Nuevos males afectan obras del Estadio Pascual Guerrero

Marzo 13, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

El País revela tres líos en las obras del Pascual Guerrero. El alcalde Ospina las defiende y dice que van en un 66%.

El posible detrimento patrimonial por unos costos financieros que no estaban previstos, así como los presuntos sobrecostos en las sillas y la pantalla del estadio, son los nuevos hallazgos que ha hecho la Contraloría de Cali a las obras de adecuación que el Municipio adelanta en el Olímpico Pascual Guerrero.De acuerdo con un informe divulgado por la Alcaldía la semana pasada, las obras del tradicional escenario deportivo se encontraban adelantadas en un 66%, con corte al 28 de febrero de 2011.Pese a ello, la entidad de control tiene tres reparos a la gestión que desarrolla el Municipio, a través de la Secretaría del Deporte en convenio con el Fondo Mixto.Costos inesperadosEl hallazgo más relevante tiene que ver con las vigencias futuras que le fueron aprobadas por el Concejo al alcalde Jorge Iván Ospina en agosto del año pasado y cuyo valor es de $28.702 millones.Recursos con los que el Municipio firmó el convenio interadministrativo 196 del 2010 con el Fondo Mixto para garantizar la culminación del estadio.Como estos dineros serán entregados en dos años distintos, los primeros $14.563 millones en 2011 y el saldo, $14.138 millones en la vigencia de 2012, pero las obras deben estar listas en julio próximo, que es cuando la Fifa lo exige, el Fondo Mixto tuvo que salir a buscar recursos en el sector financiero para cumplir con el plazo estipulado para el proyecto.Infivalle fue la entidad que, tras solicitar al Alcalde que endosara como garantía el convenio entre el Municipio y el Fondo Mixto, le desembolsó a este último $13.300 millones que requiere para finalizar las obras. El plazo pactado, según le confirmó a El País Soffy Mejía, gerente de la entidad, fue de 12 meses a una tasa que oscila entre el 5,5% y el 6,5% anual.Esto significa que el costo financiero se ubicará entre los $731 y los $864 millones por dicho préstamo. Dinero que, según la Gerente de Infivalle, le deberá cancelar el Fondo Mixto del porcentaje que este le cobra al Municipio por administrar las obras, que por lo general es el 4% del total del proyecto.Pero esa gestión tiene una amenaza, ya que la autorización que el Concejo le dio al Alcalde para usar las vigencias futuras no le permite pagar los costos financieros en que ha incurrido el proyecto del estadio por la inmediata necesidad de liquidez.Para Alma Carmenza Erazo, contralora de Cali, “estos hechos demostrarían que el Municipio trasladó la responsabilidad de financiar la obra del estadio, en esta última adición, al Fondo Mixto”.La otra crítica ante esta operación viene desde el propio Ministerio de Hacienda, que en sus circulares número 5 de 2009 y 20 de 2010 establece: “Si la fuente de financiación que garantiza el flujo de recursos para pagar los compromisos de vigencias futuras se contempla para un plazo que supere el de ejecución de las obras, implica una operación de crédito público y por ende deberán surtirse los trámites propios de este tipo de operaciones”.Por esta razón el informe de la Contraloría señala que “se puede tratar de una operación de crédito público ‘disfrazada’ de vigencia futura”. Aunque dicho informe está en la etapa de contradicción, que es cuando la Alcaldía puede defenderse, expertos consultados por este diario aseguran que el hallazgo puede tener incidencia fiscal, disciplinaria y penal.Al respecto el alcalde Ospina explicó que “esta no es una maroma financiera, es una herramienta de gestión, ya que el Municipio no puede pedir crédito porque está inmerso en un acuerdo de ajuste fiscal, entonces le decimos al Fondo Mixto: consiga la plata y nosotros ponemos la garantía con la vigencia futura”.El Mandatario también dijo que “el Fondo Mixto es el operador financiero porque consigue la plata, el operador constructor porque contrata las obras y el operador desarrollador de este proyecto que en el futuro será una unidad administrativa especial para que los recursos generados por su museo, su biblioteca, sus bailarines, su plazoleta de comidas, financien el mantenimiento y desarrollo integral del lugar”.Sobre los costos financieros que produce el crédito pedido a Infivalle acepta que es un problema, pues “puede disminuir la magnitud del proyecto y aún no hemos resuelto que hacer”.Sillas y pantallaOtros reparos a las obras del estadio son los altos costos de las sillas y la pantalla (ver recuadros), dos equipamientos indispensables para que el escenario sea incluido por la Fifa al mundial Sub-20.En el caso de la pantalla El País consiguió hablar con Orlando ‘Batato’ Castro, quien es el propietario de BYT Traving Ltda, empresa que vendió la pantalla de 48 metros cuadrados por un valor final, según la Alcaldía, de $1.399 millones.De acuerdo con Castro, los 40 módulos que componen la pantalla le costaron $350 millones en China, desde donde la trajo en enero de 2009. “A eso hay que agregarle los gastos de pruebas técnicas, 28% de impuestos, además del IVA y el bodegaje, pues como se demoraron siete meses en pagar la tuve guardada en el centro empresarial La Nubia, en la vía a Candelaria”, aclaró el ex futbolista.Sobre el tema el alcalde Ospina señaló que “me siento sorprendido por la diferencia de precios pero si piensan que la vendió más cara para participar con dinero a la Administración, están equivocados. Lo que sí pedí fue que no la compraran sin probarla, eso duró como seis meses, y la adquirimos en 2009 para ponerla al servicio de los otros eventos que realizamos”.Sobre las sillas, que son las más caras del país, Ospina dijo que “eso se debe a los materiales especiales que pedimos para que no se despinten con el sol”.“Las 36.800 sillas más caras de Colombia”De acuerdo con un informe de la Contraloría, las sillas del estadio son más caras que en Armenia y Pereira, aunque las vendió el mismo proveedor IMG – Inversiones Guerfor SA.“Analizadas las especificaciones técnicas se evidencia que en forma general presentan las mismas características”, dice el ente de control y agrega que van a buscar la intervención de expertos en el tema para que emitan su concepto sobre si son iguales, pues entonces no habría justificación para el alto valor, o si en realidad tienen características que ocasionan valores diferentes.El alcalde Ospina insistió en que ese mayor valor tiene relación con mejores materiales y especificaciones para que las sillas no se deterioren rápidamente.

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