Lo que hay detrás de la labor de los conductores del MÍO

Lo que hay detrás de la labor de los conductores del MÍO

Abril 03, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Lo que hay detrás de la labor de los conductores del MÍO

En lo que va corrido del año conductores del MÍO de las empresas Unimetro y GIT Masivo han protagonizado protestas por falencias en sus condiciones laborales.

Algunos denuncian problemas con sus pagos y mala planeación de turnos, lo que genera cansancio y riesgos al volante. Otros dicen que trabajar en el MÍO mejoró su calidad de vida.

La realidad laboral de los conductores del MÍO es de contrastes. Mientras hace unas semanas algunos de estos trabajadores del volante se alzaron en protestas aduciendo malas condiciones laborales hay otros que sostienen   que su calidad de vida mejoró tras migrar del colectivo.  

 Los inconformes denuncian que padecen cansancio y  microsueños mientras están al volante, que tienen  que orinar en  bolsas a falta de baños y que  reciben su salario a cuenta gotas.

Del otro lado hay conductores que con voz firme aseguran que ahora pasan más tiempo con sus familias y que incluso contemplan la posibilidad de soñar con una pensión para su vejez. 

Pero  la constante de las protestas es   que tras siete años de operación del MÍO  la promesa de mejorar sus condiciones laborales  aún no es  realidad.  

  Iván Ochoa es uno de los choferes que vivió la  transición, manejó por diez años un bus de la empresa Alameda y actualmente conduce   un bus articulado del MÍO. Él hace parte de Sintramasivo, el sindicato de conductores del operador   Unimetro.     

“Llegamos al MÍO  y fue una catástrofe económica. Pasamos de ganarnos $3 millones  a un millón mensuales  y a los que llegamos a Unimetro nos pagan el sueldo ‘gota  a gota’. Eso quiere decir que la  quincena nos la pagan por partes”, cuenta el hombre desde la sede del sindicato, ubicado justo en una casona frente a la terminal Andrés Sanín, donde tienen  un televisor, termos con café y un catre.     

  Pero  la denuncia más delicada  que realiza es que se  han presentado  accidentes durante la operación de los buses del sistema por   los   microsueños que padecen los  conductores, según él, provocados  por las largas jornadas de trabajo y   turnos mal planificados.

   “Estamos sufriendo de microsueños a punto de que hay operadores (conductores) que se han quedado dormidos en plena ruta. Que han tenido accidentes aproximándose a las estaciones, que se quedan dormidos y se pasan los semáforos”, explica. 

Mientras narra hace cuentas con sus compañeros: “Tengo casos de un compañero que tuvo dos microsueños: uno en la estación  Tequendama y otro en la estación de Belalcázar. También otro dañó la estación de Villa Colombia”. 

Y relata,  además, que se  presentaron víctimas fatales: “tuvimos un muerto dentro del patio por los sueños. Sucede que hay un mal manejo en la parte operativa del patio. En Unimetro nos toca llevar el bus hasta el tanqueo  -de gasolina- y la zona de lavado y  mientras se  llega hay que hacer una fila. Muchas veces se sobrepasa el turno porque hay muchos vehículos esperando... el compañero llegó a la fila, no puso el carro en neutro, ni activó el freno de seguridad y se estaba quedando dormido y en ese momento el carro se  suelta, una compañerita pasaba entre los buses y la cogió”.

Uno de los miembros del sindicato que se encuentra con Iván Ochoa  añade: “Ese compañero tenía cuatro vacaciones acumuladas y apenas sucedió el accidente le dieron tres seguidas.  Tuvo que pasar el accidente  para que pudiera salir de vacaciones”.

  Las denuncias por el cansancio no son exclusivas de Unimetro. Hay conductores de GIT Masivo que sostienen que también tienen el problema.

“Yo por lo menos me quedé dormido el miércoles de la semana pasada en la Estación San Pascual. Paré a  descargar pasajeros, afortunadamente tenía el freno de mano, me quedé 10 minutos allí dormido hasta que el vigilante me tocó la ventana porque estaba  ‘foquiado’ ...  Eso se dio porque me voltearon los turnos, estaba trasnochando y me pusieron a madrugar”, narra desde un cafetín frente a la Estación de Menga   un conductor del operador  GIT  que pide que se omita su identidad.  

 Otra de las quejas  de los conductores es la falta de infraestructura para realizar sus necesidades fisiológicas, sobre todo, en las rutas alimentadoras que no tienen acceso a las terminales donde están los baños. 

 “Yo, en plena operación, utilicé bolsas desechables o una botellita para hacer mis necesidades dentro del bus. Lo hice en varias ocasiones con usuarios. Parecía  que estaba haciéndole algo al carro por el lado de la cabrilla (volante)  pero resulta que estaba realizando mi necesidad”, comenta. 

 Julio Caicedo, también conductor de Unimetro, cuenta que presenció casos de  compañeros que hicieron sus necesidades  dentro del bus.  “Llegaron con los pantalones sucios porque no aguantaron”.

   Agrega  que debido al pago ‘gota a gota’ de los salarios varios de sus compañeros han optado por complementar sus ingresos realizando ‘urbaneo’ (piratear) en vehículos particulares. Asimismo, dice, otros se están marchando para trabajar en vehículos con la aplicación Uber y un porcentaje mayor buscan empleo como conductores de taxi. “Hay demasiados compañeros que al ver esta situación han optado por hacerse al lado.... cada mes están renunciado al menos diez compañeros, ‘mamados’, endeudados”, manifiesta Caicedo.

   Sebastián Nieto, presidente de Unimetro, explica  que  las dificultades de acceso de los conductores a los  baños se presenta en casi todo el sistema. “Nos ha tocado alquilar baños en locales particulares, incluso, conductores que se han ausentado para realizar una necesidad han sido sancionados por Metrocali”. 

  En relación con las acusaciones sobre los pagos de salarios  intermitentes precisa  que no es una situación generalizada. “Esa es una expresión del sindicato. Durante siete años les hemos cumplido con el pago del salario pese al desequilibrio financiero en que se encuentra todo el sistema”.

 Nieto manifiesta que, en el caso de los microsueños, es un asunto que  está siendo manejado por el sindicato. “Es un tema que es normal en todos los sistemas de transporte. Incluso ellos (el sindicato) se contradicen. Dice que se producen microsueños porque hay turnos largos, pero se quejan porque los turnos son partidos (con intervalos de cinco horas) y tienen  oportunidad para descansar”. 

  El ejecutivo explica  que los miembros del sindicato quieren que se les asignen los  turnos seguidos, “madrugando, entrando a la 5:00 a.m. para salir antes de las 1:00 p.m. para ocupar su tarde en otro trabajo. Ese es el malestar de ellos. Pero resulta que estos sistemas tienen horas pico de oferta. Es decir, a las 7:00 a.m. todos los buses tiene que estar en la calle”.

   Nieto manifiesta  que entiende que el trabajador quiera  trabajar su turno seguido. “Pero el conductor  no se da cuenta de que por seguridad no pueden laborar por más de seis  horas seguidas. Por eso se da un conflicto entre la seguridad que demanda el sistema y el confort que quiere tener el conductor”. 

Añade que  el sindicato  establece falsos argumentos para tener  comodidad en sus horarios de trabajo, “pero no piensan en la seguridad del usuario”.

Sostiene que son muy pocos  los conductores del MÍO que están aburridos con su condición laboral. “Cuando la gente está aburrida, busca otras salidas, pero  no he escuchado ningún empleado sindicalizado  decir que se quiere ir de Unimetro o GIT”.

Los cuatro operadores del MÍO  son: Unimetro, GIT Masivo, Blanco y Negro Masivo y ETM,  los dos primeros tienen  sindicato. El País trató de contactar a un conductor de ETM para que se pronunciara sobre su situación laboral,  pero la empresa no autorizó a que alguno diera declaraciones.

 El otro lado de la moneda lo viven   algunos conductores  del operador Blanco y Negro Masivo, quienes dicen que la migración del colectivo al MÍO fue  positiva.  “Trabajé 5 años en el urbano y ahora que ingresé al masivo la calidad de vida me  mejoró. Sí, uno tiene madrugadas y trasnochadas, pero  no hay  que pensar en la guerra del centavo, en la entrega de un ingreso diario. El nivel de estrés en el MÍO es mucho menor”, dice  Alexander Blanco, conductor de Blanco y Negro.

 Agrega que su compañía es cumplida en los pagos y actualmente se esta capacitando en competencias laborales. “Además, nos dan una bonificación si se cumplen con los horarios y no tenemos accidentes”.

De igual forma  piensa  Fernando Mosquera, también conductor de Blanco y Negro, quien sostiene que ahora puede pensar en una jubilación y que tiene la seguridad social de su familia. “Antes trabajaba 14 horas diarias y el tiempo con mi familia era reducido, mis hijos ni me conocían. Salía a las 4:00 a.m. y llegaba a las 10:00 p.m., sí, se tenían más dinero, pero prácticamente no teníamos vida”.

El País trató de obtener versiones de Metrocali sobre esta situación,  pero la empresa se abstuvo de dar respuestas.

Lo que dice Mintrabajo  Luz  Adriana Cortés,  coordinadora del grupo de inspección, vigilancia y control del Ministerio de Trabajo sostuvo que el caso de Unimetro es  crítico. “No es algo nuevo, nosotros venimos con esta situación desde  hace tres años. Generalmente las quejas son por salarios y seguridad social”. Desde el 2013  al 17 de marzo de este año  se han radicado 29 quejas contra Unimetro en el Ministerio de Trabajo.  Por estas se han impuesto tres sanciones que ascienden a  $139 millones por concepto de retrasos en salarios y seguridad social.   En el caso de GIT Masivo, el Ministerio de Trabajo tiene registradas 20 quejas, desde el año 2012,  que van desde el no pago del subsidio de transporte hasta el incumplimiento de  parafiscales. Tienen una sanción por $3.4 millones.  Respecto a Blanco y Negro y ETM  el Ministerio de Trabajo manifestó que en los próximos días decantará  la información.
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