Los caleños ya deliran con la fiebre mundialista

Junio 08, 2014 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Los caleños ya deliran con la fiebre mundialista

La fiebre por el fútbol ya se tomó a Cali. Las calles, los centros comerciales y las casas están llenas de la tricolor.

Aunque siempre ocurre, esta vez la fiebre por la Copa Mundo y la clasificación de la Selección lo ha invadido todo en Cali, hasta las fiestas de quinceañeras. El comercio hace su agosto en junio y la ciudad delira antes del pitazo inicial.

El Mundial es una locura difícil de explicar. El escritor argentino Hernán Casciari, por ejemplo, desde que era un niño empezó a calcular su vida a partir de esa fiesta desbordada que se celebra cada cuatro años. En el 2010, a través de una columna escrita para el diario bonaerense La Nación, contó de esa manía que empezó cuando tenía 7 y la Copa del Mundo se jugó en su país: “Cuando llegó México 86 yo ya tenía quince y me di cuenta de que -a pesar de mis predicciones infantiles- todavía no era grande. Así que mientras Maradona hacía magia, yo volví a sacar la cuenta. En el año 90, cuando empiece el Mundial de Italia, me dije, ahora convencidísimo, tendré casi veinte: entonces sí voy a ser grande. En el 90 tampoco me sentí grande, pero descubrí, en cambio, que los años en que no hay Mundial son años tontos, años largos y vegetativos. Y que los Juegos Olímpicos son una especie de despertador que te avisa que estás por la mitad de ese coma alcohólico”.Lo que resulta una desproporción para muchos, es el orden natural para otros. Hay quienes cuentan la vida en Mundiales porque aquello, esa locura incomprensible, representa una oportunidad mundial para muchas cosas: olvidarse de todo frente al televisor, reunirse con amigos, juntarse con la familia, jugar al técnico, discutir alineaciones, sufrir de alegría, llorar de emoción, inventar negocios o simplemente para aprovechar la demencia colectiva y huir a la montaña, con la esperanza del tamaño de un grano de mostaza de que en la lejanía no exista ni un radio que recuerde el drama nacional por la ausencia de Falcao. Pero en este país futbolero esos exilios anti-mundial no son comunes. Y menos en esta ciudad.En Cali, la locura del Mundial ha llegado rebotando incluso a las fiestas de quinceañeras. Cristian Caicedo, un futbolista de 19 años que desde hace dos años y seis meses trabaja llevando de aquí para allá sus malabares como ‘freestyler’, cuenta que entre el año pasado y lo que va de este ha sido contratado para al menos veinte fiestas donde sus acrobacias han sido el show central. Para los papás interesados y las jovencitas que prefieran el sonido de un balón dando botes al aburrimiento melódico de un vals, veinte minutos de ‘freestyle’ en su fiesta le pueden costar más o menos doscientos mil pesos.Por estos días tener ese espectáculo al alcance de la mano (o los pies), no es en todo caso gusto exclusivo de señoritas vestidas de rosa. “Ahora las empresas están pensando solo en fútbol. Las marcas deportivas, los restaurantes, los centros comerciales, las empresas de televisión por cable. A mí me han llamado para hacer shows hasta en concesionarios de carros”, dice Cristian antes de salir a una exhibición previa al amistoso que este viernes Colombia jugó con Jordania.La fiebre también estalla en la calle. Aunque resulta imposible medir el aumento de gente que ha llegado al centro para hacer compras alusivas al Mundial, la afluencia de público en los dos últimos fines de semana ha sido comparable con el comienzo de una temporada navideña, cuando las calles son locura conocida. En el centro de Cali hay 134 centros comerciales y todos ellos, según cuenta Nathalie Rueda, comunicadora social de Grecocentro (Asociación de Empresarios y Comerciantes del centro de Cali), se han preparado para jugar a su manera no solo a través de la decoración que cuelga en banderines, afiches y festones, sino con estrategias como la de algunas cafeterías que ofrecerán descuentos a los clientes que a la hora de los partidos estén comiendo allí, o la de decenas de almacenes que anuncian regalos, rifas y balones para quienes sean capaces de combinar, a la misma hora, la compulsión del fútbol y de comprar.Suena raro pero ocurre: según estimativos de la Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco, cuando juega la Selección las ventas de los establecimientos públicos, sobre todo bares y restaurantes, suelen aumentar entre $3000 y $5000 millones.Esa, en parte, es la explicación para que además de camisetas originales y chiviadas, cachuchas tricolor, gorros de arlequín, llaveros, banderas, vasos, mangas para motociclistas, forros para el celular, uniformes para bebés, banderines, posters, alcancías y tenis con la foto de Falcao, la ciudad esté inundada de balones. Buena parte de ellos, fabricados por Medtgol, una empresa caleña que desde hace doce años se dedica al negocio y que gracias a la clasificación de Colombia este año tuvo que triplicar su producción.Ana Blanca Rincón, su gerente, calcula que si en el 2013 por esta misma época hicieron 12.000 balones publicitarios, este año llegaron a los 150.000. “Con la clasificación de la Selección la gente se ha entusiasmado mucho más. El fútbol es un sentimiento que rompe con todo, incluso con la política, y todo el mundo quiere manifestar su sentido de pertenencia con el país”. Con ocasión de este Mundial, Medtgol ha fabricado balones a solicitud de panaderías, empresas de servicios públicos, industrias de ropa masculina, concesionarios, marcas de pintura, ingenios, una clínica estética y hasta para una firma de abogados de Miami con sucursal en el país. Memphis Viveros, economista y consultor financiero, dice que si bien el fervor mundialista siempre se refleja en el comercio, este es un Mundial con mayores repercusiones en ese sentido no solo por la participación de Colombia tras 16 años de ausencias, sino por celebrarse en un país tan futbolero y tan cercano al nuestro como Brasil. “En Korea-Japón 2002, por ejemplo, los partidos se jugaban en nuestras madrugadas y eso le mermó emoción. Esta vez es distinto y eso se siente”. Uno de los sectores donde más se ve el reflejo del que habla el especialista es en el de la venta de televisores: solo en Electrojaponesa del centro, la venta de pantallas ha crecido un 40% en comparación al año pasado. Según Diego Toro, administrador del almacén, ese incremento se traduce en ventas por 120 millones de pesos. “Lo que la gente está buscando son los Smart tv que vengan con 3D, antena digital terrestre y el modo fútbol que les permita potenciar el sonido de la tribuna y de los jugadores por encima de la voz del narrador”. En los registros de Fenalco quedó escrito que durante el trimestre previo al mundial de Sudáfrica 2010, las ventas de televisores y electrodomésticos en hipermercados se dispararon 31%. Antes de Corea-Japón 2002, el crecimiento fue del 22 %. Se estima que cada año el mercado de televisores mueve cerca de mil millones de dólares en Colombia.Los centros comerciales del resto de la ciudad también se han preparado (ver programación anexa) y además de las tradicionales rifas, para esta ocasión en casi todos han instalado pantallas elevadas y han sido preparados shows y actividades para que los caleños que quieran vivir la fiesta del Mundial en medio del jolgorio tengan una opción.Esta vez seguramente ni el amor podrá salvarse. De acuerdo con una nota publicada por el portal de Caracol Radio en el 2001, ese año, cuando la Copa América se jugó en Colombia, en algunos moteles de Cali el índice de ocupación se disparó de manera incontenible durante cada fecha de partido. El día que Colombia enfrentó a Ecuador, contó en aquel entonces la supervisora de un motel de estilo oriental, inclusive tuvieron que cerrar las puertas: “Las 83 habitaciones no daban abasto, a la entrada hubo mucha congestión porque algunos visitantes se detenían por momentos a comentar jugadas y tuvimos que devolver a muchas parejas que llegaban en automóviles o taxis”.Quién sabe, tal vez sea una locura suponerlo, pero quizás la fiebre desatada en la ciudad por la Selección Colombia y la Copa del Mundo no acabe el 13 de julio cuando en el estadio Maracaná se juegue el último partido. Tal vez los ecos se extiendan un poco más y dentro de nueve meses esa pasión febril vuelva a estallar entre llantos alegres, pañales y bautizos en honor a futbolistas desconocidos. Si a alguien le ocurre, entenderá que no es cosa de escritores argentinos, ni de locos, hacer el conteo de la vida a partir del Mundial.Centros ComercialesUnicentro: Además de las pantallas elevadas dispuestas en la Plazoleta de Comidas, a partir del próximo jueves los visitantes tendrán la oportunidad de cumplir el sueño de muchos fanáticos que reniegan de los narradores deportivos y jugar ese papel en un set dispuesto para sacar el comentarista que tantos llevan dentro. Las alocuciones serán grabadas en video y las mejores intervenciones serán subidas al portal de elpais.com.co También desde ese día, en la plazoleta del pasillo cinco, empezará a funcionar ‘Gol Factory’, un espacio creado para que a través de retos con el balón, los caleños demuestren su pericia haciendo el gol soñado. Chipichape: Todos los partidos serán transmitidos en la plazoleta central a través de la señal de DirecTV. La representación de 25 figuras del fútbol mundial, convertidas en esculturas a escala, ya están distribuidas por todos los pasillos para que los niños y amantes del fútbol se tomen fotos junto a Messi, Falcao, El Tino, El Pibe o Tévez. Palmetto: Antes de los partidos, habrá ‘caravanas mundialistas’ y están programadas exhibiciones de fútbol sala femenino y de ‘freestyle’ a cargo de la Liga Vallecaucana de Fútbol y Carmen Rodallega junto a su equipo.Único: Sorteo de televisores entre quienes realicen compras iguales o superiores a $30.000. Los partidos se verán en diez pantallas elevadas.Cine Colombia: Los 35 partidos del Mundial serán transmitidos en Full HD en la comodidad de las salas de cine. En promedio, las boletas estarán entre cinco mil y siete mil pesos, de acuerdo con información de Palmetto Plaza.Encuentre aquí el cubrimiento especial del Mundial Brasil 2014

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