Murió Gabriel Velásquez Palau, fundador de la Escuela de Medicina de Univalle

Murió Gabriel Velásquez Palau, fundador de la Escuela de Medicina de Univalle

Abril 20, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

El pasado domingo 12 de abril, falleció el fundador de la Escuela de Medicina de la Universidad del Valle. “Fue un visionario y propulsor del conocimiento en ciencias de la salud para la región”, dicen amigos.

Gabriel Velásquez Palau pudo haber sido uno de los mejores atletas del país, y sin embargo, su gran legado lo consolidó en la academia. Gabriel, narran los anaqueles de la prensa nacional,  fue, por ejemplo,  dos veces campeón nacional de levantamiento de pesas. 

También jugó al fútbol, basquetbol, tenis, golf y fue campeón de waterpolo. Incluso, dice su hijo Jaime Velásquez, alguna vez una revista hizo un artículo sobre su padre intentando descifrar por qué se destacaba en disciplinas deportivas tan disímiles. El título del artículo era: ‘El hombre que derrotó al deporte’. 

“Gabriel siempre ganó en todo”, recuerda justamente  Yolanda OByrne, su gran amor, con quien Gabriel  se casó el 11 de diciembre de 1947. Tuvieron cinco hijos.  Gabriel Velásquez Palau era hincha del Deportivo Cali, por cierto,  y durante muchos años fue médico del equipo.

El pasado domingo 12 de abril, a los 95 años,murió. En la Iglesia de San Fernando Rey se realizó la solemne ceremonia y posteriormente fue sepultado en el Cementerio Metropolitano del Sur. Varias trombosis cerebrales habrían deteriorado su salud.

Gabriel Velásquez Palau nació en Cali el 26 de septiembre de 1919. En 1936 ya se había graduado de bachiller en el colegio San Luis Gonzaga. 

Posteriormente viajaría a Medellín para estudiar  medicina en la Universidad Nacional, con un problema que  jamás logró resolver: su padre no estaba de acuerdo. 

 “El miedo era comprensible, pero inaceptable: en su familia existía el antecedente de dos médicos que por la facilidad de conseguir las drogas se convirtieron en adictos. Por esta razón el padre de Gabriel Velásquez Palau nunca lo apoyó ni económica ni moralmente para estudiar la carrera que había elegido”, se lee en un perfil suyo publicado en la colección Vidas Universitarias de Univalle, quizá la institución que más amó.  

En todo caso Gabriel viajó a   Medellín,  donde hizo sus primeros dos años de medicina en la Universidad Nacional. Durante algunos meses, cuenta  Yolanda, durmió en un convento. A cambio del techo gratis él debía levantarse a las 4:00 a.m., para tocar la campana y despertar a las monjas. “Todavía conservo algunas fotos de aquella época. Gabriel se ve en ellas flaco”, dice su esposa. Cumplir los sueños implica siempre un sacrificio.  

En 1944, finalmente, Gabriel  se graduó como médico. Lo hizo en Bogotá. Debido a una huelga en la Universidad en Medellín, él se vio obligado a  viajar a la capital para terminar sus estudios. Lo recibió uno de sus tíos.  

Algunos años después, en la década del 50, estaría fundando, junto con otros médicos,  el que es uno de sus  más importantes legados para Cali y Colombia: la Escuela de Medicina de la Universidad del Valle. 

“Yo  definiría Gabriel Velásquez  como un visionario, líder, gestor de la Escuela de Medicina de Univalle y propulsor del desarrollo del conocimiento en ciencias de la salud para la región. Todas las iniciativas que emprendía las lograba concretar haciendo gestión con los gobiernos Municipal, Departamental, ministerio y agencias de cooperación internacional”, dice a propósito el actual subdirector de Salud de Comfandi, Carlos Augusto Hernández.

La historia de cómo Gabriel Velásquez Palau fundó la Escuela de Medicina es larga y la contó en este diario uno de sus grandes amigos, el actual alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero. Según él, todo  empezó en 1948, cuando la misión Humphrey contratada por el Gobierno con el fin de evaluar las escuelas de medicina entregó un informe “desolador”  sobre la enseñanza del oficio   en el país. 

Por esos días el Colegio Médico del Valle discutía la posibilidad de fundar una escuela de medicina en Cali. Como parte del debate se cuestionó si el clima tropical del Valle favorecía una empresa científica de tal envergadura y algunos hasta argüían que el frío del altiplano favorecía el intelecto y era indispensable para incursionar en la ciencia.

Guillermo Orozco, médico de Anserma asentado en Cali, advirtió la necesidad de hacer una escuela de medicina y con el apoyo del Colegio Médico del Valle, logró que el Gobernador, el también médico Antonio Lizarazo, expidiera el Decreto 641 de 1950, ordenando la creación de una Facultad de Medicina adscrita a la naciente Universidad Industrial del Valle, contando incluso con el apoyo de Carlos Arturo Cabal, entonces rector de la Universidad. En noviembre de ese mismo año el Gobernador nombró como decano al médico caleño Gabriel Velásquez Palau.

Gabriel  permaneció en la Universidad durante  26 años y, entre otras cosas, promovió la finalización de la obra del Hospital Universitario.  

El médico Óscar Rojas Rentería lo conoció justamente mientras él era estudiante de medicina: “Era mediados de los 60. Gabriel Velásquez era el decano de la Facultad de Salud; ya había sido ministro de Salud del gobierno de Rojas Pinilla; puedo decir que  fue un personaje de talla internacional, brillante, muy reconocido en la Organización Panamericana de la Salud”.

En el perfil publicado en la Colección Vidas Universitarias se agrega lo siguiente: “Gabriel Velázquez Palau es reconocido hoy como el promotor de la excelencia en la educación médica colombiana; él guió a su facultad a través de cuatro fases de desenvolvimiento: la época del desarrollo científico; 1950-1954: la iniciación de novedosos programas de medicina preventiva y de salud pública; 1954-1960: la investigación de los problemas comunitarios, primordialmente a través de la epidemiología y las ciencias sociales; y la creación de la División de las Ciencias de la Salud como una unidad universitaria de carácter ampliamente interdisciplinario”. 

Además, fue precursor de la Fundación FES, cónsul de Colombia en Nueva Orleans,  y trabajó junto con fundaciones como Rockefeller, Kellogg, Ford, además de universidades como Harvard. “Pero nunca olvidaba a su Universidad del Valle. En una ocasión me dijo: los hijos y la casa, los maneja usted. Yo me voy a dedicar de lleno a la Universidad”, recuerda Yolanda, quien enseguida agrega: “Gabriel fue un hombre de un control absoluto a la hora de hablar. Nunca lo vi furioso a pesar de su carácter. Tomaba decisiones radicales como la de renunciar a importantes cargos cuando lo veía conveniente.  Era un hombre que parecía inmanejable, pero que yo logré manejar a mi manera”. 

Su familia invita a una misa en  su memoria  que llevará a cabo el próximo  28 de abril, a las 6:00 p.m,  en  la antigua capilla del Colegio Berchmans

 

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