"No soy el candidato del Alcalde, ni el de los 'cacaos'": Maurice Armitage

"No soy el candidato del Alcalde, ni el de los 'cacaos'": Maurice Armitage

Abril 19, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Paola Andrea Gómez P. y Diego Martínez Lloreda.

El líder social y empresario Maurice Armitage.

Maurice Armitage Cadavid, dice que no tiene vínculos políticos con nadie. Que para ser colombiano no tiene que ser ni Jaramillo, ni Sánchez. Y que si hay algo que le preocupa “horriblemente” es la necesidad de mejorar los ingresos de los caleños.

Le ganó la pelea al brasilero. Recuerda que ocurrió hace 20 años, cuando llegó la multinacional de acero Gerdau (que compró a Sidelpa) y Johann Peter Gerdau le dijo “Maurice, vaya a Sao Pablo para que negociemos, que nosotros le compramos su fábrica. Dos empresas no cabemos en la misma cuadra”.

Maurice cuenta que le respondió: “JohannPeter,  usted me gana en maquinaria, pero socialmente, en Cali no me gana. Usted y yo vivimos de la chatarra y tenga la plena seguridad de que en Cali me van a vender la chatarra a mí primero, al mismo precio que a usted, pero a mí primero”. Entonces, decidió dar la pelea: “me dije, yo tengo que apoyar a Cali, que Cali me quiera como empresa, me respete. Y le gané el pulso al brasilero”.

De esa anécdota aprendió, según cuenta, que tenía que retribuirle a Cali lo que Cali le ha dado: el seguir firme, con una empresa sólida y reconocida por distribuir las ganancias con sus empleados y por no pagarle a ninguno de ellos menos de un millón de pesos. 

Así  inició su aporte social en Siloé, con la Fundación Sidoc. “Porque la plata tiene que ser pa’ mi familia,  mis empleados y la ciudad”, expresa.

Ese trabajo social, así como el dar testimonio de perdón, tras sufrir dos veces la experiencia del secuestro y perdonar al responsable del segundo, hizo que muchos en Colombia se interesaran por ese empresario de apellido inglés,  que incluso estuvo en la mesa de las víctimas en La Habana.

Hoy, ese mismo hombre recoge firmas para postular su nombre a la Alcaldía de Cali y en la radio se repite un comercial que dice “¿Armitage o ‘Armitach’? dígalo como quiera”.

Dice que está trabajando duro para que lo conozcan. Que no va a decir mentiras por quedar bien, aunque a algunos les asuste el desparpajo con que habla. Que sus 70 años no son una desventaja, porque hay gente de 40 muy perezosa y él, en cambio, es un tipo tan azaroso que “soy de los que va al baño y no he terminado de orinar y ya he soltado la tasa”. 

Del por qué quiere ser Alcalde de Cali, de sus propuestas y de las críticas que le hacen, Maurice Armitage habló con El País.

Yo no diría que es un capricho, yo diría que todos en la vida hemos soñado con ser importantes. Y te lo digo porque honestamente, me acuerdo que cuando me propusieron que si quería estar en la Alcaldía dije ‘yo no conozco ningún monaguillo que no quiera ser Papa’. Si a mí, a los 70 años, después de haber trabajado como lo he hecho, me dan la oportunidad de ser Alcalde es un honor, una distinción ‘la macha’. Uno tiene su ego. No sirvo pa’ decir mentiras. Yo me soñé de muchacho que iba a ser mejor jugador de fútbol que Pelé y nunca pude serlo. Nunca había soñado con ser Alcalde, pero si la trayectoria de mi vida y que los astros estén alineados  me llevan a serlo, maravilloso. Imaginate que uno pueda trascender en Cali como un buen Alcalde. Sería tristísimo que yo a los 70 años vaya a hacer una mala Alcaldía.

Yo quiero ser un magnífico alcalde, que trascienda, que logre cambiarle la mentalidad a los caleños.

Mi apellido es Armitage y eso no lo puedo cambiar. Parte de las dificultades que he tenido para lanzarme a la Alcaldía es que hace cuatro meses a mí no me conocía sino  la gente que trabaja conmigo, mi familia, mi mujer y nadie más. Con ese apellido Armitage no es fácil que lo conozcan a uno. Lo que sí puedo decir es que nací en Cali, me crié en Cali, he trabajado en Cali, no sé hablar inglés ¡fíjese! y con este apellido. Toda mi familia es muy caleña. Para ser colombiano uno no tiene que ser ni Jaramillo, ni Sánchez, ni López. Uno puede ser Armitage.

Hay una cosa que diferenciar. Mi mamá  se murió de 103 años. Era una paisa que trabajó hasta los 85 y dejó de trabajar porque le tumbaron el edificio donde tenía su negocio. Yo acabo de cumplir 70, soy azaroso, trabajador, me siento muy vital. Ando en moto por Colombia. Creo antes que la edad, la experiencia acumulada y mi vitalidad me van a servir mucho para la Alcaldía. Creo que hay modos de ser. A los 40 hay gente perezosa. Yo no soy perezoso, soy trabajador, soy azaroso. Hay dos cosas a las que le tengo pavor en la vida: a una escasez de mujeres y a una escasez de oficio. Mientras tenga ganas con las mujeres y tenga oficio  voy a mantener mi vitalidad.

Yo conozco a Guerrero desde la infancia, pero no tengo ningún vínculo político con nadie, ni con Guerrero. Yo nunca he participado de la Alcaldía.  Si Guerrero tiene alguna simpatía con la candidatura mía, bienvenida, como la tienen muchas otras personas, pero no tengo vínculo político.

Creo que ha hecho una Alcaldía seria en cuanto a lo fiscal, con la mejoría del recaudo de impuestos. Hay seriedad financiera. Ha cometido un error y es que se trajo mucho técnico a la ciudad  y esos técnicos han estado metidos en los escritorios, no han salido a los barrios y ese ha sido un error  gravísimo. Hizo campaña en los barrios populares y no volvió. Un Alcalde tiene que estar en la jugada, en el barro. Los problemas no pueden llegar al CAM, uno tiene que llegarle a los problemas. Uno tiene que ser azaroso y tiene que avasallar en eso.

No. Los cacaos me tienen miedo, porque yo he dicho cosas tenaces, como que a los ricos nos da vergüenza ser ricos, que no redistribuimos el ingreso, que tenemos que distribuir las utilidades. Colombia es el segundo país más inequitativo de Latinoamérica. Pagamos lo que el mercado dice y no  lo que uno como ser humano y como empresario puede. Yo aspiro a que ese sea mi gran legado en Cali, que cambiemos la mentalidad de los caleños para que la ciudad sea más amable, distributiva, de oportunidades.

Pues no sé si sea desventaja o ventaja. Hasta ahorita, muchos que han tenido experiencia en lo público no han manejado  la ciudad muy bien. Diría todo lo contrario, tenemos que difundir más esa administración técnica, ejecutiva, de hacer las cosas y no ese cuento de que lo público no funciona. Cali es una empresa como cualquier otra y hay que manejarla bien. Voy a tratar de cambiar esa percepción  de que lo público es complicado. Lo público tiene que ser eficiente, ejecutivo.

Primero, desarrollo para generar empleo. Hay una gran inversión  en la ciudad y el municipio debe ser el gran generador de empleo. Ir a las comunas y ver qué falta por arreglar y poner  a la misma comunidad a que tenga ingresos, a través del empleo que se genera allí. Vamos a recibir una alcaldía con dinero, lo que hace muchos años no pasaba. La semana pasada estuvieron los banqueros en esta oficina diciéndome ‘Maurice, si usted llega a la Alcaldía le tenemos los créditos abiertos’. 

Una cosa que me preocupa horriblemente es la necesidad de mejorar los ingresos de los caleños. El Dane dice que el desempleo aquí está en el 13%, yo estoy seguro que es del 20%. Cali nunca tendrá seguridad mientras no bajemos ese nivel de desempleo. Usted va a todas las comunas y el problema de la seguridad nace en la falta de ingresos.

Aquí todo el mundo le dice a uno de que hable de la seguridad, la movilidad, la salud… Cali está sobrediagnosticada. Vivo convencido de que el primer problema que tiene Cali es de ingresos, la gente que no tiene cómo ganarse la vida. 

El MÍO es una realidad es como saber que nos vamos a morir, ya existe. Yo de muchacho monté toda la vida en bus en el Verde  y en el Gris San Fernando. En esa época el bus pasaba por la casa de uno. El MÍO ya es una cosa que se hizo y hay que sacarla adelante, lo que tenemos es que dejar de criticarlo. Primero tenemos que poner a competir el MÍO, lo están manejando particulares y ellos tienen que darle servicio a la ciudad. Y el Estado tiene que ayudarles a que puedan cumplir el cometido. Hay que poner rápido los buses que faltan. Para la alimentación con las laderas, yo creo que no podemos sacar de tajo a la gente de las gualas y los yeeps, hay es que integrarlos al MÍO.

Todo el mundo me ha caído encima por eso. Yo soy motociclista y me parece absurdo que la moto se compra para dos pero no dejan llevar a nadie atrás, porque va a matar a alguien. Aquí en Cali siguen matando y al que lo van a matar lo matan a pie, en carro en moto o en lo que sea. Haber quitado el parrillero de la moto es como el tipo que coge la mujer con otro y en vez de salir de la mujer, sale del sofá. La moto es un vehículo ideal para Cali. ¿qué tenemos que hacer? Educar al de la moto, ordenarlo. Si tienen un liderazgo con un alcalde que las patrocina, los invita a educarlos, a que anden por un solo carril, se puede lograr. Los que se oponen al parrillero son los que venden las motos. Van a haber menos motos si se pueden transportar dos personas. Aquí en esta fábrica hay unas 400 motos y debería haber 200, porque hay gente que sale del mismo barrio y no puede llevar al vecino.

Nosotros no hemos contratado con nadie. Llevamos años haciendo la chatarrización, como todas las siderúrgicas. Ya hicimos esa consulta al Consejo Nacional Electoral. No hemos contratado con Metrocali. Lo que hicimos fue que permitimos al diagnosticentro que tenga unos empleados que vienen a corroborar que los casos que se están chatarrizando correspondan a la placa y al número automotor y a esos señores les pagan. Solo corroboramos que el carro se chatarrice. No recibimos plata del municipio, ni le giramos plata al municipio. Eso se lo paga el MIO al dueño de los buses. Eso lo hace todo el que tenga un horno eléctrico y lo autorizan como chatarrizador, no tenemos ninguna inhabilidad. 

Estoy de acuerdo con el desarme. Y en ese me perjudicaría yo que he sido secuestrado dos veces. Si hay alguien que se tenga que cuidar soy yo. Si estamos en la terminación del conflicto y se lograra este año nadie debe tener armas en Colombia. Solo las debe tener el Estado. Nosotros no debemos tener armas. Sé que hay gente que está amenazada y tendrá que cuidarse. Pero yo estoy convencido de que hay que desarmar a la gente.

A Siloé le trabajamos mucho, y ese trabajo no es imponiendo, es lo que la comunidad quiere. He tenido la fortuna de tener dos hijas que le trabajan a eso duro y en este momento tenemos 300 niños en la escuela de música, 1200 muchachos jugando fútbol, famiempresas, dignificando A la gente, mejorando el autoestima. A Cali le falta eso. El martes estuve en Potrerogrande en una reunión con cien personas  y les dije ‘entonces ustedes se quejan y qué, tumbamos las casas y en qué quedamos'. Les dije,  ‘miren tienen esto horrible, la basura, la mierda de los perros, ustedes no quieren su barrio y ustedes tiene que adorar su barrio y así yo como alcalde les podría ayudar a que el deporte sea bueno, a que la escuela funcione bien’. Eso es lo que hemos hecho en Siloé. Son cosas elementales. La gente tiene que mejorar su autoestima. 

Soy una persona que siento mucho las cosas, soy muy sensible eso se lo heredé de mi papá que es inglés, muy patriota. Mi papá me enseñó que uno tiene que querer y adorar donde uno nació y de mi mamá aprendí a trabajar. Mi papá oía el himno de Inglaterra y lloraba. Y yo eso se lo heredé,. 

Yo nunca he salido de Cali, nací cerca al Charco del Burro, me crié en San Fernando, estudié en Cali. Todo lo he hecho en Cali, mis hijos nacieron aquí. Solo estuve dos meses fuera, cuando estuve secuestrado. Yo voy a Bogotá dos veces seguidas y me vengo al otro día. Aquí vivo feliz, a mi mujer le gusta viajar, pero a mí no. Adoro a CalI, porque además me lo ha dado todo y tanto es así que ahora estoy de candidato a la Alcaldía.

Si yo voy a llegar a la Alcaldía diciendo falsedades entonces prefiero no llegar. Tengo como máxima en la vida la verdad. La semana pasada me pasó una cosa comiquísima. Una emisora me invitó al teatrino de Calima, donde había 300 personas. El periodista me dijo ‘usted tiene que llegar en el MÍO, con una tarjeta del MÍO’. No le hice caso. El me presentó: ‘Llegó don Maurice y venía en el MÍO’. Y le dije ‘señor, yo no llegué en el MÍO, yo llegué en mi carro’. Pero usted tiene tarjeta, me dijo. Y le respondí ‘sí, porque usted me la hizo comprar’. Yo no sirvo pa’ decir mentiras. El respeto mío como Alcalde  tiene que ser un respeto por la verdad. Yo parto de la base de que en esta compañía y en las cosas que he tenido éxito es porque la gente me respeta y admira. Y a uno lo respetan, primero, porque no dice mentiras, y segundo, porque a uno lo ven trabajando duro y así se equivoqué lo respeta porque dicen este señor va al trabajo y está en la jugada.

Mire, es mi hermano, eso pa’ mí es doloroso. Es su vida personal. Yo respondo por la vida mía. Yo con él, le cuento que lo vi por última vez en el entierro de mi mamá. Yo no tengo relaciones con él desde el punto de vista personal. No puedo hablar mal de mi hermano, ni juzgarlo. Eso lo tendrán que hacer las autoridades.

Cero. De golpe algún negocio que hayamos tenido es que hemos ayudado a otros hermanos que están muy sobados. Pero no tengo ningún negocio particular con él.

Eso fue una mala interpretación porque el periodista le dijo a él: ‘su hermano dice que no lo ha visto nunca’ y eso no es verdad. Yo dije que lo vi en el entierro de mi mamá y mi hermano, cuando a mí me secuestraron la primera vez, hace 14 años, ayudó a mis hijas a facilitar mi liberación. Él no pago, pero sí ayudó.

Yo no sé. Eso se lo tienen que preguntar a él. Entiendo que él está más tranquilo que yo.

Si derrotaron a Napoleón por qué no vamos a ganarle a Angelino. A Angelino lo respeto, no creo que esté discapacitado como alguien lo descalificó. Creo  que es un tipo inteligente, que tiene sus ambiciones,  no sé si tenga la parte jurídica solucionada para ser candidato, pero nos veremos.

Los 28 candidatos me merecen respeto. Yo no quiero descalificar a nadie. 

Más reversa tiene el Río Magdalena.  En  lo que me  meto lo culmino.  Me metí hace siete años a montar un ingenio, cuando todo el mundo me decía ‘vos estás loco’ y ya está echando humo, es una realidad. Lo mismo me va pasar con la Alcaldía. Tengo la vitalidad, las ganas y el deseo loco de que si me metí en esto, es que lo voy a ser.

Yo no voté por Santos la primera vez, voté por Mockus. Y la segunda vez voté por Santos, por la paz. Sí vivo convencido de que este presidente se la está jugando por la terminación del conflicto. Si a mí me toca volver a La Habana nadando me voy a ir nadando, pero el conflicto lo tenemos que terminar.

Lo que ha pasado en el Cauca  esta semana es gravísimo, nunca pensé que eso volviera a pasar. Los colombianos no nos podemos seguir matando. Si Santos me ve como una persona que puede ayudar, no está equivocado, porque si hay alguien que le va a trabajar a  la terminación del conflicto soy yo. Lo único que en verdad me une al presidente es las ganas de que termine el conflicto.

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