Más del 80% de los basureros crónicos de Cali han sido erradicados

Octubre 13, 2013 - 12:00 a.m. Por:
Luiyith Melo García, Rrportero de El País
Más del 80% de los basureros crónicos de Cali han sido erradicados

El barrido y la recolección de basuras en Cali se presta regularmente. La cobertura del servicio es del 99%. Cada día salen cerca de dos mil toneladas que van al relleno sanitario de Yotoco.

Los caleños califican bien el servicio de aseo. Basureros han sido transformados en zonas verdes.

De pronto la ciudad parece estar limpiándose de esos lunares de basura que le afeaban el rostro. Y de su mal olor. Las dos inmensas góndolas de basura que había en La Nave, -ese sitio emblemático sobre la Avenida de los Cerros a la entrada de Siloé-, ya no existen. Tampoco volvieron las 30 toneladas de desechos que la gente arrojaba cada día dentro y fuera de esas cajas metálicas. En ese basurero de años ahora hay un pequeño jardín con materas.Tampoco está la inmensa playa de residuos y escombros sobre el separador vial de la Calle 25 a la altura de las carreras 7 y 15 adonde llegaban recicladores, carretilleros, amas de casa e industriales a desprenderse indistintamente de todo lo que desechaban.Ni siquiera en Santa Elena, la mayor galería de Cali, sobrevive un basurero crónico a orillas del planchón (Calle 25 con Carrera 32), en donde cada día crecía una montaña de 30 toneladas de todo tipo de desechos, buena parte de los cuales caían al canal de aguas lluvias y provocaban inundaciones. Ahora hay un ‘chut’ manejado por una empresa.Y el basurero crónico al lado de la línea férrea, en la Carrera 7 con Avenida Ciudad de Cali, cerca a la Ptar Cañaveralejo, también desapareció después de doce años. Ahora en ese predio existe un cerramiento de guadua y alambre, con sembrado de matas.Como estos, de la faz de Cali han sido extirpados alrededor de 80 lunares malignos en los últimos cuatro años. 80 basureros crónicos que llenaban de miseria la urbe, cuya gente ahora ha cambiado positivamente la percepción sobre su entorno.No es basura. Hoy en Cali el 80 % de los ciudadanos se muestra satisfecho con el servicio de aseo que prestan los tres concesionarios privados que asumieron el servicio desde el 6 de febrero de 2009, tras la desaparición de Emsirva, la antigua empresa municipal de aseo de Cali.En la última encuesta del programa institucional Cali Como Vamos, los caleños calificaron con 4,2 (de 1 a 5) el servicio de aseo y recolección de basuras.De hecho, “es el mejor servicio público domiciliario calificado y año tras año viene teniendo una mejor percepción en la gente”, resaltó Mauricio Vásquez, coordinador del citado programa.La razón es sencilla. En 2008 cuando Emsirva aún tenía a su cargo este servicio, la ciudad estaba en emergencia sanitaria. La empresa estaba en quiebra e intervenida por la Superintendencia de Servicios Públicos. No tenía capital para operar, seguía asfixiada por las deudas y por la politiquería, no podía pagarles a sus trabajadores y no alcanzaba a fondear su pasivo pensional.El servicio de aseo y recolección de basuras en Cali no estaba garantizado. La ciudad estaba inundada de basuras. Había 1600 toneladas diarias de residuos que no se podían recoger.Ante esa realidad, ese año el Municipio decidió concesionar el servicio y dividió la ciudad en cuatro zonas para adjudicar tres de ellas por licitación pública y quedarse con una zona, la del norte, la más rentable.Las empresas Promoambiental, Emas y Ciudad Limpia ganaron las licitaciones. Y, finalmente, la primera de ellas se quedó también con la cuarta zona, la del norte, porque Emsirva no pudo asumir ese servicio.En ese momento, Emsirva tenía una flota obsoleta. Las nuevas empresas ingresaron 66 vehículos último modelo, un parque automotor renovado en un 90 %. Y se vinculó un equipo de barredoras a fin de mantener limpias las vías del MIO. Emsirva prestaba el servicio de aseo con 1547 personas que no podía pagar. Entre las cuatro empresas sumaron 1848 empleados. Adicionalmente, en la ciudad había ocho pequeños prestadores privados del servicio de aseo, con unos 30.000 clientes, dentro de la libertad empresarial que existe en el servicio, pero sin áreas concesionadas. De estas pequeñas empresas hoy no quedan más de cinco. En un primer corte de cuentas al servicio, la Contraloría de Cali señaló que de acuerdo con los usuarios, el servicio de aseo es considerado como satisfactorio, teniendo en cuenta la frecuencia, la oportunidad y el servicio prestado.Jhon Freddy Bermúdez, gerente operativo de Promoambiental, recuerda que “en Floralia había un impacto visual lamentable por los montones de basura y la indisciplina de la gente; se hizo trabajo social y se usaron carretas manuales para meterse a recoger basura en los pasajes por los que no cabe un carro y el panorama cambió”.Manuel Vallecilla, director operativo de Emas, advierte que el mayor problema que hay en Aguablanca, donde prestan el servicio, es la inseguridad en algunos sectores donde a veces toca entrar acompañado de la Policía. Y la falta de una política para el manejo integral de escombros que abundan en la zona.Catherine Arteaga, de Ciudad Limpia, anota que “el comparendo ambiental ha sido valioso, cuando hay usuarios indisciplinados” porque es una ayuda complementaria del Dagma y la Policía al trabajo social y pedagógico que realiza la empresa con la gente para el buen manejo y disposición de las basuras.Aún hay mucho por hacer, sobre todo en separación de residuos en la fuente (reciclaje en la casa) y en manejo y disposición de escombros. Pero en esa cara más limpia y agradable que hoy muestra Cali, los resultados se están viendo.

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