosas diferentes: subir a una cima sin ahogarte, superar el miedo a una falda corta. No desearía recuperar mi peso anterior”. Al igual que Beatriz, Lina María Reyes se sometió a una cirugía bariátrica. Pesaba 120 kilos cuando tomó la decisión. Sin embargo, Lina María desde el inicio, no estaba conforme con su cuerpo, vivía sumergida en una depresión y su ropa era su peor enemiga. No podía realizar actividades físicas, “sentía dolor en la espalda, en las rodillas, se me hinchaban los pies y permanecía enferma. Realmente, necesitaba más calidad de vida y con la cirugía lo logré”.

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