Luis Caballero expone en el Museo Rayo de Roldanillo.

Marzo 16, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Luis Caballero expone en el Museo Rayo de Roldanillo.

La mayor parte de la obra artística de Luis Caballero fue elaborada en París, donde vivió.

Atléticos cuerpos masculinos, en exaltación del sexo y del sacrificio, serán mostrados este sábado en la exposición de Luis Caballero en Roldanillo.

Por primera vez en la historia del Museo Rayo de Roldanillo, será dedicada una exposición completa de obras del gran pintor colombiano Luis Caballero.Ello ocurrirá a partir de mañana sábado, cuando a las 5:00 p.m. sea inaugurada la muestra de 28 obras, unas propiedad del museo, que fueron donadas por el propio artista bogotano (1943-1995), más otras prestadas por su hermana Beatriz Caballero. La exposición estará abierta hasta el 20 de mayo. La muestra contiene pinturas al óleo, sanguinas, carboncillos y tintas sobre diferentes materiales, de distintas épocas del pintor. Las obras que donó al Rayo son sobre papel, en especial grabado. El curador de la exposición, Miguel González, dice: “Luis Caballero es fundamental para entender los discursos del arte colombiano en los años 60. Su propuesta se centró en reflexionar a través de la sensualidad y la sexualidad, relacionadas con el misticismo. Él era entusiasta lector de San Juan de la Cruz, en torno de representaciones que oscilaban entre la agonía y el éxtasis”.Con su pintura, el bogotano buscó la liberación de los tabúes que estaban vigentes en esa época. Por eso, rompió con la tradición del desnudo, generalmente femenino, como objeto que prevalecía en ese tiempo.Y añade González: “Caballero hizo variaciones sobre el tema de la representación masculina de desnudos, exponiendo su fascinación no solo por la anatomía, sino haciendo metáforas en torno del sacrificio, la dificultad de las relaciones, el rito del sexo, la desesperación y la insatisfacción. Los cuerpos siempre lucieron atléticos y provocadores porque su motivación se localizó en los postulados del arte clásico y académico, principios que él observó pero a los que también supo imprimirles un nuevo aliento”.

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