María Thereza Negreiros, una brasilera enamorada de Cali

Diciembre 27, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
María Thereza Negreiros, una brasilera enamorada de Cali

“La expresión caleña que más me gusta es ‘rico’. Para nosotros en Brasil rico es una personas rica, entonces me desconcertaba cuando la utilizaban aquí para hablar de algo sabroso o bueno”, afirma María Thereza Negreiros.

La pintora llegó a Santiago de Cali en 1954 y desde entonces ha hecho parte de procesos culturales importantes para la ciudad. Ella le contó a El País porque 'De Cali se habla bien'.

Suele pasar que quienes han nacido en otros lugares valoran más el encanto que tiene el lugar que escogieron para vivir. Ese es el caso de la pintora María Thereza Negreiros, quien se instaló en Santiago de Cali en 1954, proveniente de su natal Maués, poblado enclavado en la selva amazónica brasileña.La pintora de los grandes incendios, los igapós, correntesas, ocasos, ríos y canaranas, llegó a esta ciudad en plena juventud y profundamente enamorada de su esposo, el arquitecto caleño Ernesto Patiño Barney, ya fallecido. A través de su marido, de la familia que formó con él y del círculo intelectual al que perteneció aprendió a amar esta ciudad. “Mi primera impresión fue ver esta ciudad pequeña, pero tan bonita y limpia, de gente amable, adornada de muchos verdes”, evocó la artista.Pero en particular hubo un elemento que le llamó la atención. “El río que la atraviesa me fascinó. Es que yo vengo del agua. Nací en una inmensa hacienda mirando los ríos amazónicos y desde que llegué dije que quería vivir siempre cerca al río y eso es lo que he hecho todos estos años que he permanecido aquí”, dice.Para la pintora ese amor hacia la ciudad tiene que ver con la experiencia de sentir cada día el río Cali, desde su apartamento en el oeste de la ciudad. “En mi casa tengo un balcón amplio. Yo digo que mis amigos son los pajaritos y como estoy en un quinto piso puedo sentir la presencia del río y percibir la calidez especial de Cali”. La maestra integró el mítico grupo Taller que en la década de 1960 reunió a artistas de la talla de Lucy y Hernando Tejada y Jan Bartelsman. “Al llegar me sentía muy sola, pero mi esposo me habló de un amigo bigotudo y chiquito, que resultó ser Hernando Tejada, que para entonces estaba haciendo los murales de la Estación del tren. Fue él quien me animó a pintar”, recordó la artista. Con los integrantes de El Taller también realizaba tertulias para discutir de arte y cultura. Ahora ni los hermanos Tejada ni Bartelsman están, pero la maestra Negreiros no pierde el gusto por estos encuentros, que ahora hace en su balcón cada semana. “Todos los miércoles me reúno con un pequeño grupo de amigos y desde allí charlamos sobre arte, literatura, poesía; de todo, menos de la vida ajena”, agrega la maestra entre risas. Y es que para María Thereza Negreiros Cali es especial, porque llegó a ella de la mano del amor.

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