Las parcelaciones ilegales acaban con Los Farallones

Las parcelaciones ilegales acaban con Los Farallones

Febrero 14, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Ricardo Pérez V. I Elpais.com.co
Las parcelaciones ilegales acaban  con Los Farallones

Más de 20 casas han sido construidas en los dos últimos años sólo en un sector de la vereda El Cabuyal, aledañas a la vía que lleva de Cristo Rey a Yanaconas, justo donde empieza el Parque Natural Los Farallones.

Las normas que prohíben lotear y construir en la ‘fábrica’ de agua de Cali son letra muerta. Denuncia de la unidad investigativa de Elpais.com.co

Carlos Adolfo Ochoa ve brotar casas a diario en los alrededores de su finca en la vereda El Cabuyal, en las goteras posteriores del cerro Cristo Rey, la puerta de entrada al Parque Nacional Natural Farallones de Cali, esa casi ignota área de flora y fauna de 2.052 km2 desde donde se descuelga la brisa que refresca a la capital vallecaucana y donde fundir una pared o lotear una finca es ilegal.Empero, las normas que protegen las 13.010 hectáreas del terreno de Los Farallones que corresponden al Municipio de Cali, al parecer, se han convertido en letra muerta.Ochoa echó raíces en ese paradisiaco entorno tres décadas después de que fuera declarado Parque Natural con la Resolución No. 92 de 1968, del entonces Instituto Colombiano de Reforma Agraria, Incora. Compró un predio de diez hectáreas que aún tiene la misma casona, un corral para animales, una reducida explanada, faldas de bosque y una espesa vegetación de la que él se muestra orgulloso, pues dice haber contribuido con “sudor y lágrimas” a su cuidado.Sin embargo, dueños de fincas de la región, muchos de ellos herederos ancestrales, ven cómo algunos vecinos sucumben ante la tentación de lotear y vender los predios. Esto termina por contaminar el bosque y destruir la fauna y el suelo, causando un daño ambiental inconmensurable a la cuenca que protege y ‘fabrica’ buena parte del agua que consumen los caleños.Esta incertidumbre también la vive Fabio Perea, otro finquero de El Cabuyal. Aún no sale de su asombro ya que en los últimos dos años, sólo en lo que alcanza a divisar desde su finca, ha visto levantarse más de una veintena de casas, algunas de medidas y proporciones descomunales (foto No. 5), pero también aledañas a construcciones con aparentes fallas estructurales (fotos No. 1, 2 y 3) e, incluso, con grave riesgo para la vida de sus propios moradores.Corpocerros, una entidad sin ánimo de lucro que intenta preservar la riqueza hídrica de la región y específicamente de la microcuenca de El Cabuyal, con un manejo sostenible por parte de sus asociados y que lidera acciones ante las entidades gubernamentales, ha identificado el último de los casos de loteo en un sitio conocido como ‘El Muñeco’.Se trata de la finca Mi Ranchito, que en el último plano levantado en 1997 figuraba con una extensión de 14 hectáreas.Extrañamente, hoy ese mismo predio sólo tiene 3 hectáreas, según lo confirmó a El País su dueña, la señora Beatriz Benavídez viuda de Castillo (foto No. 7), una septuagenaria que sostiene, ante los requerimientos de la CVC, que ella sólo ha vendido un lote porque los demás fueron negociados por herederos de la familia Castillo. Sin emabrgo, este diario constató que en la Notaría Segunda de Cali la finca Mi Ranchito está registrada a su nombre, y también que hace seis meses realizó la última venta de un lote a la familia Valencia Velasco, según lo confirmó Rocío Velasco, quien con su esposo construyó una vivienda (foto No. 2) y ahora residen en el lugar con sus hijos.Corpocerros reclama ante CVC que esta proliferación de edificaciones atenta contra el balance ambiental de la región, además de no cumplir con los permisos y licencias, razón por la cual Silvio Barberena, su director ejecutivo, insiste desde el 15 de marzo del 2010 en “acciones inmediatas para que luego no haya que lamentar consecuencias infortunadas”.Ante la persistencia de Barberena, la CVC constató la problemática en una primera visita al predio hace ya once meses. El organismo precisó la semana pasada que el proceso sólo “se inició en agosto y la entidad tiene seis meses para realizar la investigación preliminar, por eso aún estamos dentro de los términos, además, ya se formuló pliego de cargos contra los presuntos responsables”, precisó José Prada, director (e) territorial ambiental de la DAR Suroccidente.El País conoció que, además del de la señora Beatriz, se llevan otros dos procesos contra propietarios de predios por fuera de dicha parcelación, en el mismo corregimiento de Los Andes, uno en el sector de La Hamaca y otro frente a la estación de Policía. Estos terrenos están por fuera de Los Farallones, pero dentro del área de 9.500 hectáreas de reserva natural colindante con el parque, en donde también está prohibido hacer nuevas construcciones (ver foto No. 6).La dura situación económica que golpea al campo y los efectos de la pasada ola invernal son ahora la disculpa de esos propietarios, quienes también sacan partido de la lentitud de los organismos estatales para detectar y ubicar las acciones contra el medio ambiente.Estas son las razones que han llevado al finquero Ochoa a plantearse la opción de lotear. Sabe que, si parcela las diez hectáreas de ‘La Querendona’, obtendrá jugosas ganancias, en vista de que la tierra en extensiones menores adquiere un mayor valor.A pesar de la tentación, se ha resistido porque es consciente de que ante todo debe contribuir a la preservación del entorno que él mismo escogió para dedicar los esfuerzos de una vida.Entonces, se muestra sorprendido porque no sabe cómo “avivatos y personas sin escrúpulos” venden y construyen sin permiso.El Plan de Ordenamiento Territorial, POT, que es ley municipal aprobada por el Acuerdo 069 del 2000, prohíbe, entre otros, el fraccionamiento de los predios o ‘loteo’, las construcciones nuevas e incluso las adiciones y reformas de las existentes, salvo las que se requieran para cuidado del predio.Y la Ley 1333 del 2009, da facultades a la autoridad ambiental, en este caso la CVC, para sancionar a los que infrinjan la norma. Incluso, contempla la demolición de lo construido. Sin embargo, hasta ahora una medida de este calibre no se ha tomado en Los Farallones. Mientras se vence el plazo para que la CVC tome una decisión final sobre el asunto, la ‘fábrica’ natural de agua de Cali seguirá sin protección.

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