Le contamos las claves para garantizar el descanso de sus hijos en las noches

Le contamos las claves para garantizar el descanso de sus hijos en las noches

Septiembre 25, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Le contamos las claves para garantizar el descanso de sus hijos en las noches

El buen sueño de los niños les ayuda en su desempeño escolar, salud y crecimiento.

El descanso de los niños influye en su crecimiento, aprendizaje y salud. Aprenda cómo formar buenos hábitos de sueño.

Casi al 70% de los niños menores de 5 años les causa dificultad dormir bien. La edad escolar y la adolescencia son las edades con mayores problemas de trastorno de sueño. Esto se debe a la cantidad de dispositivos electrónicos como celulares, tabletas, teléfonos inteligentes, televisores, videojuegos y otras ‘tentaciones’ tecnológicas que han desterrado a los monstruos del armario y se han apoderado del sueño de los niños. Los escolares y adolescentes deben dormir entre nueve y 12 horas al día. Deben tener la rutina de ir a la cama a la misma hora, entre 7:30 p.m. y 8:30 p.m., y los fines de semana o vacaciones esa rutina debe variar poco, aconseja la pediatra Constanza Ballesteros, experta en medicina del sueño para niños, de la Clínica del Sueño Ondina.“Los papás a veces están tan ocupados en sus asuntos que no se dan cuenta cómo duermen sus hijos, si realmente descansan o si se quedaron viendo televisión, practicando con los videojuegos o chateando. Y como si fuera poco los dejan pasar a su cama”, dice la especialista en trastornos del sueño.Ella asegura que esa ‘mala higiene del sueño’ puede provocar, además del cansancio habitual, lentitud o hiperactividad y déficit de atención (no logran terminar las actividades, se paran, se sientan, viven inquietos). Esto suele relegarlos en el colegio, porque se tornan irritables, malgeniados, agresivos y no logran seguir instrucciones o respetar límites. Los niños con trastornos del sueño suelen recibir más llamados de atención en clase y terminan siendo remitidos a psiquiatría o psicología. También hay algunos signos de alarma físicos, como talla baja o sobrepeso, problemas metabólicos como diabetes y hasta apneas de sueño (cese de la respiración durante el sueño, que es asociado al ronquido y se relaciona con adenoides grandes o tejido adiposo). El sueño es un proceso clave para el desarrollo integral de los niños. Mientras ellos descansan, se cumplen funciones que inciden en su crecimiento físico y cognitivo. En la primera etapa del sueño, la hormona del crecimiento se libera. Se restauran las células del organismo, ocurre el crecimiento óseo, el cerebro descansa en ciertas etapas; se da la fijación del conocimiento, de la atención y de la memoria a largo plazo; se absorben los nutrientes y se estimula el sistema inmune. De acuerdo con la pediatra Constanza Ballesteros: “Descansar durante la noche garantiza no sólo que los menores estén más activos al día siguiente, sino que el cuerpo cumpla con procesos que, de no llevarse a cabo, pueden afectar su desarrollo e impactar la tranquilidad del hogar”.A esto se deben sumar unos buenos hábitos nutricionales en el día, para garantizar unas buenas noches. Alimentos como la leche, los huevos, el queso, el pan y los cereales son ricos en aminoácidos como el Triptófano que favorece la producción de Serotonina, neurotransmisor que regula los ciclos del sueño. Una regla básica es que los niños coman al menos una hora antes de ir a la cama. Su comida debe contener un vaso de leche, porciones no excesivas y de fácil digestión. Hay que incluir diariamente alimentos que sean fuente de proteínas y minerales como el Zinc, que contribuye al crecimiento, el apetito y el fortalecimiento del sistema inmune; y el hierro, que previene la fatiga. Desde esta misma noche ¡a dormir bien!Crecen mientras duermenIncreíble, pero cierto: Es en las primeras horas del sueño nocturno que se presenta el pico más alto de liberación de la hormona de crecimiento. Pese a que en el día también se libera dicha hormona, esto ocurre en menores cantidades, por lo cual si se retrasa o se impide el sueño, la hormona no se secreta en las medidas requeridas para el adecuado crecimiento de los niños.En la noche se presenta un incremento en el flujo sanguíneo cerebral, lo que favorece que el cerebro pueda organizar y fijar todo el conocimiento aprendido durante el día, para que el niño pueda utilizarlo en su ejercicio cotidiano.Un mal dormirConsecuencias que lo desvelarán: Cuando un menor no duerme bien se da una disminución de la habilidad cognitiva, pérdida de memoria y dificultad para adquirir nuevos aprendizajes, lo que conlleva a un desempeño académico deficiente.Hay cambios de humor, fatiga, irritabilidad, pérdida de atención y concentración, hiperactividad y disminución de la tolerancia al estrés.

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