Marcan calles de Petecuy como 'zonas de juego' para combatir la violencia

Marcan calles de Petecuy como 'zonas de juego' para combatir la violencia

Septiembre 08, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Santiago Cruz Hoyos | Reportero de El País

En Petecuy, sus habitantes están marcando las calles como zonas de juego, una manera de evitar que se conviertan en lo que a veces han sido: zonas de fuego. La iniciativa es liderada por la fundación Hakuna Matata. Crónica de un experimento que funciona.

La idea, dice León mientras revuelve su café, se le ocurrió hace meses, pero apenas la pudo cristalizar el pasado domingo 30 de agosto de 2015: marcar las calles donde a veces se  enfrentan las pandillas del barrio Petecuy como “zona de juegos”.  

 - Que las zonas de fuego se conviertan en zonas de juego, espacios apropiados por los niños.  

 León Muñoz May tiene 32 años, un hijo en camino (Francisco José si es niño, Leonela – por León – si es niña) y actualmente es director de Hakuna Matata, una fundación cuya misión, dice, es intentar hacer feliz a la gente, intentar que el barrio en donde crecerá su primogénito sea un territorio de paz.  

-  Todo empezó con el asesinato de un amigo muy cercano. Lo mataron justamente por problemas de pandillas. Se llamaba Robinson Andrés Carabalí. Nunca olvidé las palabras que me dijo su mamá: si mi hijo hubiera seguido con usted, esto no hubiera pasado. Entonces, decidí hacer algo.  

 Cuando a León y a Robinson los regañaban por alguna travesura, ambos se decían “hakuna matata”.  La frase, que escucharon en la película  El Rey León, que tanto  vieron juntos, quiere decir algo así como no hay problema, sigue adelante. 

En 2003 León – que por cierto se llama así por un actor de una telenovela que su madre nunca se perdía, ‘La pezuña de diablo’ -    creó la fundación Hakuna Matata como una manera de perpetuar la memoria de Robinson, evitar que otros corrieran su misma suerte. Actualmente la organización está conformada por 42 personas.  

 Hakuna, entonces, es ante todo una fundación artística. Quien quiera ser parte de ella no tiene que pagar un solo peso, y en cambio se capacita en títeres, manejo de zancos, teatro, artes circenses. 

A través del arte, por un lado, viven: son contratados para cumpleaños, bautizos, primeras comuniones, matrimonios, ferias. Por otro lado promueven campañas de cultura ciudadana, rescate de valores, prevención de las drogas y el embarazo juvenil, rumba responsable, protección de los animales y el medio ambiente.  

 Fueron León y los integrantes de la fundación algunos de quienes promovieron, por ejemplo, la ley que prohibe a los animales en los circos. Organizaron marchas, le escribieron cartas a los senadores. León, de paso, adopta perros callejeros, y junto con los muchachos de Hakuna Matata ubican cocas con agua en las esquinas de  Petecuy para los animales callejeros sedientos. Los animales, piensa León, hay que protegerlos. Finalmente son seres que sienten como usted, como yo.  

 -   Estoy pensando en convertirme en vegetariano, dice a propósito mientras toma otro sorbo de café.  Enseguida recuerda  su infancia en Petecuy.  

 Todos los que hoy rondan los 30, los 40 años, se conocieron jugando bolas en las calles. Los adultos sacaban los asientos del comedor al andén para conversar, la cuadra permanecía apropiada por la comunidad. 

Pero sucedió que comenzaron a formarse   las pandillas del jarillón del río Cauca y de Petecuy, levantaron fronteras invisibles, se disputaron el dominio del territorio y con él el microtráfico de drogas. Estaba la pandilla de ‘Los del parque’, ‘Los del hueco’, y las calles  quedaron solas. Los niños no volvieron a jugar rayuela sobre el pavimento, las abuelas entraron los asientos y corrieron el pasador.  

   Desde hace varios meses, sin embargo, la violencia ha cesado, las calles se volvieron a poblar, aunque no dejan de suceder homicidios. Hace unos días apenas  asesinaron al hijo de un cerrajero, y en Petecuy no quieren que la violencia resurja, no se quieren volver a encerrar. Fue cuando a León se le ocurrió marcar las calles como zonas de juego, un experimento para intentar que no se conviertan, otra vez, en zonas de fuego.

 Con los niños jugando ponchado, apropiados de la calle, se alejan las pandillas. Así, también, las abuelas y los papás vuelen a sacar los asientos, abrir la puerta, relacionarse con los demás mientras le echan un ojo a sus hijos. E incluso se previene que las motos de alto cilindraje que constantemente pasan a gran velocidad, lo vuelvan a hacer.  

-  Desde el mismo domingo que pintamos la calle, los niños salieron de sus casas a jugar. Devolverles la calle a los niños es devolverles el juego, el aprendizaje, los amigos, la felicidad de la niñez,  cuenta León. 

A su lado está su esposa, Sandra Lucelly Susis, quién pese a escuchar en silencio también ha participado activamente en la iniciativa.  

 La primera calle marcada como zona de juego fue la carrera segunda bis, donde vive León.  La pintura y las brochas las donaron, en parte, la Ferretería Isaza, y cada uno en la cuadra aportó a su manera: ayudando a barrer, a lavar, a pintar juegos sobre el asfalto. 

  La idea es hacer lo mismo en otras calles– las secundarias sobre todo, calles más bien estrechas por donde generalmente no pasan carros, al menos no con frecuencia –, y así asegurar que el barrio siga siendo una zona de juego, no de guerra, un sector de Cali en el que los jóvenes tengan como referente, ejemplo, a los artistas, a los profesionales, no a los pandilleros. Varios de los que han pasado por Hakuna trabajan hoy en importantes empresas de la ciudad, por cierto. Uno es jefe de seguridad de un centro comercial, otro más trabaja en una empresa de químicos, otros  decidieron fundar sus propias empresas artísticas y así. 

  Sin embargo, para terminar la obra, marcar más calles como zonas de  juegos, hacerles el debido mantenimiento,  dice León, necesitan tanto para su alcance, tan poco en realidad: pintura, brochas y pinceles.

Devolverles la calle a los niños es una manera de asegurar su felicidad, el juego, los amigos, su sano aprendizaje, dice León May, fundador de Hakuna Matata.

Si usted desea ser parte de esta iniciativa, donar pintura o brochas, puede contactarse con Hakuna Matata a través de su página de Facebook: aparece como Hakuna Matata Cali.

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