Opinión: Madonna bajo la lluvia

Diciembre 01, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Paola Andrea Gómez | Jefe de Información El País
Opinión: Madonna bajo la lluvia

Madonna ofreció dos conciertos en Colombia, el miércoles 28 y el jueves 29 de de noviembre, en el Atanasio Girardot, de Medellín.

Memorías del segundo concierto de la Reina del Pop en Medellín: "Y justo cuando faltaban diez minutos para que Madonna apareciera, el agua regresó y nunca más partió".

Los paisas dijeron que Madonna llegó con la lluvia. Que los días previos no cayó una sola gota en la ciudad de la eterna primavera. Que el sol iluminaba el día y las noches eran frescas, pero sin un solo síntoma de humedad. Y sin duda, así fue, ella llegó con la lluvia. En su primera cita, el miércoles 28, apenas se asomó un ligero chaparrón, dos horas antes de que la diva llegara a su inmenso escenario, en la gramilla del Atanasio Girardot.El jueves la historia fue distinta. Era un segundo concierto, que quizás resultaría calcado al de la noche anterior, pero no lo fue, porque el jueves el agua cayó por montones. Pasadas las siete de la noche, el diluvio llevó a los espectadores agolpados en las canchas general y especial a cubrirse bajo las graderías o bajo bolsas blancas y verdes: las benditas bolsas en forma de capa que se convirtieron en el objeto más deseado por esa cumbre de seguidores que esperaban a su diva.El tiempo pasó y la lluvia continuó. Incluso, hasta que apareció el dj Paul a oficiar como telonero. La música electrónica ahuyentó el agua. Pero solo parcialmente. Como para darle tiempo a la gente de volver a la cancha y seguir la espera.Y justo cuando faltaban diez minutos para que Madonna apareciera, el agua regresó y nunca más partió. Hoy estoy convencida de que seguro quería escuchar a la artista. Que no era justo que media Medellín pudiera oírla y ella no. Entonces, la comprendo perfectamente. Aunque la mayoría de fanáticos tuviéramos que protegernos para ver a Madonna, la comprendo, porque yo, como la lluvia, no creo haber visto en Colombia un espectáculo de la magnitud del que la indestronable Reina del Pop nos entregó.No podremos a olvidar su aparición en un jean negro ajustadísmo, precedida por una puesta de escena llena de símbolos religiosos y su sensual exclamación de: “Oh, my god”, que hizo gritar a todo el estadio.Con ‘Girl gone wild’ empezó a tomar forma el sueño, que tiene momentos inolvidables. Como cuando sus bailarines se convirtieron en una banda marcial escolar, que pendía de las alturas y se deslizaron mientras la Chica Material hizo un acto de pomponera, que terminó alzando su falda, mostrando el trasero. O cuando arribó con un corsé metálico a interpretar ‘Vogue’ en el tercer acto del show: el actó erótico en que la diva se desprende de su vestuario hasta quedar en un pequeño corsé negro que revela su espectacular figura. No hizo el ‘Like a Virgin’ de otros países del ‘Mdna Tour’ donde se le vio deslizarse por el piso en pantalón y sostén, mientras el público le arroja billetes. Es lo único que le reprocho a la lluvia: privarnos de ese himno.Inolvidable también cuando en túnica metálica cantó ‘Like a Prayer’ y nos pidió acompañarla. Ya en el ensayo de las cinco de la tarde, que fue un plus haber visto, nos había pedido en su gracioso español que cantáramos “Más fuerte, ¿ok?”.O los performances de los cambios de acto. O los monjes tocando las campanas. O el cuestionado acto de ‘Revólver’ y ‘Gang Bang’, donde se convierte en pistolera. O el video de protesta contra la guerra. O la bellísima balada ‘Masterpiece’. Y claro, el ‘Express Yourself’, mi favorita de la diva, que invita a las mujeres a buscar un amor real y reivindica a los hombres que aman siempre: “Satin sheets are very romantic, what happens when you're not in bed” (las sábanas de satín son muy románticas. ¿Qué pasa cuando no estás en la cama?) Imposible olvidar el final, cuando en un cierre digno de un concierto único, llega su ‘Celebration’, inspirado en un ambiente discotequero. Aún ahí estaba la lluvia. Y ella, que un par de veces pidió que con la música la alejáramos, entendió que el agua no quería quedarse por fuera. No importa, Madonna fue nuestra, bajo la lluvia. Y nos hizo felices. Sobre todo a Mónica Ospino, a Paula Ramos y a mí, quienes no olvidaremos esta aventura de amigas, desesperadamente buscando a Madonna.

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