Más de 6.000 asistentes tuvo el VIII Festival de Teatro

Abril 26, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Más de 6.000 asistentes tuvo el VIII Festival de Teatro

El grupo Sopa de Letras se presentó en Comfenalco con la obra Tío conejo en el bosque de los tontos.

A raíz de los recortes presupuestales, este certamen quedó convertido en un Plan B para los caleños. El Plan A incluía el teatro experimental latinoamericano.

El VIII Festival de Teatro de Cali, que terminó el domingo pasado, fue un plan B, reconoce Luz Stella Gil, directora del certamen, “dados los recursos que teníamos. El plan A incluía diez compañías colombianas y otras diez internacionales para acompañar al prestigioso Odín Teatret, de Dinamarca, lo cual hubiera sido la oportunidad de apreciar el teatro experimental latinoamericano. Pero ante el drástico recorte de recursos por parte de la Alcaldía de Cali hubo que apelar al plan B, y eso lo sintió el público”.Sin embargo, a juicio del dramaturgo Orlando Cajamarca, “el festival logró su objetivo, que fue atípico, pues se eligió un grupo y su obra como eje de todo el certamen, y fue un acierto, porque el Odín Teatret no es cualquier grupo, sino un laboratorio de experimentación teatral”.Y cuando se le pregunta si los grupos locales fueron el complemento de Odín, contestó: “De alguna manera sí, así se planteó. Era una apuesta un poco complicada hacer un festival de ciudad en su encuentro con un grupo extranjero”.La visita de Odín fue un acontecimiento, pues no sólo trajo obras sino espectáculos de demostración para explicar la manera como surgen sus obras.“Odín superó la expectativa. Fue un grupo generoso. ‘Las grandes ciudades bajo la luna’ es una propuesta conmovedora y arriesgada, en la que los diez actores le hablan al público. También ‘Sal’ es maravillosa”, dijo Luz Stella Gil.Para Cajamarca, “sin lugar a dudas, ‘Sal’, porque la actriz Roberta Carrieri es un fenómeno. La obra recoge todas las tesis de Odín”, aseguró. El grupo danés atrajo a gran número de actores y directores del país y del exterior que querían aprender de su trabajo.“Asistieron unos veinte directores locales y de afuera cerca de cuarenta. Es una proporción equitativa, pues el colombiano es un movimiento teatral muy grande, que no se concentra en Cali”.Algunos directores y actores locales no asistieron, “vaya uno a saber por qué, pero a nadie se le cerró la puerta. Éste es un medio voraz y caníbal. Y si vino más gente de otras partes, eso cuestiona a la de aquí, que no aprovechó la oportunidad”, añadió Cajamarca.Una queja de los habituales del teatro lo cal, fue la abundancia de obras de repertorio y pocos estrenos: “El festival no incentiva estrenos, como el Iberoamericano. El nuestro no tiene recursos para eso”, prosiguió aquel.Y Luz Stella Gil ahonda: “El teatro caleño no se está renovando con la frecuencia que podría esperarse. Hubo sólo dos o tres estrenos, pero es criterio del festival no hacer muchos, porque es un riesgo muy grande, pues no se sabe si la obra resultará buena o mala. Un montaje madura con unas 50 funciones y hay que sacrificar la novedad por la calidad”.A pesar de lo cual, “cumplimos con las expectativas, pues asistieron cerca de seis mil personas a las funciones”, añadió.Sobre las mejores obras locales, para Cajamarca fueron: la trilogía ‘Historias del vapor’, del Laboratorio Escénico de Univalle, “una propuesta interesante, aún inacabada, pero es de saludar la búsqueda que hace. También, el de unos jóvenes como los del grupo Canalete, quienes escogieron un texto no muy afortunado de un autor mexicano, ‘Autopsia a un copo de nieve’, pero hicieron un montaje de mucha frescura. Son obras nuevas”.Para Luz Stella Gil lo mejor fue “Cualquiera Producciones, con la obra infantil ‘Canchimalos’, y una obra que está entre el teatro y la cuentería, de Palabrarte, ‘Sonata de orgasmos”.

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