Manos Unidas velaron por la salud de caleños más pobres

Manos Unidas velaron por la salud de caleños más pobres

Abril 09, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Meryt Montiel Lugo, editora Equipo de Domingo.
Manos Unidas velaron por la salud de caleños más pobres

El gastroenterólogo David Posner (de barba) recibió de colegas y proveedores del hospital estadounidense donde trabaja instrumentos y provisiones que trajo a la Misión y que dejó donados al H.U.V.

Entretelones de la misión médica estadounidense que benefició a pacientes de cinco hospitales de Cali. Fue posible gracias a la gestión de la Fundación Manos Unidas por Colombia y del liderazgo en EE. UU. del oncólogo Armando Sardi y el ortopedista Jorge Isaza.

El gastroenterólogo estadounidense David Posner no da por sentado que regresará a Cali en 2012, ya que, según dice, no planifica sus proyectos con un año de anticipación. Pero lo más seguro es que lo tengamos de regreso, porque su esposa Nancy Posner, enfermera profesional, se mostró dispuesta a volver.Estos profesionales estadounidenses, cuyas cabelleras plateadas podrían dar fe de sus más de 35 años de trayectoria en el campo de la medicina, hicieron parte de la Misión Médica Internacional que estuvo en Cali del 1 al 6 de abril regalando su talento, tiempo y recursos para llevar salud a centenares de caleños pobres. Gracias a la gestión de la Fundación Manos Unidas por Colombia, presidida en Colombia por Luz Elena Orozco, y del liderazgo en Estados Unidos del oncólogo Armando Sardi y el ortopedista Jorge Isaza, 60 profesionales de reconocidos hospitales americanos, entre médicos especialistas, enfermeras y personal de apoyo, prestaron sus servicios en cinco centros hospitalarios de Cali: San Juan de Dios (que este año fue el hospital base: adonde llegaron más especialistas), Universitario del Valle, Isaías Duarte Cancino, Carlos Carmona y Club Noel.Acompañados de médicos de la ciudad y también de estudiantes de los colegios Colombo Británico, Arboleda y Bolívar y de otros voluntarios que servían de traductores, durante seis días, los médicos extranjeros atendieron desde consulta de pediatría, pasando por ortopedia infantil, oftalmología, ginecología, dermatología, urología, gastroenterología, traumatología e incluso realizaron complicadas cirugías de tumores y de columna que demoraron entre seis y ocho horas.Batallador e incansable se mostró el doctor Posner, quien trabaja en el Center Medical Mercy, de Baltimore, el mismo donde es jefe de la Unidad de Oncología el médico caleño Armando Sardi. El especialista en procedimientos como endoscopia, colonoscopia y fluoroscopia, hizo el pasado lunes “39 procedimientos en un día”, resalta el doctor Sardi, para mostrar la gran experiencia de éste y todos los profesionales de la misión. Algunos de ellos son jefes de unidades en hospitales de EE.UU. y algunos incluso son docentes universitarios. “Y no ganan un solo peso en la Misión o tienen otro tipo de contraprestación. Aquí sólo les damos el almuerzo”, precisa Sardi. EntretelonesNo quieren perder un minuto, porque, simplemente, a los médicos les interesa atender al mayor número de pacientes. Por eso, solamente a la hora del almuerzo fue posible hablar con el doctor Posner. Su bata azul estaba impregnada de sudor. Lucía algo cansado, pero se mostró amable. Mauricio Perlaza, intérprete profesional y voluntario de Manos Unidas por Colombia sirvió de traductor.El doctor cuenta que aceptó venir por primera vez a una misión médica en Colombia luego de haber tomado bastante vino en una fiesta. “No, no, mentiras”, dice bromeando, “sólo fueron dos copas”.“Ten cuidado”, fue la advertencia que le hicieron sus hijos cuando supieron la noticia, pues al igual que él, tenían la impresión de que Colombia era un país con mucho comercio de droga y violencia. “Ahora lo veo como a cualquier otro país: con cosas buenas y malas”.Poder ayudar a tantas personas en Cali - atendió un promedio de 25 a 30 pacientes por día en una semana-- fue para él un trabajo “muy gratificante”.Como es su propio jefe, no le tocó, como a la mayoría de sus colegas, pedir permiso o tomarse una semana de sus vacaciones.“El hospital donde trabajo, el Centro Médico Mercy, es patrocinador de esta misión médica y esto implica que nunca me dirán que no. Es un hospital católico. Y parte de la filosofía de sus monjas es cuidar a los pobres, por eso ellas animan a los médicos a que participen en misiones como ésta”, explica mientras lleva un bocado del almuerzo a su boca.Para venir a Cali, corrió, como el resto de profesionales extranjeros, incluida su esposa Nancy, con sus propios gastos para los tiquetes de viaje y el hospedaje. Alrededor de US$1.500 cada uno (alrededor de tres millones de pesos). Y no arribaron con las manos vacías. Gracias a la gestión de Manos Unidas y de todos los profesionales de esta sexta edición de la misión, llegaron cargados de insumos, medicinas, aparatos como electrocardiogramas, artroscopio, laparoscopio, monitores, etc, que representan una valiosa colaboración para los cinco hospitales elegidos para su accionar.Iván González, director médico del San Juan de Dios, ilustra lo que significa esta ayuda. “Hasta este corte, miércoles, a las 3:00 p.m., la Misión cumplió en este centro hospitalario con 917 consultas y 106 cirugías y aportó a este hospital $300 millones (incluida la dotación)”.Entre tanto, Claudio Gregorio Arias, médico subdirector de la Unidad Estratégica de Servicio de Cirugía del H.U.V. rememora que el año pasado la donación que hizo la Misión Internacional fue de $1.200 millones en dotación e insumos.Sobre estas cifras quizá nada sepa el doctor Posner. De lo que puede dar fe es que en el H.U.V., por ejemplo, encontró los recursos y el personal idóneo para hacer su trabajo y “nosotros trajimos unos instrumentos nuevos para donarlos aquí. Los médicos del Hospital Universitario se pusieron muy contentos con lo que les he traído: balones, asas, diferentes cosas que se utilizan para endoscopia y colonoscopia”.Todos gananNo sólo los hospitales y los pacientes caleños ganan con la llegada de la Misión Médica Internacional de la Fundación Manos Unidas.El doctor David Posner y sus colegas estadounidenses dan cuenta de lo beneficioso que resulta para ellos participar en esta labor humanitaria desde el punto de vista personal y profesional. El gastroenterólogo, de serenos ojos azules, destaca cómo le es muy satisfactorio ayudar a la gente de Cali que no tiene los medios económicos para pagar un tratamiento o procedimiento, como también lo hace con ciudadanos de escasos recursos de su propio país. Y reconoce que participar en este tipo de misiones le permite relacionarse con otros doctores y “darme cuenta cómo hacen sus procedimientos y es posible que hagan cosas de una manera diferente y así puedo aprender también de ellos”. Ese intercambio de conocimientos y de experiencias, porque como lo dice el doctor Sardi, “aquí en Colombia hay médicos muy buenos, lo que les falta son recursos”, y el hecho de encontrar personas tan agradecidas y hermosas, fue lo que motivó a pediatras como Julie Elles y Cathy Baldino a venir por segunda ocasión al país en la Misión Médica. Ellas, que en vacaciones normales estarían disfrutando de la playa y del buceo, prefirieron estar ocupadas todo el día ayudando a resolver casos de hidrocefalia, cataratas, infecciones de la piel, anormalidades en la espina dorsal, etc.Y tienen el propósito de poner en contacto a las entidades estadounidenses con las que ellas trabajan con fundaciones de Colombia para ayudar a las mujeres con cáncer de mama o de cérvix y prevenir a sus hijas y familias sobre estas enfermedades. Y ellas se marcharon felices, porque “todos los días aprendimos algo nuevo”, incluida una nueva forma de practicar la medicina. Y están dispuestas a regresar el próximo año, como seguramente lo hará el doctor Posner, pues como dice Julie: “Venir aquí de vacaciones me hace sentir más rejuvenecida cuando llego a casa. Me hace mejor persona y una mejor doctora”.Leyes absurdasEl doctor Armando Sardi se lamenta de las leyes “absurdas” que existen en Colombia y que obstaculizan la donación de equipos e insumos para los hospitales, que tanto lo necesitan.”Colombia es uno de los países más difíciles en el mundo para traer donaciones”, dice. Y cuenta cómo siendo colombiano, tiene que decirles a colegas e instituciones en EE.UU. que quieren hacerle alguna donación, “lo siento mucho, mándela para Perú o para Ecuador, porque en Colombia no la puedo entregar aunque la estamos necesitando”. “Es mejor que venir de turista”En el área de traumatología del Hospital San Juan de Dios el ortopeda Wade Van Sic, de 33 años, contó sobre su debut como médico de la Misión Internacional en Colombia. Luego de examinar a la ama de casa caleña Alba Moreno y sugerirle que se hiciera practicar una cirugía de clavícula, el médico calificó su experiencia de increíble. “Creo que voy a ganar más trabajando en esta misión que viniendo como turista al país”. En su afán por volver al trabajo, se despidió con un adiós en español y una advertencia, entre risas: “Asegúrese de que quede bien en la foto”.Beneficios de la MisiónDe acuerdo con Claudio Gregorio Arias, subdirector de la Unidad de Cirugía del H.U.V. e Iván González, director del Hospital San Juan de Dios, estos son algunos beneficios de la Misión Médica:Disminuye los listados de espera de pacientes.Hay intercambio y actualización de conocimientos no sólo por los procedimientos sino por el estudio de casos y conferencias que se programan para los médicos.Quedan para los hospitales las donaciones.Se planean programas, y mejoramiento y dotación de algunas salas de los hospitales.Se puede analizar la respuesta y la organización de cada institución ante la afluencia masiva de pacientes.

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