"Mi padre no fue ningún monstruo": hija del primer esposo de Helenita Vargas

"Mi padre no fue ningún monstruo": hija del primer esposo de Helenita Vargas

Abril 27, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Ana Milena Ibarra, hija del primer esposo de Helenita Vargas, niega que su padre haya sido despreciable y violento como lo presentó la serie ‘La Ronca de Oro’.

"Si Helenita estuviera viva, jamás habría permitido esta monstruosidad”, dice enérgica Ana Milena Ibarra, la entrañable amiga de juventud de Helenita Vargas y cuyo padre, Isaías Hernán Ibarra, se convirtió en el primer esposo de la inolvidable cantante vallecaucana.Cuando habla de “monstruosidad” se refiere a la exitosa serie de Caracol TV, ‘La Ronca de Oro’, que finalizó el viernes pasado y a la que acusa de haber “promovido una aberrante versión de la historia de vida de Helenita, de mi padre y de mí”.El guion, en efecto, presenta a Hernán Ibarra (cuyo nombre en la serie es Germán Hincapié) como el maltratador físico y psicológico de Helenita, y a la hija de este, Ana Milena Ibarra (Cecilia, en la serie), como instigadora de la separación de la pareja “logrando así someternos a mi padre y a mí al escarnio público”.“El daño ya está hecho”, advierte, pero dolida por la que considera una cruel e innecesaria distorsión de la imagen de su familia, Ana Milena rompe el silencio y sale en defensa de su padre, ese caleño raizal nacido en 1910 y fallecido en los años 80, quien fue abogado y politólogo; concejal de Cali, Jamundí y Restrepo; diputado a la Asamblea, representante a la Cámara, secretario de Gobierno, rector de la Universidad Santiago de Cali y Ministro Plenipotenciario (embajador) ante la Santa Sede. Entre otras cosas, a Hernán Ibarra le correspondió ser el abogado defensor del controvertido Nepomuceno Matallana, cuya historia se ventila actualmente en la serie ‘Doctor Mata’, “en uso de la objetividad ética de la profesión”. Para dar cuenta de la prominente carrera pública de Ibarra, recuerda Ana Milena que fue su padre quien hizo el lanzamiento oficial de la campaña presidencial de Jorge Eliécer Gaitán en la Plaza de Toros de Santamaría, en Bogotá, por allá en el año 1946. Y trae a colación un dato adicional: En Cali hay una vía que lleva su nombre, la Avenida Isaías Hernán Ibarra, ubicada en la carrera 8a, entre la Calle 25 y el puente sobre el río Cauca, reconocimiento que le hizo el Concejo de Cali el 25 de julio de 1988 como “uno de los grandes hombres públicos con que la ciudad ha contado”, explica Ana Milena, convencida de que el legado de su padre rebasa los breves años que compartió con Helenita Vargas y que considera su deber de hija reivindicar.“Fue un caballero, galante, enamorado de la belleza femenina y las buenas maneras, amante de la poesía... frente a la caricatura que ofrece el protagonista de la novela, la cual vende la idea del hombre gélido, fiel representante de la patanería”.De amiga a hijastraPero no solo sale en defensa de su padre como abogado, como catedrático y del derecho penal, sino como padre. “Fue adorado conmigo, yo fui su única hija. Con eso les digo todo”, sostiene. Y revela una intimidad familiar: “Los dos únicos hijos que tuvo mi padre fuimos mi hermano Álvaro José y yo”. (Hijos del primero de tres matrimonios de Hernán Ibarra). A Pilar Ibarra no la reconoce como hermana.Sobre su amistad con Helenita Vargas, a quien conoció desde los 14 años de edad, asegura: “Mi relación con ella fue excelente. Si Helenita estuviera viva no habría permitido estas monstruosidades que se dijeron (en la serie ‘La Ronca de Oro’). Porque a pesar de que ella no fue feliz con mi papá, sí fue respetuosa de la familia y respetuosa conmigo, porque nosotras no fuimos madrastra e hijastra sino hermanas, hermanas del alma”.En la serie de Caracol sobre la vida de Helenita Vargas, el personaje que corresponde a Ana Milena Ibarra se opone con furia a la relación amorosa entre su padre y su mejor amiga. “Mentiras. Son puras mentiras”, sostiene Ana Milena, quien aclara que un impacto inicial sí hubo con la noticia del romance, pero luego su amistad con la artista continuó por muchos años hasta que, finalmente, se distanciaron por un desacuerdo en torno a la herencia de Hernán Ibarra. “Helenita y yo no estudiamos juntas, yo estudié en el Liceo Benalcázar y ella en el María Auxiliadora. Nos conocimos por intermedio de Vicente Emilio Vernaza, que fue novio mío; estábamos en el Club San Fernando y nos presentaron. Ella tenía 16 años y yo 14. Ella cantaba, y a mí me encantaba oírla…”.Sobre la forma en que su mejor amiga conoció a su padre, explica: “Helenita iba mucho a mi casa y yo sí notaba un poquito de ‘flirt’ en esa relación. Mi papá tenía 40 años, ellos se llevaban unos 20 años de diferencia”.Admite que, en efecto, sintió un choque interior cuando descubrió la relación entre ellos: “Sí, horrible. Estábamos en el Club de Abogados y Helenita me dijo: ‘Toma el teléfono de abajo, quiero que escuches una conversación porque te quiero contar algo y no sé si te impacte’. Yo lo hice, cuando oigo a mi papá diciéndole ‘Hola, mi amor, ¿estás ya en el Club?’. Y ella le respondió ‘Sí, aquí estoy y Ana Milena está escuchando esta conversación’. Yo quedé impactada, pues era mi mejor amiga, y mi mamá se había muerto hace apenas un año. Para mí fue un ‘shock’, yo no esperaba eso”.Ana Milena recuerda como si fuera ayer lo que pasó a continuación. “Cuando colgué el teléfono, Helenita me dijo: ‘Cómo te parece esto que ha pasado en mi vida’. Yo, en ese momento, solo le dije: ‘Sin palabras, Helenita, yo no tengo palabras para decirte en este momento lo que siento de esta amiga que quiero tanto’. Ella respondió: ‘Esto no quiere decir que nuestra amistad se haya dañado, nosotras no nos vamos apartar, quiero que esto lo compartas conmigo y que hablemos’. Le respondí: ‘En este momento no puedo compartir, ni hablar, ni nada. Me voy para mi casa’”. Después de unos días sin contacto, Helenita volvió a buscarla para limar asperezas, y a partir de allí la relación continuó fluyendo poco a poco hasta normalizarse. “Helenita me llamaba y hablábamos común y corriente, y un día llegaron juntos mi padre y ella. Dijeron: ‘Hemos decidido casarnos’. El noviazgo duró solo tres meses”. Asegura que, a diferencia del personaje que interpreta a la hijastra de Helenita en ‘La Roca de Oro’, ella no influyó en la relación de la pareja, ni para propiciarla ni para conspirar en su contra. “Helenita vivía con su mamá en Santa Mónica, ella se lanzó por un balcón con la ayuda de una sábana y mi papá la estaba esperando abajo con una tía mía. El padre Hurtado los casó a puerta cerrada, ella tenía 18 años, era menor de edad en esa época. Al principio fueron muy felices”, dice.Por eso sostiene que su padre, por formación y por estilo, jamás habría sido capaz de cometer el acto de descortesía de dejarla en su noche de bodas, como se ha sugerido. “Dicen que mi papá no quiso hacer el amor con Helenita y que prefirió irse a beber a un bar. Qué horror, me erizo de pensar en esa monstruosidad. Mi padre era un caballero, no un hombre tan bajo como para dejar tirada en una cama a una muchachita que había sacado de la casa, eso es una infamia. Y que le pegaba, tampoco es cierto”. Ana Milena admite: “Sí, él era un mujeriego”; ratifica que tenía mucho éxito con las mujeres y no precisamente porque fuera “el monstruo que han querido presentar”, sino un hombre al que define como “muy inteligente, un poeta, de muchas cualidades impresionantes, hasta que Helenita quedó embarazada y se dañaron las cosas entre ellos. El matrimonio duró dos o tres años. Ella empezó a surgir como cantante y a él no le gustaba eso, él tenía posiciones importantes en política y en su carrera profesional, por eso no veía con buenos ojos la carrera de ella”.Hubo reconciliaciónSegún Ana Milena, fue tan fluida su relación con Helenita Vargas que incluso vivió con su nueva madrastra y su padre por una temporada, y guarda enorme gratitud por las ocasiones en que la artista se hizo presente en su vida para apoyarla en momentos de gran angustia. “Una de mis hijas enfermó, en aquel tiempo no había EPS, la cirugía era demasiado costosa y yo me había separado. Cuando iba a salir de la clínica de Occidente, Helenita me arrebató la cuenta y me dijo: ‘Yo pago la mitad’. Tengo tanta gratitud, amor y recuerdos lindos de ella que hasta me provoca llorar, porque no hay derecho a que hayan tergiversado las cosas de esa manera”.Sobre el disgusto a causa de la herencia de Hernán Ibarra, que las distanció por muchos años, dice Ana Milena que una tarde fue a visitar a la artista a su casa del Aguacatal y hubo reconciliación. “Helenita estaba ya muy enferma, pero me recibió divino, me abrazó. Es que nos conocimos toda la vida, desde niñas”.Caracol Televisión advierte que la serie ‘La Ronca de Oro’ está basada en algunos hechos reales de la vida de Helenita, entremezclados con otros de ficción. No obstante, a pesar de que en la serie el nombre de su padre ha sido modificado, Ana Milena se siente lesionada, siente afectada la honra de su padre, la de sus nietos y biznietos. Lo que más duele -dice- aparte de los juicios hirientes de quienes llaman “monstruo” a su padre, es “una pequeña nieta que me condena después de ver escenas que corresponden a la ficción”. Y concluye: “Seguramente hubo un testimonio básico por el que, presumo, el canal o los productores pagaron un dinero, y es muy triste que por dinero se distorsione y se denigre de nuestra historia de vida”.

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