Murió, en Cali, el periodista y columnista vallecaucano Álvaro Bejarano

Marzo 04, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co
Murió, en Cali, el periodista y columnista vallecaucano Álvaro Bejarano

Álvaro Bejarano fue una institución del periodismo en Cali. Perteneció a una generación marcada por la política y la retórica, con gran compromiso social.

'El Loco' Bejarano falleció en la tarde de este domingo a sus 83 años.

Un gran vacío dejó en las huestes periodísticas del suroccidente colombiano y de todo el país el fallecimiento del periodista, columnista y escritor Álvaro Bejarano, de 84 años, ocurrido este domingo en esta ciudad.Bejarano dejó de existir a las 2:10 p.m. víctima de una isquemia cerebral (derrame) que lo mantuvo hospitalizado en los últimos días.Natural de Buga, muy joven empezó a trabajar como corrector de pruebas en El Relator y en Diario del Pacífico, pero dada su inteligencia y buena pluma empezó a hacer crónica roja. A los 16 años se fue para Bogotá, donde trabajó en diversas publicaciones, entre ellas el Diario de Colombia, de Gilberto Alzate Avendaño; Jornada, del caudillo Jorge Eliécer Gaitán, y Semana, de Alberto Lleras Camargo.Considerado uno de los exponentes de la generación de los cronistas que acudían a la sátira y el humor punzante, y conocido con el apelativo de ‘el Loco’, fue un ser esencialmente bueno, generoso, amigo de sus amigos y honesto.Pero la arista por la que más brilló fue por sus comentarios ácidos, irreverentes y contestarios, como buen izquierdista, como correspondía a la generación de los 50 y 60, en sus columnas que escribió en los diarios Occidente y El Pueblo y, más tarde, en El País, y últimamente en la revista Soho.Beatriz López, periodista y amiga de Bejarano, lo recuerda como uno de los grandes pensadores del país, dueño de una cultura muy amplia, gracias a su carácter de lector insaciable, que le granjeó la proximidad y la amistad con toda la intelectualidad colombiana de los años 50, 60, 70 y 80.“Era un hombre que no dormía, porque siempre estaba leyendo la literatura colombiana, europea, asiática; no había escritor vedado para él”, comentó Beatriz López. Igualmente, Bejarano brilló siempre como uno de los más agudos y punzantes columnistas, poseedor de un gran sentido crítico y analítico de la sociedad colombiana.Incluso, “a veces parecía ser muy duro en sus cuestionamientos, pero era porque amaba demasiado a su país. En el fondo era un hombre generoso, que nos abría las puertas de su casa y le encantaba recibirnos y cocinar para sus amigos”.De hecho, era un excelente anfitrión y mejor gourmet, pasión que lo acompañó durante toda su vida, al punto que en sus últimos años dijo que lo único que le hubiese gustado ser era cocinero. Bejarano también estuvo vinculado al sector bancario como asesor de publicidad, especialmente al Banco de Occidente. Hombre pasional y visceral, era hincha acérrimo del América y padre insuperable. De su amor inconmesurable fueron testigos sus hijos Rodrigo, Juan Carlos, María Fernanda, Victoria Eugenia y Mónica Bejarano de la Torre, nacidos de su matrimonio con Lilian de la Torre de Bejarano.“Era un ser bondadoso, amante de su región, su esencia era el amor”, dijo su hija Mónica, en medio de la tristeza causada por su ausencia. El País hace llegar su sentida voz de condolencia a su esposa, a sus hijos y demás familiares, así como a sus amigos y colegas.

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