“Nos preocupa la fuerte presión para construir en riberas”: Director del Dagma,

“Nos preocupa la fuerte presión para construir en riberas”: Director del Dagma,

Abril 23, 2017 - 02:51 p.m. Por:
Evelyn Rosero Ramírez - editora de Cali
Luis Alfonso Rodríguez Devia - Dagma

El director del Dagma, Luis Alfonso Rodríguez Devia.

El País.com.co

Aunque tiene aún muchos proyectos en marcha por ejecutar dentro de su gestión ambiental en la ciudad, el director del Dagma, Luis Alfonso Rodríguez Devia, dice estar satisfecho con el plan de arborización que ya puso en marcha con la siembra de 58 mil árboles y la sustitución de otros que caen constantemente en estos días de lluvia. También indicó que actualmente se estudian tres lotes para disposición de escombros en la ciudad a falta de una estación de transferencia para atender este problema crónico al que no se le ha dado solución.

Rodríguez Devia habló con El País y se refirió, igualmente, a cuestionamientos por el manejo de la compensación arbórea en Cali y a su papel en la inspección y vigilancia de las quebradas que amenazan con colapsar por estos días de invierno.

El colapso de la quebrada Santa Mónica por una construcción en el noroeste de la ciudad es un problema que según la comunidad viene siendo denunciado hace tres años. Y la misma voz de alerta se levanta por temor a desbordamiento de otras quebradas, ¿por qué el Dagma como autoridad ambiental no ha hecho nada al respecto?
Yo pienso que el Dagma nunca antes en su historia había hecho tantas actividades de limpieza en quebradas y canales de ríos, pero los comportamientos ciudadanos y la indisciplina de la gente es de proporciones enormes, al punto que nosotros hacemos una limpieza y al otro día están arrojando otra vez muchos elementos.

Nos preocupa sobretodo la zona de ladera, allí es donde hemos enfocado la mayor cantidad de nuestros esfuerzos. Tenemos un batallón de más de 200 personas dedicadas a limpieza de ríos y uno habla con ellos y le dicen: “Mire estamos limpiando aquí y cuando acabamos de limpiar ya la gente ha ensuciado”.

Nosotros hemos dispuesto un mecanismo de educación a habitantes porque nuestros primeros sospechosos son los propios vecinos de las quebradas. Las personas que están construyendo, por ahorrarse una plata, arrojan los escombros en cualquier lado. Permanentemente estamos ejerciendo control y vigilancia con ayuda de la nueva Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos. Nosotros no queremos esquivar la responsabilidad que tenemos en ese tema pese a que ya no es nuestra responsabilidad.

Usted se refiere a la mala conducta ciudadana pero el tema va más allá de la limpieza. ¿Por qué no se han buscado soluciones de fondo?
No todo es competencia de una sola autoridad. Por ejemplo, el uso del suelo o los permisos para construir en zonas donde no debería ser permitido, no son cosas que maneje el Dagma. El Dagma es la autoridad ambiental, que se ocupa de temas ambientales; esto está relacionado con el riesgo y por eso estamos haciendo un esfuerzo grande en educación ambiental.

El tema no solamente es el caso de Santa Mónica, son muchas más. Hay quebradas en las que tenemos sentencias de jueces como la quebrada Aguarrús, la Isabel y el mismo río Meléndez. Tenemos que ir mensualmente ante un juez a decirle qué estamos haciendo. La verdad es que en una perspectiva de cambio climático nadie sabe cómo la naturaleza nos va a cobrar todos los errores heredados del pasado. Si yo hubiera estado hace cinco años no hubiera permitido que se construyera allí.

Pero qué se está haciendo, al ver lo que pasa en la ciudad cada que llueve…
Endureciendo nuestros conceptos, porque todos los días nos llegan solicitudes de permisos para la construcción muy cerca a estos cauces. Una de las cosas que hicimos fue declarar una estrategia de ecoparques, para que el borde de la ladera este más protegido.

Pretendemos comprar sectores de Pance para aumentar el borde de la ladera sobre el río. Es extraño lo que ha sucedido en Santa Mónica, porque nosotros habíamos hecho una inspección hace como un mes y esa situación no estaba. No se hizo una intervención allí porque estaba más o menos en buen estado.

Hicimos durante el mes de enero inspección y vigilancia en todos los canales, más de 74 visitas, y a medida que se iban detectando cosas se hacían actividades de limpieza.

Y hablando de los ecoparques, ¿qué ha pasado con su ejecución?
Los ecoparques son otro tema que nos interesa muchísimo, pues tenemos cuatro años para desarrollarlos. Uno de ellos es el ecoparque de Pance, Navarro y Cristo Rey. En el de Cristo Rey es en el que tenemos más avances; el problema con estos parques es que por normatividad, antes de avanzar, tenemos que hacer planes de manejo.

Hay varios retos difíciles. Uno es la compra de los predios para la ampliación del ecoparque de Pance, que es uno de los que más me interesa. Nos preocupa la fuerte presión de las constructoras sobre las riberas de los ríos, en especial en Pance y cómo hemos ido perdiendo el paisaje urbano.

Entonces, ¿para cuándo la ciudad va a tener esos ecoparques?
Yo peleé muchísimo para que pusiéramos los parques en el Plan de Desarrollo hasta el 2019. Fue un éxito poderlos meter y ahora tenemos el reto de desarrollarlos. Ya hicimos un acuerdo con el doctor Materón (director de la CVC), para que en la próxima concertación que tenemos frente a los recursos de la sobretasa ambiental, se incluya el tema de ecoparques. En lo que queda de abril y parte de mayo, estamos concretando lo de la sobretasa.

¿Dónde se están disponiendo los escombros, que son otro problema crónico de la ciudad?
Este es un tema que involucra a todos los órganos del Estado, incluyendo al al Concejo Municipal, las fuerzas vivas...Porque estamos amarrados por el ordenamiento del territorio. Sin embargo, me referiré al tema aún no siendo mi competencia.

Pero usted mismo lo puso como una tarea de su administración...
Yo hice dos esfuerzos en esa dirección que dieron resultados: una fue intentar pasar el tema de la poda de césped a los operadores de aseo, que no lo había logrado la ciudad, y otra, conseguir una estación de transferencia.

En la primera tuve gran éxito, pero en la segunda no porque eso tiene que ir al Concejo y cambiarse el POT, el cual solo dejó cinco sitios donde se pueden disponer escombros en la ciudad, más las canteras. El problema de los escombros yo lo tengo sobretodo en Aguablanca, por los carretilleros que arrojan escombros por todo lado a los canales. La solución de fondo es que Cali tenga una Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos. Por eso el Dagma presentó la propuesta, para tener un ente que tenga los dientes y tratar ese tema. Porque el Dagma haciéndolo es como juez y parte al mismo tiempo.

Para la estación de transferencia teníamos solo un sitio que era la estación de la Verde Plateada (antigua base de operaciones de la empresa de buses situada en el barrio El Pondaje). Pero la gente se rebotó porque cree que uno va a poner una escombrera y no una estación de transferencia, que es un galpón cerrado.

¿Eso significa que la estación de transferencia sigue en el limbo?
Nosotros por fin produjimos el decreto de cierre de la escombrera de la 50, teníamos que hacerlo porque nos lo ordena el juez.

Pero usted ordena el cierre de la escombrera y no se ha definido una estación de transferencia para disponer los escombros
Hay que entender que uno a los jueces no puede decirles que no lo va a hacer, tienes que hacerlo. Se abrieron tres líneas de trabajo sobre tres posibles lotes que en estos momentos se están evaluando, porque el problema con la compra de los lotes no es solo los estudios jurídicos y legales, que llevan un tiempo, sino que después hay que buscar la plata e inscribir el proyecto, eso es más de un año.

Son tres lotes en el sur de la ciudad, dentro de terrenos de Emsirva, cercanos al basuro de Navarro. Hay otra opción que son las canteras, que quedan en el oeste de la ciudad.

Tenemos ya los estudios ambientales y el cuadro de permisos que está solicitando la CVC. Escogimos estos lotes porque están rodeados por un cordón ecológico protegiéndolos, no hay muchos vecinos. Se espera que en julio se haga la consulta ciudadana para proceder a negociación y compra.

Hace poco la Contraloría advirtió sobre irregularidades en la compensación arbórea de la ciudad, pues árboles talados no se están compensando con nuevos ejemplares sino que se canjean para otros propósitos, ¿qué está pasando al respecto?

Durante mucho tiempo eso sucedió porque el Dagma no tiene mucho presupuesto para operar muchas cosas.

Sin embargo, a ese problema le dimos solución con el montaje del sistema Vital, software de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales en el que se tramitan con seguridad virtual todo el tema de servicios, concesiones y trámites ambientales; así se puede hacer seguimiento al tema de las compensaciones arbóreas. Nosotros empezamos el montaje y la capacitación desde el año pasado y en estos momentos ya está funcionando. La queja fundamental de la Contraloría es que el sistema no está blindado cibernéticamente y que cualquier persona podría entrar a él.

Pero, ¿usted está justificando que las compensaciones se hicieran para otros fines?
Lo que te estoy diciendo es que se hacía porque el Dagma no tenía cómo operar otras cosas. Se usaba en el mismo tema arbóreo, por ejemplo para ir a las capacitaciones relacionadas con ese aspecto. La opinión es que solo se pueden usar sembrando más árboles, cosa que es discutible pero si esa es la opinión de los entes de control la tomo.

Muchos proyectos en marcha, ¿cuáles son las acciones inmediatas?
Hay unos que están en ejecución. Por ejemplo, en el tema de arborización vamos por encima del 50% de lo que teníamos que tener sembrado este año. Me dijeron que tenía que tener sembrados 40 mil árboles a esta fecha para llegar a la meta de 100 mil y vamos 18 mil árboles por delante.

Sin embargo, eso no es un indicador que me emocione porque para mi el indicador es cuántos árboles logran sobrevivir.

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