Le contamos la historia de Incolballet, acreditada con certificación de calidad

Le contamos la historia de Incolballet, acreditada con certificación de calidad

Mayo 09, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co I Redacciòn
Le contamos la historia de Incolballet, acreditada con certificación de calidad

Algunos montajes de Incolballet:‘Barrio ballet’, ‘Yimboró’, ‘Serenata Criolla’, ‘Carmina Burana’, ‘Coppelia’, ‘Giselle’, ‘Lago de los Cisnes’, ‘Sílfides’. ‘Cascanueces’, ‘Obras poéticas’, ‘Don Quijote’‘María’, ‘Rito de Manglar’ y ‘Jazz danza’.

La historia de un orgullo vallecaucano: Incolballet, la primera compañía colombiana de danza clásica en recibir certificación de calidad que acredita su escuela, su ballet y su Festival Internacional de Danza, que tendrá su quinta edición este año.

La Escuela de Ballet de Incolballet “fue un acto de desesperación”, dice Gloria Castro, su fundadora y directora. “En 1976 Bellas Artes estaba muy politizada y había huelgas lideradas por las escuelas donde había más adultos que niños”.La maestra, quien aún bailaba, comenzaba con la Escuela Departamental de Danza, “en una época en que el ballet era para niñas de clase alta, para adquirir bonita figura y tener buenas maneras”.Un grito de rebeldía resonó en la cabeza de Gloria y se dijo: “O soy capaz de hacer una escuela distinta, o me voy a Europa y no regreso más. Y decidí fundar una escuela sólo para bailarines profesionales”. Pidió ayuda a amigos como Octavio Marulanda, el folclórogo; a Mariela Orozco, Johannio Marulanda, Lilian Marulanda y Susana López, quienes le dijeron: “Usted está completamente loca, mija’. Entonces yo les dije: ‘Déjenme con la locura, regálenme el tiempo y yo me encargo del resto”. Así se armó el proyecto. La viceministra de Educación, Doris Éder de Zambrano, logró la aprobación del Ministerio en 1978, para un colegio público especializado en educación artística. Gloria comenzó a recorrer barrios de Cali anunciando con megáfono el ballet. Una señora le dijo: “Mire, yo no entiendo eso, pero creo que es una oportunidad para mis hijos, así que inscríbame a los cuatro”.Comenzaron 44 niños, pero al año siguiente creció el número, la mayoría provenientes de sectores populares, a los cuales desde un comienzo se les hizo selección: “Lo divertido era verlos cuando les decíamos: ‘Usted se queda en pantaloncillos y usted en pantaloncitos’. Quedaban aterrados pensando qué les íbamos a hacer”, recuerda Gloria Castro.Andrea Elizabeth García, actual primera ‘ballerina’ de Incolballet, quien entró a hacer cuarto de primaria, contó: “La entrada fue muy difícil, pues sólo gané uno de los tres exámenes físicos. Me faltaban elasticidad y empeine. Al verme llorando desesperada, mi mamá fue a hablar con la maestra Gloria a pedirle una oportunidad, y ella me dio un año para desarrollar algo”.Y adentro no es más fácil, pues deben estudiar las materias académicas y prepararse en danzas, en jornadas de 7:30 a.m a 5.30 p.m.: “Por eso hay padres de familia que nos ven como si esto fuera una guardería”, dice Gloria Castro. Así como el Colegio de Danza surgió en 1978 para tener bailarines profesionales, el ballet apareció en 1982 para dar oportunidad a esos alumnos: “Cuando el colegio tenía cuatro años, comencé a armar una compañía, de tal manera que cuando se graduaran las primeras promociones tuvieran trabajo, pues en Colombia no había -ni hay- compañías profesionales”, explica Gloria Castro. El primer nombre fue Compañía Nacional de Ballet de Colcultura: “En ese entonces estaba Gloria Zea en Colcultura y cuando fui a pedirle que me ayudara a fundar un grupo profesional, ella me dijo: ‘No me venda la idea, dígame qué va a hacer’, y lo hicimos”, dice Gloria. Ese ballet tuvo momentos importantes, como en 1985 cuando se presentó en Bogotá acompañado con la Orquesta Sinfónica de Colombia. El elenco lo conformaban bailarines formados en Cali y otros salidos de la Escuela Nacional de Danza, que eran preprofesionales. Ese año 85 Gloria Zea se retiró de Colcultura y “la compañía estaba hecha con personas que bailaban, pero no tenían formación, y yo me la pasaba en avión entre Cali y Bogotá, por lo cual decidí concentrarme aquí”, añade la maestra.Audaz debutPor ese tiempo se preparaba Cali para celebrar 450 años de fundación, que fue el pretexto para montar ‘Barrio ballet’: “En ese entonces ya habían salido como tres promociones del colegio, con las cuales intentaba armar la compañía”. Y lo admite: “Fue supremamente audaz y al principio estaba muy asustada, pues no podía caer en la revista musical”. Fue la presentación en sociedad del Ballet de Cali, con clamoroso éxito y muchas confusiones: “A veces me preguntaban si era folclor. Otros pensaban que nosotros bailábamos salsa, y no es así. Se dijo que yo tenía que seguir haciendo sólo ese tipo de ballet y hasta nos dijeron que la compañía debía llamarse Barrio Ballet”.La obra hizo historia y “casi todos los bailarines debutamos con esa obra, que es como nuestro sello”, dice Andrea Elizabeth García, primera ‘ballerina’ de Incolballet.Llegó 1999, que trajo recesión económica, la cual, como siempre, afectó la cultura en primer lugar, pues desapareció la Sinfónica del Valle. El Ballet de Cali dependía de la Gobernación y los pagos fueron suspendidos.Unos 18 bailarines “comenzaron a hacer demandas económicas”, dice Gloria Castro, y se fueron de pelea con ella a fundar el Ballet Santiago de Cali.Andrea García recuerda el episodio: “En ese momento estaba en embarazo, pero no me interesaba pelear con Gloria, pues uno no puede ser tan malagradecido de darle esa puñalada”, dice.La directora cerró la fundación Ballet de Cali y con los bailarines que quedaron, mas nuevos egresados, “comenzamos a trabajar con Incolballet desde 2000”. Fue la consolidación, con grandes montajes, un promedio de cien presentaciones por año y giras internacionales, con bailarines formados todos adentro.Y siguieron apuestas arriesgadas como ‘Carmina Burana’ o ‘María’, ésta el año pasado: “Ese sí que fue un riesgo, porque la hicimos muy rápido. Yo nunca vi a ‘María’ como ballet clásico, sino como danza contemporánea”, explica la maestra de Incolballet. Y para su discípula y mano derecha en escena, Andrea García, esta obra es uno de sus grandes recuerdos, por “haberla bailado en la hacienda El Paraíso, que me hizo sentir como ese personaje”.Esta historia de casi 30 años es más extensa...Evaluación constanteCuando el alumno entra a la escuela se le observa hasta el tercer año para saber si será buen bailarín. Si no, lo envían a otros colegios. Aunque los hay buenos en ballet y pésimos en las materias tradicionales. Al terminar estudios, es evaluado para determinar si pasa a la compañía: “Es una especie de puente que llamamos ‘aspiratura’ y dura cuatro semestres. Hemos tenido muchachos que cuando se graduaron prácticamente eran parte de la compañía”, prosigue la directora.Al final de la ‘aspiratura’ es evaluado de nuevo con los ‘test’ que se aplican a los bailarines de la compañía.A su vez, el alumno se confronta para saber si quiere ser bailarín. Fue el caso de la actual primera ‘ballerina’ de Incolballet, quien se graduó en 1992: “Yo no sabía si seguir con el ballet o no”, contó.Se fue un año a estudiar en Bogotá licenciatura de teatro y danza, pero regresó en 1994, cuando al asistir a una presentación de un ballet se dio cuenta de que era lo suyo, relata Andrea García.Y quienes no pasan no se frustran, asegura Gloria: “Unos se dedican a enseñar, otros se hacen fisioterapeutas o son bailarines por fuera de Colombia o se dedican a la danza contemporánea, como Adriana Miranda”.También los hay que triunfan en la televisión, como Carolina Ramírez, protagonista de ‘La Pola’.En 32 años, de Incolballet han egresado 240 bachilleres artísticos, de los cuales cerca del 70% está activo: “A la totalidad de esos muchachos que ha pasado por aquí jamás se les hubiera descubierto ese talento para la danza si Incolballet no hubiese existido”, asegura Gloria Castro.

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