No hay atención integral para la mujer: Directora de DD.HH. de la Personería

No hay atención integral para la mujer: Directora de DD.HH. de la Personería

Diciembre 14, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País.
No hay atención integral para la mujer: Directora de DD.HH. de la Personería

Paula Arbeláez, directora de DD.HH. de la Personería.

Paula Arbeláez, directora de DD.HH. de la Personería, dice que en Cali falta mayor prevención de la violencia de género.

Paula Arbeláez, directora de Derechos Humanos de la Personería de Cali, sostiene que una de las causas que explica la violencia contra la mujer en la ciudad, que presenta uno de los índices más altos del país, es que la ciudad carga con una herencia de machismo muy fuerte. 

“Esa expresión cada vez que agreden una mujer de ‘por algo sería’, es muy utilizada aún, tanto por mujeres como por hombres e incluso por los funcionarios que atienden a las víctimas. Seguimos justificando la violencia contra las mujeres, y debemos modificar esa cultura del machismo si queremos que las cosas cambien”, dice Arbeláez

¿Cuál es el lugar en el que las mujeres se ven más amenazadas?

Sin duda el hogar. Es muy paradójico, pero el hogar sigue siendo el lugar en el cual las mujeres corren más riesgo de ser agredidas. Y además, están siendo víctimas de violencia no solo por parte de sus compañeros sentimentales, sino de otras personas que hacen parte de su círculo familiar como primos, tíos, hermanos. La violencia contra la mujer en Cali y en Colombia se da básicamente desde los hogares...

¿Cuál es el análisis que usted desde la Personería hace de la atención a este fenómeno?

Como lo hemos denunciado en varias ocasiones, hay muchas barreras para que las mujeres sean atendidas y sus procesos lleguen a buen término. La primera es que hay muy pocos funcionarios para recepcionar e investigar las denuncias interpuestas. Ahora bien, hay otra situación bastante grave que se está presentando con los funcionarios que recepcionan las denuncias. Como el delito de violencia intrafamiliar no es conciliable, eso significa que una vez entablada la denuncia, el agresor es capturado y llevado a la cárcel y, si resulta culpable, solo puede ser condenado a cárcel sin beneficio de prisión domiciliaria. Como muchas de las mujeres agredidas dependen económicamente de sus esposos, entonces los mismos funcionarios en el momento en que ella va a interponer la denuncia, le dicen que lo piense bien, porque se van a quedar sin sustento. 

Se supone que el Estado debería brindarles acompañamiento en esos casos...

Se supone, claro. Pero la legislación solo está concebida en términos de lo punitivo y una asistencia muy estrecha. El Estado no tiene mecanismos para ofrecerle alternativas de trabajo y de sustento a esa mujer víctima que queda como única responsable de sus hijos. Eso también hace parte de la violencia estructural que se ejerce contra las mujeres, a las que no se les ofrece medios para su independencia, sobre todo en situaciones como esas.

¿Usted diría que el Estado no atiende integralmente a las mujeres víctimas de violencia?

Sí. La carga laboral de los fiscales es muy alta, como ya dije, y faltan más recursos y herramientas. Más casas de atención para las mujeres víctimas y sobre todo, más trabajo en prevención. Las administraciones no han trabajado en acciones que ayuden a cambiar la mentalidad de los ciudadanos. La violencia contra la mujer parece estar naturalizada, se ve en los colegios, en las casas, entre niños y adolescentes, y las actividades para la prevención son muy pocas, casi nulas. 

En zonas de Cali las mujeres viven una violencia directa de las organizaciones delincuenciales...

Ese fenómeno se viene dando y es muy grave. Hay muchas mujeres que están siendo obligadas a hacer parte de pandillas o estructuras criminales bajo amenaza de agredirlas o incluso violarlas. Se trata de una dinámica de violencia muy compleja en la que se mezcla la marginalidad, la falta de oportunidades, el tráfico de drogas, la pobreza, que permite que estos grupos surjan y empiecen a actuar de esta manera, convirtiendo a las mujeres en trofeos de guerra.

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