Otras personalidades que también hablan bien de Cali

Diciembre 27, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Otras personalidades que también hablan bien de Cali

#DeCaliSeHablaBien es la campaña que impulsó El País para terminar este 2014.

El País consultó a empresarios, artistas, deportistas y otras personalidades sobre lo que aman de su ciudad y qué los hace sentirse orgullosos de ella.

Empresarios, artistas, deportistas, líderes y extranjeros se unieron a la campaña de El País #DeCaliSeHablaBien y nos contaron por qué se sienten orgullosos de la capital vallecaucana. Desde su deliciosa gastronomía hasta la personalidad de los mismos caleños quedan en la memoria de estas personas que han dejado en alto el nombre de la ciudad y que hoy explican por qué es 'la Sucursal del Cielo'.Con estos puntos de vista sobre la ciudad, El País quiere agradecerle a Cali todas las cosas buenas que le dio a nuestras vidas en el 2014, pues estamos convencidos de que, hoy más que nunca, los caleños necesitamos afianzar nuestra identidad, nuestro orgullo y nuestra autoestima, para seguir empujando a Cali por la senda del progreso.Por eso también creamos con nuestros lectores un gran coro que le dijo al mundo lo orgullosos que estamos de vivir, trabajar, gozar y sentir aquí. Desde el pasado 19 de diciembre se invitó a los caleños a dejar su mensaje a la ciudad a través de la etiqueta #YoHabloBienDeCali en las redes sociales. ¿Qué buscamos? Nada distinto a darle un gran abrazo de amor y gratitud a Cali. Porque más allá de las tantas cosas que aún nos quedan por lograr como sociedad, vale la pena hacer un alto en el camino y seguir la recomendación que el gran maestro Jairo Varela dejó en ese himno salsero que nos identifica ante el mundo: "¡Que todo el mundo te cante, que todo el mundo te mime...!"Adriana Barragán, presidenta de 4-72

La líder de la empresa de Servicios Postales Nacionales 4-72 considera que Cali es una tierra de oportunidades donde se mezclan la pujanza, la calidez y la amabilidad de su gente con el sabor y el color de la salsa. "En este lugar prevalece la integración social del Valle del Cauca, pese a las diferentes culturas y colores de piel. A pesar de ser la segunda ciudad más grande del país, se conservan las tradiciones familiares y el amor del caleño por sus costumbres", asegura quien actualmente reside en Bogotá.De igual forma, la ejecutiva caleña sostiene: "Se debe hablar bien de esta ciudad porque se ha construido a pulso; porque hoy, pese a las adversidades, mira con optimismo hacia el futuro. Con esfuerzo, trabajo y dedicación, Cali le ha demostrado al país y al mundo que es posible progresar y hacer la diferencia, no en vano ha sido la única ciudad colombiana en organizar los Juegos Panamericanos y los Juegos Mundiales".Adriana Barragán no duda en admitir que la canción que le despierta de inmediato la nostalgia por su ciudad natal es ‘Cali pachanguero’: "Cada vez que la oigo me resume el sabor de mi tierra" y añade que el aroma que la devuelve a su infancia es el olor dulzón de la caña de azúcar.

Este empresario, representante de una de las familias y compañías más tradicionales de la región, asegura que la canción que le despierta de inmediato la nostalgia por la ciudad es ‘Del Puente Para Allá’.Asimismo, dice que uno de los sitios insignia para disfrutar la brisa caleña es el Parque de San Antonio, que además es un lugar obligado para los turistas. “La expresión caleña que más me gusta es “Mirá ve”, porque refleja la personalidad de la ciudad y de los caleños, a quienes describe como descomplicados.

Este líder gremial lleva más de oncen años trabajando fuera de la ciudad, sin embargo, regresa cada dos o tres meses a reencontrarse con su familia y con los recuerdos de su infancia. Para él Cali es, como lo dice el Grupo Niche en la canción que se ha convertido en el himno del Departamento, es la “sucursal del cielo”, y su antojo favorito o imprescindible es un buen sancocho vallecaucano.También considera que el mejor sitio para disfrutar la brisa caleña al caer la tarde -y el que les recomienda a muchos de sus amigos cuando vienen a la capital del Valle- es el paseo del Obelisco frente al museo La Tertulia, donde se disfruta de buenas empanadas.Ha sido un exponente de la cultura caleña en Bogotá, pero también en cientos de países que reciben las flores que se producen en el país, pues lidera el gremio Asocolflores, cuyas empresas afiliadas exportan a muchas regiones, como los Estados Unidos, donde en días como San Valetín se consumen -en su mayoría- las flores producidas en el país.Para Augusto Solano, la expresión caleña que más le gusta escuchar y la que a veces repite en diversos escenarios y situaciones es: “Al que quiera más... que le piquen caña”.

En un reportaje que le hicieron hace tiempo, el barranquillero Fernando Valverde utilizó una frase que todavía recuerda: “Barranquilla es mi mamá, pero Cali es mi novia”. Y así lo parece. Cada que habla de esta, la ciudad donde vive desde 1986, Fernando habla como un enamorado irremediable: “A mí esta ciudad me huele a jazmín de noche...”. “(…) Oye, fíjate que en Barranquilla tenemos buena brisa solo en diciembre y aquí es todo el año. ¡La del bulevar del río no se consigue en ningún otro lugar del mundo!”, añade. En 1983 llegó persiguiendo a una caleña con la que se casó. Pero luego se separaron y en el año 86 regresó para enamorarse de otra caleña con la que lleva más de 12 años. Fernando es el fundador de Tajamares, un restaurante de comida costeña que funciona desde esa época como una suerte de embajada atlanticense, donde Barranquilla hierve en platos y cazuelas. Queda en Granada, el mejor sitio que -para él- existe en Cali para disfrutar de la brisa en las tardes. “Si es chévere, la novia uno no la cambia nunca. Mi relación con la ciudad es de amor puro y verdadero: a Cali la quiero, la defiendo y cuando salgo la extraño, extraño los amigos incondicionales que aquí tengo, la bulla, los sitios de rumba”.

Antes de disputar cada uno de sus partidos con el equipo femenino del Atlético de Madrid, la delantera caleña Nicole Regnier hace sonar el tema musical que más le gusta de ciudad: “Oiga, mire, vea”. Dice que al principio, sus compañeras la molestaban, pero que poco a poco han ido aceptando aquella famosa canción. “Incluso ya se la están aprendiendo”, comenta entre risas. Esta joven futbolista, que incluso ha estado en la selección Colombia femenina, lleva a Cali en las venas. Aunque ahora se encuentra viviendo en la capital española, asegura que nunca se olvida del “sabor y de la alegría” de su ciudad natal. “Siempre digo que en Cali la gente tiene mucho ‘sabor’, porque aprende primero a bailar que a hablar, es algo que se lleva en la sangre. Lo que más extraño de mi gente es la recocha, porque acá las personas son más serias. Me hace falta la música a toda hora, la chispa de la gente y el calorcito”.Nicole es amante de la comida valluna, de la melcocha, del Deportivo Cali y de hablar bien sobre su ciudad. “El que visita Cali no tiene nada de qué preocuparse, porque seas quien seas un caleño es alguien que siempre te va a hacer sentir como si estuvieras en casa”.

Este empresario caleño ha llevado a más de 40 países en el mundo productos como el Bon Bon Bum, el cual defiende como un dulce de origen vallecaucano que hoy se reconoce en muchos territorios nacionales y extranjeros.Para César Caicedo, ser caleño es “el resultado de una mezcla cultural interesantísima: las tradiciones castizas nos las dejaron los españoles, de las migraciones paisas quizás algo de comerciantes adquirimos, la malicia indígena estaba aquí y absorbimos el ritmo y sabor de los afros... En fin, hemos evolucionado a una cultura diversa y rica”.

Después de terminar un extenuante combate, de conseguir el objetivo y posicionarse en el centro del podio, Yuri solo espera llegar a casa para recibir su recompensa familiar. Esa que sólo llega en fechas especiales y tiene el toque de mamá: el champús Alvear.Esa bebida donde se combinan el maíz, el lulo, la piña, la canela y los clavos de olor. Esa que se sirve fría, que la transporta a Cali, su ciudad adoptiva, y la cual se convierte un rival que la derriba de placer.Y no sólo el Champús, un café “bien negro” despiertan en la medallista olímpica esos recuerdos de infancia, cuando doña Miriam, su mamá, le preparaba el desayuno y salía desde Jamundí abordo de un Transur, bus que la llevaba hasta Cali donde entrenaba con el anhelo de algún día ser la mejor.Hoy Yuri, diez años después de forjar sus sueños, de haber obtenido títulos mundiales, centroamericanos y panamericanos, solo tiene palabras de agradecimientos para Cali, esa ciudad que la convirtió en una “berraca”, que la formó como deportista y como profesional (donde estudió Deporte y Actividad Física); por eso no duda afirmar que su mayor placer es sentarse a las 6:00 de la tarde en las Canchas Panamericanas (cuando el sol cae y la brisa sopla agitada) con un cholao en la mano disfrutando de su himno favorito: ‘Las caleñas son como las flores’.

Llegó en el 67 para jugar en el Cali luego de haberlo hecho en Italia y haber sido figura en Chile. Un par de juegos fueron suficientes para que la hinchada caleña también se enamorara de él. Y él de ella. Y así para siempre. Ídolo eterno por tanta cosa bonita que hizo en la cancha, Desiderio ya nunca más quiso irse de la ciudad. “Me han dado tanto cariño que yo soy argentino de nacimiento, pero colombiano de raca-mandaca”. Aquí el ídolo se casó y tuvo un hijo que hace un año y tres meses le dio su primer nieto, Mateo. “Gracias Dios por haberme hecho llegar a esta hermosa ciudad”, dice.

Si tuviera que escribir una carta dirigida a mi ciudad en ella le diría: “Mi Cali bella, me siento eternamente agradecida con Dios por haberme puesto aquí, por haber nacido en esta ciudad tan maravillosa que me ha dado todo lo que más quiero: una familia espectacular y una cultura que me encanta. Gracias Cali por tener gente tan alegre, tan maravillosa. Gracias por ser mi hogar y ser ese lugar al que siempre quiero volver y estar.Cada día los caleños nos conscientizamos más de la importancia de cuidarte y volver a esa Cali cívica, esa es la tarea para tener la ciudad que todos deseamos y en la que queremos vivir.Cuando estoy lejos de Cali, en Madrid, siento una mezcla de nostalgia y alegría. Es la nostalgia de no estar aquí en el instante que lo deseo; pero también experimento la alegría de saber que siempre voy a ser parte de ella, que siempre voy a ser caleña.Además, en el exterior los hijos de esta ciudad nos distinguimos por ser personas alegres, extrovertidas y muy espontáneas porque donde vamos no pasamos desapercibidos; y somos tan orgullosos de esta ciudad que nunca dudamos en decir voz en cuello: ‘Yo soy de Cali’.

El ex integrante de Son de Cali y del grupo Niche, intérprete de ‘Perdón’, ‘Así es que se baila en Cali’, que fue disco de la Feria en el 2013, y su éxito actual, ‘Una bacana’, es oriundo de Buenaventura, pero le debe a Cali y a su gente su trayectoria musical.Willy García, uno de los artífices y promotores del proyecto social y artístico BAN, la Buena Aventura Musical, busca apadrinar a jóvenes músicos en Buenaventura y vive enamorado de Cali desde que llegó a esta ciudad en busca de oportunidades.La ‘Voz dulce del Valle’, quien permaneció con el Grupo Niche por nueve años, dice que si le escribiera una carta a su ciudad adoptiva le diría: “Gracias por la salsa, gracias por la gente. Es inevitable pedirle a la brisa que sirva de abanico al atardecer a tus mujeres, las más bonitas de Colombia y del mundo, que caminan por tus calles”. Pero le pediría algo más: “Me gustaría que taparas esos huequitos de tus calles, no los mereces. Y que sacaras la maldad en algunas personas que no te permiten lucir lo que eres”. A su Cali del alma la define en una frase: “Lo mejor”. ‘El chocolatín salsero’ no perdona un sancocho y un aborrajado; disfrutar de la brisa al atardecer en el Obelisco, y le encanta esa expresión caleñísima “¿Oís?”. Y esté donde esté, cuando escucha ‘Cali Pachanguero’, se le despierta la nostalgia por la ciudad a la que amó más gracias a esta canción.

Desde 2006 es el cónsul de Bélgica en Cali y desde este año, también, es colombiano. En las oficinas de la Gobernación del Valle, Eric Van den Hove, 51 años, Bruselas, inocultable acento francés, hace no mucho recibió la doble nacionalidad. Lo dice feliz. A Cali llegó en 1989 después de 6 años en la isla de Providencia, a donde llegó a vivir con sus papás después de terminar el colegio. “En Cali encontramos una gente muy calurosa, muy gentil. En Bélgica en este momento, a partir de las 4:00 p.m., es de noche hasta las ocho de la mañana. No ver el sol deprime, verlo tanto, alegra”.

“Un caleño es una persona abierta, que recibe bien al forastero. Gente ávida por aprender, alegre, festiva y al mismo tiempo profundamente trabajadora”.Así describe Julián Domínguez, presidente Confecámaras, la esencia de lo que es ser caleño. Este directivo lleva ya varios años liderando el gremio de la Cámaras de Comercio del país, siendo también un embajador de la cultura caleña y en especial promotor de la región y de la atracción de inversiones para nuestra ciudad.Dice que el aroma de las cadmias del barrio Centenario, por donde caminaba con sus padres, es uno de los recuerdos que más añora de la capital del Valle y que siempre lo remonta a la infanacia.“Definitivamente la canción que más nos identifica como caleños es ‘Cali Pachanguero’, al punto que en el matrimonio de mi hija no se abrió el baile con un vals como es tradicional sino con esta canción”, recuerda.Para Domínguez, quien visita la ciudad cada mes sagradamente, el antojo vallecaucano imprescindible es el chontaduro, que representa la condición de Pacífico, vecinos del mar. “Y los aborrajados, que es una comida fusión que representa la diversidad vallecaucana”, asegura.

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