Cali le apostará a tener cinco ecoparques, dice director del Dagma

Mayo 15, 2016 - 12:00 a.m. Por:
Luz Jenny Aguirre Tobón | Editora de Cali
Cali le apostará a tener cinco ecoparques, dice director del Dagma

Luis Alfonso Rodríguez, director del Dagma.

Serán Las Tres Cruces, Cristo Rey, Aguas de Navarro, La Bandera y Pance, dice el director del Dagma, Luis Alfonso Rodríguez. Asegura que en el pasado hubo corrupción en compra de predios en los nacimientos.

Dice que el Dagma se estaba gastando la mitad de su presupuesto ambiental en hacer las podas de Cali,  tarea que no le tocaba y que le habían dado porque el pasto es verde y entonces se asocia con la entidad ambiental. Ahora, asegura el director de esta dependencia,  Luis Alfonso Rodríguez Devia,  se podrá concentrar en sacar adelante sus prioridades: protección de ríos y el proyecto de los ecoparques, con el que se busca frenar la urbanización en zonas de protección ambiental.  

Ya el Dagma no se encarga de las podas, sino las empresas de aseo, se esperaría que el cambio fuera para mejorar, pero eso va muy lento, las quejas son tantas como la maleza...

Esa es la impresión que también hemos tenido, que los operadores salieron lento, no sé si por inexperticia o por cálculos financieros. Nos dieron sus razones técnicas, que nos involucran en la culpa. La primera, muchos sectores no se podaban desde agosto. Recibimos cerca de seis millones de metros sin podar, con zonas críticas como el Sur. En Cali no hay prado, sino malezas, como el guieneo y el mariguano, que es terrible de cortar. A la gente se le olvida que esto ha pasado año tras año y cuando vuelve y pasa entran  en histeria, lo que puedo entender. Además, las lluvias se adelantaron a marzo, cuando estábamos sin capacidad para resolver. La gente se desespera y resulta que eso es lo menos importante, porque no es misional nuestro. Al Dagma le dieron esa tarea  porque el pasto es verde y el Dagma es verde. No entiendo  porqué a la institución con menos empleados la ponen a hacer una cosa que no tiene qué ver con la autoridad ambiental. 

Pero ustedes tienen la misión de verificar que la labor  se haga bien…

Yo quisiera no hablar más de pastos, más que decirle a la ciudadanía que el pasto está cortado, que vamos a exigir que lo corten mejor, que lo reemplacen por prado y que se hagan más jardines. Cuando liquidaron Emsirva el Municipio tuvo que asumir esa responsabilidad y se la pusieron al Dagma. Nos gastamos la mitad del presupuesto ambiental en un servicio público que dice la ley que lo tienen que pagar las personas.

Son cerca de $8000 millones que el Dagma ya no se gastará en las podas ¿en qué los van a emplear ahora?

Van para las actividades misionales, dirigidas al mantenimiento de los cauces de los ríos.  

¿Hasta cuándo tienen las empresas de aseo para dejar la ciudad podada?

Hasta el 29 de mayo. El Alcalde está desesperado con el tema del pasto y uno siente esa carga. Eso hace parte de un problema de percepción. Una persona muy importante salió a decir que la causa del dengue era que el pasto estaba crecido, lo que es un exabrupto. Tampoco hay correlación entre la inseguridad y el pasto. Usted corta el pasto y la gente sigue matándose. Como van, el Sur (Comuna 17) está un poco quedado porque tiene demasiada zona verde que no se ha cortado desde hace mucho.

Dice que su foco estará ahora en las cuencas, ¿qué hará?

Una apuesta de largo aliento es la recuperación de la capacidad de regulación de las cuencas, que se va a manifestar en indicadores de calidad y cantidad de agua. Los pocos  recursos que hay pueden ser apalancados internacionalmente muy bien, tenemos recursos de destinación específica para estos temas, recursos que hace  muchos años se vienen devolviendo al fisco, que no se invierten...

 ¿Por qué se devuelven?

Porque hubo corrupción en el pasado, hablémoslo abiertamente,  en la compra de los predios, una situación  que se ha venido corrigiendo. Tenemos que proteger la matriz ambiental de la ciudad, que está en la parte alta, y tenemos grandes daños. Pretendo ser muy creativo para bajar los recursos tanto del artículo 111 de la Ley 99 para compra de predios como para hacer asociaciones y alianzas con los acueductos rurales, que son ellos y no fundaciones por allá del Quindío, los que deben venir a hacer  los mantenimientos, porque ellos sí saben lo que está pasando.

¿Qué otras estrategias tiene para proteger las partes altas de las cuencas?

También hemos pensado en el pago de compensación por servicios ambientales. Eso es que pagaríamos para que le den la oportunidad a la naturaleza de que se recupere sola, es decir, que las personas que tienen actividad productiva dejen de hacerla y nosotros les pagamos por el ocio, para que no la usen, les pagamos como si fueran los guardabosques de su propia finca. 

¿Con qué recursos cuentan para esas tareas en los  ríos?

Para este año, con cerca de $6000 millones.

La estrategia para contener el crecimiento desordenado de la ciudad va a ser los ecoparques ¿cómo funciona eso?

Los ecoparques tienen una infraestructura ecológica, unas áreas con grandes potenciales naturales, con potencial de educación, recreación y pedagogía. Pance tiene esa característica ya, pues ofrece servicios ecosistémicos, la gente hace sus paseos allí, se hace deporte. Los que están propuestos como proyecto estratégico de ecoparques son Cristo Rey,  Tres Cruces, Pance, Aguas de Navarro y Cerro de la Bandera, muy asociado a La Buitrera.

Entonces la idea es que a esos sitos la gente pueda ir a pasear, que haya una oferta para disfrutar...

Sí, se hace simultáneamente restauración de las zonas que están deterioradas y el desarrollo de una plataforma de infraestructura, que tenga servicios, kioskos, que sea un sitio donde la familia pueda ir a recibir pedagogía ambiental, a pasear.

Suena muy bien, pero no es la primera vez que se habla de recuperar estas zonas y siempre se queda en buenos propósitos...

Nunca le han tratado de asegurar recursos como nosotros estamos tratando, colocándolo en el Plan de Desarrollo como una apuesta. En  el de Pance sería relativamente más sencillo, porque ya tiene un gran desarrollo, lo que queremos es ampliarlo, muy parecido a la propuesta que tuvo Jorge Iván Ospina. Lo que está pasando es un fenómeno de urbanización de corredores ecológicos muy importantes, estamos invadiendo las rondas de los ríos  para usos de otro tipo.   

Ya llevan varias semanas acompañando la campaña Cali Vive de Noche con el control del ruido. Pero la gente dice  que sus quejas quedan en lo mismo, que los procesos sancionatorios a los infractores no avanzan...

Porque hay un procedimiento y en el estado social de derecho la gente tiene derecho a defenderse y hay para eso un procedimiento y unos pasos que no podemos violar. Yo quisiera que Cali fuera como Buenos Aires, que vive de noche, porque la noche es una oportunidad para muchas personas y el eje central de este gobierno es la generación de ingresos. El ruido es posible mitigarlo, lo que pasa es que  tenemos problemas de uso del suelo y la ciudad está bastante mezclada.

 ¿La gente sí le ha bajado al volumen?

Estamos midiendo, hay tendencia a que disminuya. Lo que no quiero es brigadas que actúen puntualmente, porque eso no funciona, sino una estrategia sostenida. 

Usted es el de la idea de volver con los Día sin Carro, es más, quería dos para este semestre, ¿qué pasó?

Estamos mirando los últimos detalles, hemos tenido inconvenientes, pese a que yo lo quiero hacer tienen razón los demás en dos cosas: uno de los objetivos es la promoción del transporte masivo y estamos débiles. Entonces, hacer un día sin carro sin que la gente tenga la alternativa verdadera para moverse es un fracaso. Pese a mi arrojo de plantearlo, lo veo difícil. Entonces estoy manejando una alternativa, que es un día sin carro voluntario, invitando a la ciudadanía a que se sume y que ojalá por un día usen el MÍO. Y quiero invitar también a la Cámara de Comercio, a los sectores empresariales.

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