'Los juegos del destino', una comedia romántica que va más allá del cuento de hadas

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Protagonizada por Jennifer Lawrence, ganadora del Oscar a Mejor Actriz, 'Los juegos del destino' cuenta con personajes, bien construidos, que convierten a esta película en algo fuera de lo común.

'Los juegos del destino', una comedia romántica que va más allá del cuento de hadas

Marzo 05, 2013 - 12:00 a.m. Por:

Protagonizada por Jennifer Lawrence, ganadora del Oscar a Mejor Actriz, 'Los juegos del destino' cuenta con personajes, bien construidos, que convierten a esta película en algo fuera de lo común.

Pocos temas tan generosos como el amor. De él han bebido poetas, músicos, locos y... directores de cine que en sus coqueteos infinitos con las musas han construido historias y aventuras de flechazos, traiciones y penas. El tema, tan universal como antiguo, tiene satisfacción garantizada en quien lo observa y reconoce con sus bondades y secuelas. Así nos duela, el amor nos sabe rico, por eso lo deseamos y añoramos ¡Oh la la! ¡Que viva el amor! Por lo mismo, buscarle el lado a un tema como éste no es cosa fácil. Y aunque desde su argumento las películas tengan ya un final preconcebido (se aclara todo, se comprueba su inocencia, se queda con la chica, comen perdices, etc), la astucia del escritor está en enredar la pita y sorprender al espectador. 'Los juegos del destino' ('Silver linnigs playbook'), dirigida por David Russell ('El luchador', 2010), es una de esas películas que terminan siendo una historia de amor contada de manera poco convencional y, por qué no, inteligente. Está sazonada con un gran universo circundante y con personajes salidos de lo común. Esta es una de esas en la que todos los personajes tienen una trama que desarrollar, dándole a cada uno su espacio y momento. Grandioso guión La película tiene como eje central la recuperación de Pat (Bradley Cooper), un enfermo psiquiátrico que intenta regresar a la cordura, lejos de la clínica de reposo y de sus medicinas. El mal que lo aqueja es una especie de trastorno obsesivo-compulsivo que, al parecer, se generó varios años atrás cuando descubrió a su mujer con otro. El incidente tuvo graves consecuencias y terminó con una fuerte agresión al amante y con la crisis de Pat. Es justo allí, en la clínica donde lo encontramos, cuando empieza la película. Pero el grueso de la historia transcurre en el vecindario donde viven sus padres porque es justo con ellos con quien Pat tiene que mudarse, siguiendo la órdenes médicas. Él solo quiere una cosa: encontrar a su esposa y volverla a conquistar. De sus propósitos nadie habla, mucho menos sus padres (Robert De Niro y Jacki Weaver), quienes parecen no haber superado el hecho, pero que soportan con infinito amor las crisis de su hijo. 'Los juegos del destino' es una de esas películas que no deben contarse sino verse. Es necesario, eso sí, estar atento a toda suerte de detalles y pistas que van siendo sembrados a lo largo de toda la trama. Partiendo del hecho de ser la adaptación de un libro homónimo, escrito por Matthew Quick, la narración se entreteje, de manera minuciosa y pausada, con pocas situaciones. Escenas encarnadas por personajes complejos, inmersos en sus rutinas repetidas y en sus oficios inoficiosos, movidos por sus propias obsesiones. La comida de la madre, los partidos de béisbol de un padre fanático y el deseo conjunto de conseguir dinero para construir un nuevo sueño. Estos seres que habitan este mundo conviven sin hacerse mayores preguntas pero sí generándolas en quien los observa. Por momentos el espectador puede llegar a perder la paciencia e incluso puede a pensar que “¡Cada cual está más loco que el anterior!” o “¡Con razón está loco ese pobre!”. Así, en este universo familiar el desorden mental de Pat no resulta nada extraño ni incontrolable. Esta forma ligera de abordar el conflicto le da un tono particular a la película dirigida por David Russell, a quien recordamos por su última producción, 'El luchador'(2010), protagonizada por Christian Bale y Mark Wahlberg. Familias que no son normales En esta, cómo en su más reciente trabajo, Russell exhibe su fascinación por retratar la nueva familia norteamericana. Ya en 'El luchador' vimos a una madre disfuncional, interpretada por Melissa Leo (ganadora del Oscar en el 2010 como mejor actriz de reparto), que actuaba de manera inconsciente con sus hijos solo por satisfacer su egoísmo. El protagonista era víctima no solo de la madre sino de una familia que lo condenaba cada vez más a su destrucción. En 'Los juegos del destino', en cambio, vemos la familia desde otra dimensión en donde la solidaridad y el empeño de la familia y la sociedad son indispensables para rescatar al protagonista. Russell nos muestra el conflicto a manera de piezas individuales y sin mayor propósito y con la introducción de personajes como Tiffany (Jennifer Lawrence), que si bien aliñan la trama, no conducen hacia ningún puerto. Como si todo fuera producto del azar y el desorden, pero no es así. Acá nada es gratuito, ni esta solo por complicar; al contrario, cada elemento está lleno de significación relevante. Aunque 'Los juegos del destino' intenta colarse como una película ligera, dista mucho de ello pues, entre líneas, destapa frustraciones, complejos y reclamos de pareja y familia. Todo en función de un mensaje directo y no menos romántico y que tiene que ver con el perdón y su poder sanador, que rescata incluso de la oscuridad a Pat. Bueno, todo es posible desde el perdón. Por algo será que dicen que está comprobado que él que perdona, adelgaza y consigue trabajo…

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