Las vidas que ha salvado el Programa Niños Canguro del Hospital Universitario del Valle

Las vidas que ha salvado el Programa Niños Canguro del Hospital Universitario del Valle

Abril 20, 2012 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País
Las vidas que ha salvado el Programa Niños Canguro del Hospital Universitario del Valle

Sofía y Samara nacieron pesando mil gramos. Gracias al Programa Canguro ahora llevan una vida normal.

Cincuenta pequeños que nacieron prematuros o con bajo peso lograron sobrevivir y superar dificultades respiratorias, visuales y auditivas. Historias de menores valientes.

Cuando Eric nació, pesando tan sólo 1.120 gramos y con seis meses de gestación, las probabilidades de que sobreviviera eran prácticamente nulas. Edith, su madre, llevaba tres años tratando tener un hijo con su esposo y llegó a pensar que era estéril. Por eso, cuando su bebé nació y le dijeron que tal vez moriría, se derrumbó.Pero Edith no estuvo sola. Desde que dio a luz en el Hospital Universitario del Valle, HUV, el equipo médico del Programa Canguro se encargó de tratar a su bebé. Estuvo mes y medio en incubadoras, con respiración artificial y sondas para alimentarlo.Luego el tratamiento continuó en casa. Edith recuerda lo poco que durmió en esos días. Sin embargo, también sonríe al pensar que gracias a eso su hijo sobrevivió. “Nunca perdí la fe”, cuenta. Eric superó sus problemas respiratorios, auditivos y de visión y, aunque tardó un poco, camina como cualquier niño. Ahora tan sólo tiene una desviación en uno de sus ojos y usa anteojos. Por lo demás, ya habla con claridad y hasta juega fútbol.Precisamente, Eric es uno de los 50 niños que se ‘graduaron’ este jueves del Programa Canguro. En una ceremonia con payasos, títeres, globos y regalos, los médicos del HUV festejaron la vida de estos pequeños, que nacieron hace tres años, prematuros o con peso inferior a 1.500 gramos y lograron sobrevivir y superar sus dificultades físicas.“Un bebé de estos puede fácilmente ser atendido por diez especialistas, como otorrinos, neurólogos, psicólogos, fonoaudiólogos, neonatólogos, entre otros”, explica el doctor Javier Torres, subdirector de Pediatría del hospital. Una vez se cumplen los tres años en el programa, se considera que ya han superado la etapa más difícil y, entonces, es ahí cuando se gradúan.Las gemelas Sofía y Samara, por ejemplo, nacieron pesando mil gramos. Hoy, a sus tres años, ya están en el colegio y aprenden inglés. “Rojo: red”, dicen, señalando la blusa de su mamá.Tal vez uno de los ejemplos más inspiradores sea el de Daniela, la primera niña en hacer parte del programa, hace diez años, invitada especial a esta fiesta. Hoy, con esa misma edad, representa el triunfo de la vida para los médicos del HUV.Mamás canguro celebran la vidaMientras Eric estaba en la clínica, sigue recordando Edith, lo más duro era viajar a diario desde el corregimiento de Montebello. “Aún no había cicatrizado la cesárea, pero no importaba. Sólo quería estar con él. Hoy es la adoración de la casa”, relata. Es que la participación de la madre en el proceso es indispensable, comentan los médicos. De ahí es donde nace el nombre del programa.“El contacto piel a piel permite que el niño gane peso más rápido, que se den menos infecciones, que la madre produzca más leche materna y, por ende, que los bebés se recuperen más rápido. Las mamás, a diario, pasan horas sosteniendo a su hijo en el pecho, con ayuda de una faja especial”, concluye el doctor Torres.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad