Las risas y quejas por la prolongación de la rumba

Julio 11, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

La reactivación de la economía o el incremento de la violencia: dos caras de una hora más de rumba. Mientras a los gremios que viven de la vida nocturna la medida les parece acertada; algunos ciudadanos y psicólogos la rechazan.

“Hacía tiempo que no me quedaba tan buena platica: $180.000, pues antes, en promedio, un viernes o un sábado mis ganancias eran de $100.000 o $120.000”. Por eso a John Medina, taxista de 36 años, con diez en el oficio, la medida tomada por el Alcalde de extender hasta las 3:00 a.m. la rumba en Cali le parece “excelente”.Como siempre, este hombre de 36 años, trabaja de 4:00 p.m. a 4:00 a.m., pero el pasado sábado, por obra y gracia de la extensión del horario en los grilles, discotecas, bares y otros centros nocturnos de Cali notó cómo le rindió su jornada: para su casa se fue con $60.000 más de lo acostumbrado. “Y este fin de semana será mejor”, sentencia, “porque el sábado anterior, mucha gente aún no estaba enterada del Decreto de la Alcaldía y pude ver incluso, cómo muchos establecimientos cerraron a las 2:00 a.m.”.La alegre voz de Johnson se une a la de otros centenares de caleños que ven con buenos ojos la decisión oficializada el pasado viernes 2 de julio por el alcalde Jorge Iván Ospina de permitir a los establecimientos públicos de la rumba en Cali cerrar los viernes y sábado una hora más tarde. Y los domingos cuando sea puente festivo.Por supuesto, entre esas voces de satisfacción está la del presidente de la asociación de empresarios de la noche Asonod, Alejandro Vásquez, que destaca cómo la medida no sólo beneficiará al gremio que representa sino que dinamizará la economía de muchos otros sectores.Aunque una de las intenciones del Decreto es la creación de empleos, Vásquez no se compromete en decir cuántas fuentes de trabajo y en qué lapso aspiran a crear en razón de esta hora adicional, porque, explica, recuperar la clientela que ha emigrado a otros municipios será un proceso muy complejo. Sin embargo, dice que el anhelo es ir recuperando gradualmente los empleos perdidos. Recuerda el presidente de Asonod que por las restricciones de la Ley Zanahoria, sólo a junio de 2008 a junio de 2009 el sector formal de los empresarios de la noche perdió 2.306 empleos. Cifra que puede llegar a 3.000 personas si se cuentan bailarines, músicos, cuenteros, teatreros del gremio artístico a los que no podían contratar porque pagarles era inviable. Y si a esto se suman los 7.000 taxistas cesantes en el horario nocturno, se llega a 10.000 personas. Además, comenta Vásquez, hay que tener en cuenta a los que están en la informalidad de la noche en la venta de cigarrillos, dulces y minutos; expendio de comidas rápidas, fritanga, venta de rosas, vigilancia, fotógrafos, que son alrededor de 10.840. Eso sin contar a los proveedores de elementos desechables, agua, cítricos, licores nacionales y extranjeros; los del sonido, luces, circuito cerrado de Tv, litografías, tipografías, pauta radial... es una extensa cadena de personas que hoy ven con optimismo la ampliación de la diversión en 60 minutos.A estas voces entusiastas se une la de Carolina Muñoz, directora de la Asociación de la Industria Gastronómica, capítulo del Valle, Acodrés. Ella resalta que su gremio y otros se benefician con la medida de la Administración, porque “estamos trabajando por una Cali turística y no es posible pensar en una Cali turística con un horario de Ley Zanahoria que mande a la gente a dormir temprano”.Muñoz coincide con el presidente de Asonod que no hay que olvidar que en la capital de la salsa hay toda una economía que se mueve alrededor de la rumba y que, además, si queremos mostrar un turismo de clase mundial hay que trabajar la noche caleña con horarios más extendidos, de forma más organizada y con controles más estrictos por parte de las autoridades. “Uno no puede traer a un turista a Cali y decirle que a las 12:45 de la noche se tiene que ir a dormir”.Voces en contraPero no todos son cantos de sirena con la decisión tomada por la Alcaldía. En un sondeo realizado por El País entre sus cibernautas los días 2, 3 y 4 de julio, la gran mayoría (73%) se mostró en desacuerdo con la medida. Incluso hay ciudadanos como una ama de casa del barrio Gran Limonar, (que no quiso ser identificada) que aseguran que la medida les parece fatal. “No es conveniente hasta tanto los dueños de establecimientos hagan los correctivos necesarios que les permitan hacer una rumba sana y haya mecanismos que posibiliten controlar a los asistentes a esas rumbas, con continuas rondas de la Policía para evitar que se queden en los sectores residenciales indisponiendo y dañando la calidad de vida de la gente”. La señora comenta que tendrá una hora menos de sueño y tranquilidad. Y denuncia lo que sucede en su sector, la Carrera 66 entre la Autopista y Pasoancho. “Los bares no tienen parqueaderos, así que la gente parquea en los antejardines de las casas, obstaculizando nuestra entrada. Si un habitante llega luego de las 10:00 p.m., no encuentra cómo entrar ni mucho menos por donde salir, si es de madrugada”. Cuando se termina la rumba, prosigue la ama de casa, ponen los equipos de los carros a todo volumen, conversan alto, forman peleas, ha habido balaceras entre ellos. Hay consumo de droga y las parejas han cogido el parque que queda al frente de la parroquia Santa María del Camino de motel. La directora del Instituto Cisalva de la Universidad del Valle María Isabel Gutiérrez Martínez también alza su voz de protesta y argumenta que esta decisión es un baldado de agua fría para lo que se ha logrado en la disminución de los homicidios y otros tipos de delitos, sobre todo en los fines de semana. De acuerdo con investigaciones (ver gráfico) en Cali durante los años 2007-2009, la franja horaria comprendida entre las 12:00 de la noche y las 6:00 a.m. presenta el mayor número de casos de homicidios en la ciudad, en días y horarios comunmente de esparcimiento por parte de los caleños en los establecimientos nocturnos de la ciudad.Además, recuerda Gutiérrez Martínez, hay una asociación entre el consumo de alcohol indebido y las muertes por homicidio, por el binomio alcohol-armas de fuego, y, en tránsito, por la combinación alcohol-vehículo automotor.“Entre el 60 y 70% de los pacientes que ingresan por accidente de tránsito hay ingesta de licor ya sea por parte del conductor o del peatón”, corrobora la enfermera jefe del Servicio de Urgencias del H.U.V., quien de paso no alaba ni condena aún la medida de la Administración local, porque dice, es aún prematuro opinar. De todas maneras concluye: “El peligro está en conducir un vehículo o manejar un arma bajo los efectos del licor. Y eso puede hacerse de día también. Todo depende del autocuidado que la persona tenga con su vida”, tercia en el debate la señora García.Todos ponenAmparado en las más recientes cifras registradas por el Observatorio Social de la Secretaría de Gobierno de Cali, el Presidente de Asonod comenta que las muertes que se generan en la madrugada son muy pocas y que el peor rango de homicidios es entre las 6:00 y 9:00 p.m. Por eso se pregunta: ¿Será que también vamos a estigmatizar este horario?De ahí que el dirigente comente que el hecho de querer cerrar la ciudad es como el marido al que la señora le es infiel y quiere solucionar el problema vendiendo el sofá. “No. La ciudad tiene que abordar el problema de violencia de otra manera, no estigmatizando la rumba”.Recalca Alejandro Vásquez que en Cali hay problemas de violencia por la existencia de carteles de la droga, las pandillas, la guerrilla, y de convivencia ciudadana por la intolerancia. Y que aunque se conoce que la violencia está focalizada en las comunas 13, 14, 15 y un poco menos en la 6 y en la 8, no existe una política clara de seguridad. Por ello dice, para tener una ciudad donde se pueda disfrutar la noche como el día todos debemos poner: autoridades, gremio y comunidad. Asonod se comprometió con el Alcalde en la autorregulación de los establecimientos con medidas como no permitir el ingreso de menores de edad, ni de armas, ni el consumo de estupefacientes, ni el exceso de ruido; el reciclaje de residuos, e iniciar un proceso de certificación de calidad de los establecimientos. Así se evitarán situaciones como los desmanes de los llamados bares-estancos que no cumplen con las normas y que motivan muchas de las quejas de la comunidad.Eliana Salamanca de la Secretaría de Gobierno; Fabio Cardozo, de la Secretaría de Tránsito, y el general Miguel Ángel Bojacá, de la Policía Metropolitana de Cali, aseguraron a El País que, por su parte, contribuirán con campañas pedagógicas, estrictos controles y seguimiento (ver recuadro) para que la prolongación de una hora más de rumba redunde en beneficio de toda la ciudad. Aquí todos debemos poner, pues como dice, el general Bojacá, “mientras no haya un comportamiento ciudadano responsable no habrá Fuerza Pública que alcance”.

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