Médicos de la Clínica Rafael Uribe Uribe piden que les paguen los sueldos

Octubre 09, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País.

Los médicos expresaron su inconformidad, pues indican que les deben entre tres y ocho meses de salarios, lo que representa $8200 millones.

Humillados y maltratados. Así dicen sentirse médicos especialistas que trabajaban en la Clínica Rafael Uribe Uribe, que cerró sus puertas el pasado 1 de octubre. Todos los especialistas que laboraban en la entidad lo hacían bajo la figura de asociaciones o cooperativas y sumaban 250.  En entrevista con El País, miembros y voceros de la mayoría de estos colectivos expresaron su inconformidad, pues indican que les   deben entre tres y ocho meses de salarios, lo que representa $8200 millones. Juan José Ruiz, cirujano cardiovascular, explicó que ante la inminencia de la crisis, las directivas de la clínica  les pedían constantemente paciencia para los pagos, que “nos pusiéramos la camiseta, que no abandonáramos los trabajos”, a lo que la mayoría accedió. Diego Rodríguez, neurocirujano,  afirmó  que incluso cuando empezó la etapa de liquidación de la Corporación Universidad Libre-Comfenalco (que operaba la clínica), “enviaron al señor  Jaime Arias a decirnos  que por favor, que quedaban 130 pacientes, que no paráramos, que la Libre se comprometía a respondernos por todo, que  de manera honorable iba a honrar sus deudas”. Añadió que “el 29 de septiembre llegó una plata, pero dijeron que para los especialistas no hay, con nosotros no ha habido arreglo”. Irina España, abogada y  vocera de Asocomef, que agrupa a 150 profesionales, dijo que “día a día, la doctora Esperanza Pinillos (última directora de la clínica) decía que ya tenía el dinero en el bolsillo, que estaba era buscando la alternativa jurídica para trasladarlo”. Contesta Jairo AlarcónVíctor Hernando Alvarado, presidente de la Universidad Libre, en entrevista con El País publicada el día de ayer (8 de octubre), cuestionó procedimientos de Jairo Alarcón, quien fue el director de la clínica hasta febrero pasado (ejerció durante un año). Aseguró que “llenó” la clínica de funcionarios sin ser necesarios y cuestionó el hecho de que fuera representante legal de una de las firmas contratistas de la entidad de salud, lo que consideró “poco ético”. Alarcón, pediatra de profesión, respondió que “tanto Comfenalco como la Universidad Libre (que eran las propietarias y operadoras de la clínica en ese entonces), tuvieron siempre conocimiento de que tenía una empresa dentro de la clínica (servicios pediátricos). No era un secreto”.   Afirmó que dicha sociedad existe hace más de una década y puntualizó que él fue llamado por la Corporación  en el 2011, cuando trabajó dos meses como encargado y por “los buenos resultados me dejan como director médico” y posteriormente, director.   Agregó que no es cierto que hubiera personal de más en la institución  y que  en realidad la clínica siempre ha estado por debajo de los estándares que indican cuántos profesionales y personal de atención debe haber por cada cama. Diego Fernando Pérez, pediatra, complementa refutando aseveraciones del Presidente de la Universidad Libre, quien señaló que en los grupos de asociaciones había gente que no se requería y que no se exigía asistencia o compromiso.  “Si trabajar sin sueldo no es compromiso no sé entonces qué es compromiso. Debimos tapar los huecos de muchos médicos que se fueron, haciendo más turnos”, precisó el galeno, quien indicó que el modelo de pago a los especialistas es por hora trabajada. Pérez precisa que “ahora último que vino el Ministerio de Trabajo y le dijo a la Corporación que tenía que formalizar a los profesionales. Entonces contrataron enfermeras y médicos generales en los últimos tres meses, que estaban por asociaciones, a los especialistas  no nos metieron, obviamente metieron a los de los sueldos más bajos. Y ahora dicen: ‘les voy a pagar a todos mis trabajadores’, que son ellos. Nosotros también éramos trabajadores, cumplíamos horarios y nos aguantamos esa contratación. No estamos pidiendo nada más que nuestros sueldos”. El médico Alarcón, exdirector  de la clínica, habla de lo que, a su juicio, son las razones de la crisis. Precisa que la falta de capital impidió la mejoría de muchos procesos, pues la Corporación Universidad Libre-Comfenalco, explica,  fue constituida con $200 millones, “lo que significa que en su primer mes el déficit ya era de $2000 millones por nómina y proveedores”.  La Corporación fue constituida por ambas entidades para la operación de la clínica. Por otro lado, conformaron la Sociedad Anónima Simplificada (SAS) que era la propietaria del edificio. Añadió que Comfenalco redireccionaba los pacientes “más productivos” (que dejaban mayor renta) a otras empresas de los amigos de Felice Grimoldi (directivo de Comfenalco)”. Además, indicó que la clínica inicialmente “se apalancó en los proveedores”, a los que terminó debiéndoles gran cantidad de dinero, y los cuales “también contribuyeron a la crisis porque al ver que no les pagaban aumentaban sus precios o cobraban más intereses”.   “La clínica no se quiebra por las EPS, es un problema distinto al del Hospital Universitario del Valle, HUV”,  puntualizó. Dice UnilibreAnte los reclamos de los especialistas,  Víctor Alvarado, presidente de la Universidad Libre, dijo que ”sí hay una obligación con ellos y es compromiso de  la Corporación Comfenalco Valle-Universidad Libre cumplir con ella dentro del proceso de liquidación.  Estamos en conversaciones  con Comfenalco y el liquidador para, en el menor tiempo posible, en la medida en que logremos recuperar el capital, se estén cubriendo esas obligaciones”. El directivo no habló de fechas.

 

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