“Los resultados del Dagma se verán en diciembre”: directora Landazábal

Abril 20, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
“Los resultados del Dagma se verán en diciembre”: directora Landazábal

La directora del Dagma, Martha Landazábal.

La directora de la autoridad ambiental de Cali, Martha Landazábal, asegura que ha pecado por dedicarse más a “hacer que a contar lo que hace”. Responde por cuestionamientos.

Hoy que el pasto ha crecido mucho en las zonas verdes de Cali y las podas parecen ir a paso lento, que la estación de transferencia de la Carrera 50 está de escombros hasta el tope y que grandes proyectos ambientales se están tejiendo en la ciudad, muchos se preguntan si el Dagma va al ritmo que Cali necesita. Martha Landazábal, directora de esta entidad, dice que se está trabajando y que las cifras hablan por sí solas. Considera que los cuestionamientos se deben a que se ha dedicado más a hacer que a contar sobre sus ejecuciones. En los primeros meses del año los separadores y zonas verdes de la ciudad lucían absolutamente enmontados y las quejas de los caleños no se hicieron esperar ¿Qué fue lo que pasó con las podas? Lo que pasó es que nosotros no podemos contratar el año anterior al que se va a ejecutar. Entonces los contratos para las podas los hacemos en enero y la adjudicación se hace a mediados de febrero. Normalmente en esos dos meses no llueve y da tiempo para hacer el mantenimiento. Pero este año el pasto creció muchísimo porque llovió más de lo normal. Por eso ideamos una estrategia, que es pedir vigencias futuras, de tal forma que podamos dejar este año contratado y en enero, si pasa lo mismo, ya lo tenemos allí para no dejarnos coger ventaja.Es cierto que finalmente arrancaron con el mantenimiento, pero el proceso ha sido lento...Empezamos a trabajar y encontramos que el número de camiones que teníamos para transportar las podas no era suficiente. Se empezó a acumular y decidimos contratar más camiones y ya acomodamos el número. Además, a veces llovía tan fuerte que los operarios tenían que parar. Pero se han demorado lo que siempre se demoran.La Fundación Yanguas (que tenía el contrato pasado de las podas) dice que lo que pasaba era que un fallo de un juez detuvo la adjudicación de la contratación para esta tarea en agosto, por lo que el asunto estaba prácticamente paralizado...No es así. De hecho el último mantenimiento acabó en diciembre. Lo que pasó con Yanguas fue que ellos venían haciendo convenios con el Dagma y el año pasado el primer contrato de poda se hizo con ellos. En agosto del año pasado pusieron una tutela. Nos pedían que les hiciéramos un convenio de zonas verdes. El juez falló en primera y segunda instancia y nos ordenó diseñar e implementar una política que de igualdad de oportunidades a grupos vulnerables y eso es precisamente lo que estamos haciendo. También aseguran que los contratos de estas podas se han dado a empresas que ejecutan la labor con personal vinculado a destajo... No. Ellos tienen que hacer un contrato que garantice el servicio de salud. Yo vi muchos contratos, pero no me he puesto a revisarlos uno por uno. Ya les pedí que me den un balance de lo que les han pagado y demás. Lo que vamos a hacer para la próxima es dividir la ciudad en once zonas y licitar para que cada zona se adjudique a un grupo.Hoy la Estación de Transferencia de la Carrera 50 (antes una escombrera) está llena. Se supone que allí los escombros llegan y vuelven a salir para el sitio de disposición final, pero hoy está a reventar...Hubo un paro de transportadores (el 19 de marzo) y por tres días no se pudieron llevar los escombros desde allí a la escombrera de Candelaria, que es a donde se llevan finalmente. Allí llegan 250 metros cúbicos de escombros a diario.¿Pero por esos tres días que usted señala la escombrera llegó a estar en esas condiciones?Bueno, fueron esos tres días y otros más por el proceso de contratación, que se demoró un poquito. Lo que hicimos fue empezar a operar con compensaciones de empresas que han sido sancionadas, con las cuales llegamos a un acuerdo para que pagaran el transporte de los escombros. En este momento ya está el contratista operando normal. Ya se resolvió el tema que teníamos de colmatación. Estamos ahora con otra contratación lista y una licitación, que debe estar adjudicándose en dos meses. Pero lo que queremos es lograr la solución final: por eso ya gestionamos con recursos de la Sobretasa Ambiental dinero de la compra del lote para hacer una estación, que tenga también aprovechamiento de los escombros y que eso incluya a los carretilleros. Lo que saldrá de allá serán ladrillos, tejas y demás, hechos con los escombros. El lote ya está en el POT, entre los opcionados. La idea es que de aquí a diciembre esté trabajando. El año pasado se destinaron $890 mil millones en el presupuesto para la operación de la estación de la 50, pero hasta ahora solo se han hecho contratos de mínima cuantía. ¿Qué pasa con esos recursos y por qué no se hace la licitación para todo el año?Es que queríamos lograr la solución definitiva que es la escombrera final. No queríamos hacer contratos y pensábamos comprar el lote rápidamente. Pero por la Ley de Garantías no pudimos y tenemos que esperar. Se nos corrieron los tiempos, entonces ya decidimos hacer la licitación. Lo que pasa es que los recursos de esa licitación queríamos invertirlos era en la adecuación de la estación final.La sensación que hay en algunos sectores es que el Dagma se ha vuelto una entidad paquidérmica, que funciona a paso lento... Los resultados dicen otra cosa. Los resultados los vamos a evidenciar en diciembre, cuando estén todos los proyectos andando. Siempre vamos a encontrar gente que no está feliz con lo que se está haciendo. Yo sé que mi debilidad ha estado en no comunicar lo que estamos trabajando, pero de verdad hay avances bastante grandes.¿Cuáles son esos logros?Lo que más hemos trabajado es el tema de zonas verdes y ahora estamos enfocados en la adopción de estos espacios por parte de privados. En mantenimiento de árboles conseguimos bastantes recursos adicionales y se logró un proyecto para hacer un reemplazo de algunos que estaban demasiado secos o enfermos. Ya vamos en 2130 talas, que van a ser reemplazadas por especies adecuadas para los sitios y se ha logrado el mantenimiento de 2400 árboles. Tenemos recursos para hacerlo con 16.000 más. Estamos evitando la carga contaminante a los ríos, adjudicamos obras para construir cinco canales, que sirven para separar los vertimientos de las aguas lluvias y así a los ríos solo caen estas últimas. Estamos en etapa contractual para la protección de la cuenca de los ríos, y estamos haciendo corredores ambientales en el Meléndez y en el Cañaveralejo. En el tema de calidad de aire, se hizo un acuerdo con el Instituto de Aire Limpio, que hará medición sobre la huella de carbono de la ciudad y un plan de mejoramiento de la calidad. También le estamos apostando con Planeación a las ciclorrutas.Cali está proyectando su crecimiento y desarrollo bajo la perspectiva de una ciudad verde (con proyectos como Ecociudad Navarro y el Corredor Verde, entre otros). Sin embargo, no se ve el protagonismo del Dagma en estas iniciativas, sino que la entidad se concentra más en tareas puntuales y pequeñas... No es cierto. Nosotros estructuramos el sistema de áreas protegidas. Yo creo que estamos fallando en quedarnos callados en todo lo que estamos haciendo. Por ejemplo en el Corredor Verde el Dagma es protagonista. Lo que pasa es que se formuló más como un transporte limpio, pero nosotros somos parte del equipo. Lo mismo en Navarro, donde el cierre lo hizo el Dagma y la planta de lixiviados también. Lo que pasa es que nos hemos ocupado más en hacer, que en contar.¿El Dagma le quedó pequeño a la ciudad?Nosotros le estamos cumpliendo a la ciudad y estamos trabajando en lo más relevante para Cali. Lo que pasa es que si un técnico ve las cifras, entiende la importancia del trabajo que se está haciendo. Cuando una persona que no conoce del tema las mira, no es tan significativo. Por ejemplo, en restauración hídrica, con el tiempo se van a ver menos las inundaciones. Con el caracol africano, en el 2012 se hicieron 4100 recolecciones del animal, este año hemos recogido 40.000 caracoles solo en estos cuatro meses. En el tema de ruido vamos a poner unos limitadores de sonido para que no se pueda aumentar más de lo debido. Personas cercanas a la entidad han asegurado que dificultades en la contratación han afectado el buen desarrollo de tareas en el Dagma...De hecho creo que fuimos de las primeras entidades que terminamos los procesos de contratación del personal que trabaja aquí. El 20 de enero ya teníamos la gente contratada. Y el proceso precontractual de las obras ya lo hemos podido empezar a adelantar. Creo que hemos contado con una buena planeación. Hemos tenido situaciones, pero en el día a día se van resolviendo. Hace poco se aprobó el POT por parte de la CVC. ¿Qué papel desempeñó el Dagma en la construcción de esta visión de ciudad?Nosotros participamos, no como la autoridad ambiental que va a concertar sino como la autoridad en el Municipio. Lo que se definió sobre zonas críticas de ruido fue aporte nuestro; el Sistema Municipal de Áreas Protegidas también. En fin, en todo el tema ambiental. De tal forma que cuando se presentó la concertación ya llevaba una estructura ambiental muy fuerte.Mucho se ha dicho sobre que existe una relación sentimental entre usted y el Director de la CVC, Óscar Libardo Campo, y que eso supone un conflicto de intereses. ¿Cuál es la verdad sobre esto?El Director de la CVC y yo somos amigos hace muchos años. Es amigo mío y de mi familia. Una persona muy valiosa, un hombre honesto, muy correcto. Y lo admiro mucho como persona. Somos buenos amigos, tanto que mucha gente considera que somos pareja. Pero hasta la Procuraduría nos investigó y lo único que pudo encontrar es que tenemos una amistad muy bonita, para muchos difícil de creer.

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