“Me angustia la pedigüeñería de la gente”: Alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero

Abril 15, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Judith Gómez Colley | Editora de Poder
“Me angustia la pedigüeñería de la gente”: Alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero

Rodrigo Guerrero, alcalde de Cali para el periodo 2012-2015.

El alcalde de Cali, Rodrigo Guerrero, dice que lo frustra la falta de recursos. “No solo encontré la olla raspada, sino llena de huecos”. “Ya sabemos para dónde vamos”.

Al completar los cien días al frente de los destinos de Cali, el alcalde Rodrigo Guerrero asegura que durante ese tiempo se ha dedicado a organizar la casa, para saber cuál era la dirección correcta en que debía ir la Administración. Hoy, dice, ya todo eso está listo, por lo que no le preocupan las críticas sobre que su gobierno va muy lento, aunque sí lo trasnocha la falta de dinero. Conseguirlo será su mayor reto.¿Cómo se ha sentido luego de más de cien días de gobierno?Bien, cómodo, respaldado por la gente, por un grupo de personas extraordinarias que están colaborando en el Gobierno y por el Gobierno Nacional a todos los niveles, de modo que me siento muy satisfecho.¿Qué ha sido lo más difícil?Un poco, el cambio de ritmo de vida. Uno cambia sus hábitos, yo había sido rutinario en el ejercicio, ahora cuesta más trabajo hacer ejercicio cinco veces a la semana. Ha sido duro.A veces, para mucha gente la política es conseguir puestos. A todo nivel, me ven y me dicen: ‘Mire, necesito que me ayude’, yo sé que necesitan, pero me produce angustia esa ‘pedigüeñería’ que no es solamente en lo político, es a todo nivel. La gente está desesperada y ven en el Alcalde la fuente de empleo, de contratos. Eso me frustra, porque primero no los puedo ayudar, si yo pudiera los ayudaría, y segundo, creo que la política es mucho más que eso.¿Y qué ha sido lo más agradable?Las posibilidades de trabajo, la cantidad de cosas que han ido presentándose para el desarrollo de la ciudad. La receptividad que hay. Han venido siete embajadores con misiones comerciales en tres meses. Vienen a decir: qué podemos hacer en Cali. Eso ha sido agradable, que la gente haya descubierto que Cali es sitio importante para el desarrollo y que están viniendo a ver dónde invertir.¿Qué diferencia entre la Cali que hace 20 años manejó y la de hoy es la que más le ha generado preocupación?La política ha cambiado mucho, la situación económica del Municipio es muy estrecha. Si vamos a hacer una inversión de $20 millones hay que reunir el Confis y ver a quién le vamos a quitar esos $20 millones, porque no hay recursos. Hay que estar arañando para cosas elementales. Eso es algo que yo no viví en ese momento. Yo entré a mitad de año, después de que había sido seis meses alcalde Germán Villegas, que me dejó la olla raspada, pero es que ésta no está sólo raspada, sino con huecos. Esa limitación económica es preocupante.Además, nos ha tocado hacer una cirugía muy grande con el presupuesto que aprobó el Concejo el año pasado, que, según Hacienda, está inflado. Hay que prescindir del 70% de las órdenes de servicio de trabajadores. Eso es traumático porque, ellos y los grupos políticos que representan piensan que los están sacando. Eso es una cosa nueva que no me tocó en el pasado.Cuando llegó dijo que iba a organizar la casa. ¿ Ya terminó? ¿Qué encontró?No encontramos dinero. Hemos encontrado desgreño administrativo. Por ejemplo, no hay plan de cargos, el Dagma tiene 12, 15 personas de planta y 120 ó 150 contratistas, y así ocurre en todas partes. Los recaudos no los hacemos nosotros, están en manos de un tercero. El catastro hace diez años no se actualiza. Hay un desgreño administrativo por todo lado. No se preocuparon por la estructuración administrativa, que es una cosa sin la que no se puede andar. Eso me ha golpeado.¿Cree que ha faltado voluntad política para ponerle orden al Municipio?No sé si voluntad política o no captaron la importancia. Cali en 1991 con Jhon Maro hizo supuestamente reforma administrativa, que fue dictada por la situación inminente de quiebra que tenía, salieron de una gran cantidad de personas que era la base, estaba la experiencia acumulada de la administración. En ese momento desapareció la estructura. Uno ve en muchas dependencias que el organigrama es una peineta: secretario y todos dependen de él, no hay unidades. Estamos acabando de hacer una radiografía dependencia por dependencia. Cuánta gente hay, dónde está, las fuentes de ingreso, cuál es la misión de cada una de estas. Es reorganizar la parte administrativa.¿Y cuándo va a quedar lista la reforma administrativa ?En unos tres meses más puede estar lista para presentar al Concejo. Eso toma tiempo. Eso es muy complicado.A usted se le reconoce que tiene un equipo de colaboradores muy preparado, pero se les ve lejanos a la gente...No creo. Hay gente que estaba fuera de Cali, pero lejanos a la gente, no los veo. Puede que no sean conocidos, a mí me conocen, porque llevo 40 años trabajando aquí. Muchas de estas personas no son conocidas, pero lejanas no. Se le critica por los asesores. ¿No tiene muchos?Parte de esa crítica radica en que no hay planta de cargo para funcionarios que deberían existir. Por ejemplo, el cargo de Decepaz y la Secretaría Privada no existen, son cargos de asesores. Como no hay planta de cargos, hay una cantidad de personas que la única forma de nombrarlos es como asesores. ¿Qué opina de las críticas de que su Gobierno no despega, que está lento? Lo primero que tiene que hacer uno es saber para dónde va. No tendría sentido haber empezado a pavimentar calles, mejorar aulas o cosas sin saber qué queremos. El gran logro de estos días y noches ha sido tener un plan de Gobierno, que hemos presentado a la ciudadanía y al Concejo. Allí la prioridad es la gente, hemos definido que queremos disminuir desigualdades, favorecer desarrollos de las personas, eso es lo fundamental, para eso está la administración, para eso vamos a pavimentar, vamos a mejorar las escuelas, la salud. ¿Cómo se siente cargando sobre sus hombros los problemas que dejó la anterior administración?Hemos cargado lo que nos toca. Qué ha habido problemas en la financiación del estadio, eso no es un problema de nosotros. Si hay ahí asuntos de Procuraduría o Fiscalía, que los resuelvan los entes de control. Si hay irregularidades, no nos vamos a desgastar en eso. Uno no puede construir sobre lo negativo, uno construye sobre lo positivo. Todo lo bueno que tenía la administración anterior lo estamos desarrollando.Pero hay muchos problemas, ¿por qué no ha denunciado los líos que halló?Si, leí en estos días un artículo diciendo que yo debí salir a denunciar. Yo dije desde mi campaña y lo mantengo: uno no puede construir sobre lo malo. Hay que construir sobre lo bueno que tiene la ciudad, y lo que tenga bueno la administración de Ospina hacerlo, si hay algo que corregir, lo corregimos y seguimos adelante.¿Pensó que iba a haber tantos líos?Puede que esté sorprendido. Usted dijo que no iba a poner retrovisor, pero sus secretarios sí lo han hecho, especialmente en el Concejo...Lo que hicimos fue pasar el informe de las comisiones de empalme una radiografía de lo que recibimos. Cuando los concejales nos pidieron eso, ellos descubrieron eso y allá le han dado el uso que han querido. Nosotros lo usamos para saber dónde arrancamos.¿Qué tan difícil ha sido el manejo de la clase política?, pues algunos no quedaron conformes con la participación...La clase política pretende siempre más de lo que se puede dar. Hemos tratado de hacer todo con la más estricta equidad, por ejemplo, las personas que tienen que salir que salgan aceptando eso, les damos prioridad a los más antiguos y a los más capaces, pero que tengan la tranquilidad de que no salen por persecución política. En muchos casos no estamos de acuerdo, ellos quisieran más y no hay más.¿Cuál es la verdad de la salida de Argemiro Cortés?La verdad la sabe él. Lo que él me contó es que se fatigó del servicio público, que tiene muchísimos problemas de orden legal en los que está invirtiendo sus escasos recursos, porque él no se enriqueció en la administración, a eso se sumó que no se sintió a gusto con el proyecto, porque vio que la magnitud del esfuerzo económico que tenía que hacer para manejar Corfecali era mucho mayor de lo que estaba. Creo que él entró en una situación de pánico y renunció y lo hizo por un método, que yo le dije que no se comparecía del tratamiento que le habíamos dado, porque yo le tengo un gran aprecio personal. Pese a los esfuerzos que ha hecho, hay una alta percepción de inseguridad. ¿Qué estrategias tiene contra eso?Hablar con los medios de comunicación para que no amplifiquen las cosas. Cali tiene el mejor registro de Colombia, aquí sabemos con nombre y apellido quién murió, a qué hora, los posibles móviles. Cuando uno hace ese análisis, ve que la mortalidad por homicidios viene bajando, se ha reducido 13% que ya quisieran otras ciudades de Colombia mostrar eso; se ha reducido 35% el robo de automotores; 17%, de motocicletas, también hurtos a viviendas. Cuando uno ve eso, uno sabe que está moviéndose en la dirección correcta, lo que pasa es que eso tiene sus altibajos, tuvimos dos semanas donde hubo muertos, que cuando uno los analiza, eran producto atípico de la mortalidad homicida en la ciudad.Cali está en medio de las conflagraciones, de las luchas de poder, de ‘Los Combas’ y de los ‘Urabeños’ y todos esos grupos organizados del crimen, y de vez en cuando nos toca ese coletazo. El toque de queda para menores en cinco comunas ha reducido 71% las lesiones y 27% los homicidios en jóvenes. Es una medida muy buena. Uno debe tener la suficiente responsabilidad para mirar la tendencia y poder juzgar la cosa.¿Qué es lo más importante que debe enfrentar de ahora en adelante?Recuperar la inversión pública. Necesitamos que la ciudad tenga capacidad de inversión, tenemos que meter muchísimo en educación, en infraestructura, en la malla vial. Mejorar la capacidad escolar, invertir no tanto en crear megaescuelas sino mejorar las que están y la calidad de los profesores, dotarlos de herramientas de computación. Cali no tiene recursos, tenemos que buscarlos. Ese es el reto. ¿Que tanto ha cambiado la percepción del Gobierno Nacional sobre Cali?Totalmente. El Presidente ha venido tres veces , varios ministros también. Nunca en la historia de Cali se había dado una presencia tan frecuente y tan distinguida del alto Gobierno.¿Cómo va a hacer para lograr que sus proyectos pasen en el Concejo y no se los frenen intereses individuales?Si lo van a hacer por intereses particulares, que espero que no, los denuncio y lo pongo a conocimiento ciudadano. A la hora de la verdad el interés por la ciudad en todos es el mismo, a mí eso no me intimida.A diferencia de otros mandatarios, usted no es mediático, dicen que no se le ve y está alejado...Lejano no me dicen a mí, me dicen que tengo que mostrarme más, pero es que eso depende, cada uno conoce su ‘jugao’ y yo conozco mi ‘jugao’ y sé cómo lo juego. Yo soy como esos árbitros que al final del partido nadie se da cuenta que había árbitro. A mí me gusta que la cosa ande, y sobre todo cuando tiene un grupo de gente extraordinaria, dejarles y darles, además, ellos son los relevos, los que tienen que seguir esta carrera.¿Qué tanto lo ha acompañado la clase dirigente y gremial?Mucho, me he sentido acompañado por la clase dirigente. A diferencia de hace 20 años, que ni pasaban al teléfono. Ahora los veo comprometidos. Creo que han entendido la tesis que les he vendido, que no puede haber empresa sana en un medio político corrupto. ¿Al primer año qué quisiera lograr?Quisiera tener lo de Emcali trabajado, lo de Sicali resuelto, que comiencen a verse los resultados en escolaridad, que sigan bajando los índices de criminalidad, que vengan más empresas a Cali. Hay que apretarle el acelerador a todo, pero diría que a los recaudos, tenemos que acabar la intervención de los bancos, acabar de recuperar la autonomía fiscal del Municipio.

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