Le mostramos cómo los delincuentes se roban los semáforos de Cali

Junio 11, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Según la Secretaría de Tránsito, entre dos y tres semáforos se reportan cada día como dañados en la ciudad, debido al robo de partes como cables de cobre, las cajas controladoras y luces.

A los semáforos de Cali los está apagando la delincuencia. Muchas de las intersecciones viales se están quedando sin servicio a causa del robo de cables de cobre, módulos de colores (roja, amarilla y verde) y costosos equipos controladores.Diariamente se reportan entre dos y tres semáforos dañados en la ciudad por cuenta del hurto de los elementos que permiten su funcionamiento. Las zonas Oriente y Centro son las preferidas por los delincuentes para ‘desvalijar’ los equipos, aseguran técnicos del departamento de Semaforización de la Secretaría de Tránsito de Cali.Este año, por ejemplo, los dueños de lo ajeno se robaron tres controladores de equipos (cajas que contienen tarjetas electrónicas y demás elementos que permiten la operación de semáforos tipo LED), uno de ellos sin ni siquiera haber entrado en funcionamiento.Las pérdidas que dejan los ladrones a su paso son millonarias para el Municipio. De acuerdo con Carlos Panesso, director del departamento de Semaforización del Tránsito, reemplazar una de esta cajas cuesta entre $14 y $35 millones. Es decir que hasta el momento el Tránsito ya suma pérdidas entre los $42 y $100 millones. “Al frente del Centro Comercial Río Cauca se nos llevaron la caja completa y aún no hemos podido reemplazar este elemento”, explicó Panesso.Jorge Barreto, miembro de una de las tres cuadrillas del departamento de Semaforización, asegura que los ladrones no tienen reparos en escalar el semáforo para robarse sus módulos de colores, luces tipo LED. Cada una de ellas, dice Barreto, puede costar $500.000 “y reemplazarlas no es tan fácil. Hay que hacer todo un proceso”.Para las autoridades también es un dolor de cabeza el robo de cable de cobre de los equipos. Este año ya van más de dos mil metros perdidos. “En un sólo semáforo hace algunas semanas se nos robaron 500 metros de cable, en inmediaciones del barrio Alfonso López”, aseguró Panesso.La mayor preocupación, advierte Carlos Panesso, es que no hay materiales suficientes para reparar los semáforos. Por eso, explica el funcionario, se debe acudir al reciclaje de partes en buen estado de los semáforos que fueron dados de baja por presentar deterioro o cortos circuitos para arreglar los dañados. También se deshabilitan algunos componentes de semáforos en sitios que no son tan críticos para atender algunos donde la movilidad requiere, necesariamente, el funcionamiento de ese semáforo.“Cada que se apaga un semáforo es un peligro tanto para el conductor como el peatón”, explicó Adalbert Clavijo, coordinador de los agentes de Tránsito de Cali. Eso es lo que le pasa a Amanda Gallego, habitante del barrio San Luis, al nororiente de Cali, quien debe esperar hasta media hora para poder pasar de un lado a otro en la Calle 70 con Carrera 1D. En ese semáforo, hace algunas semanas se robaron no menos de mil metros de cable de cobre y su luz verde.Los “preferidos”El de la Calle 15 entre carreras 13 y 14, era uno de los semáforos favoritos para los ladrones. Este año lo desmantelaron ocho veces. En cada visita los delincuentes se llevaban entre 300 y 600 metros de cable de cobre. “Se tuvo que retirar”, explicó Jorge Barreto, de la cuadrilla de reparación del Tránsito.La intersección semaforizada de la Calle 73 con Carrera 1A-12, en el barrio Gaitán, Oriente de Cali, es otro punto crítico. La semana pasada se reportó en el sitio la extracción de 8 líneas de acometidas, cada una de 800 metros. Hace unos meses ya le habían sacado 500 metros del cableado. La Policía del sector aseguró no saber nada del ilícito. En la Calle 10 con Carrera 20, cuenta Barreto, dos hombres se llevaron el semáforo con poste y caja incluido. La Policía, en esa ocasión, los capturó en flagrancia. En otros lugares como en el semáforo de la Carrera 10 con Calle 17, la caja controladora se instaló a más de dos metros de altura para evitar las manos criminales.“Lo más grave es que la gente no denuncia. No es posible que un ladrón se tome el tiempo de abrir una de las tapas de redes subterráneas o subirse a una escalera para arrancar el cable y que nadie lo note”, manifestó Carlos Panesso.

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