Las manos que trabajan para consolidar la paz en Cali y el Valle del Cauca

Febrero 26, 2017 - 05:00 p.m. Por:
Elpais.com.co
Mural de la paz

El departamento y sus 42 municipios trabajan para que la paz pase de ser un sueño a una realidad.

Giancarlo Manzano l El País

Justo hace tres meses se firmó el nuevo Acuerdo de Paz entre el Gobierno Nacional y las Farc. Desde entonces los ojos del mundo se fijaron en 26 puntos del territorio colombiano donde estarán 6900 guerrilleros reunidos durante seis meses para iniciar el proceso de desarme y de reincorporación a la vida civil.

Pero, en realidad, la paz no se hace únicamente silenciando fusiles. El camino, dicen los expertos, hay que construirlo con programas sociales, productivos, educativos, de reparación a las víctimas y protección a los victimarios.

Óscar Gamboa, quien está trabajando con los municipios afrocolombianos que sufrieron la guerra, sostiene que para aterrizar el posconflicto, lo primero que hay que hacer es salir de la indiferencia.

“Durante años el país esperó para desmovilizar a las Farc y ahora que está apunto de hacerlo, uno ve a la gente con actitud de como si nada estuviera pasando y eso se traduce en que nadie toma la iniciativa. Nos estamos limitando a esperar a que lleguen recursos del Estado y de eso no se trata la paz”, dice Gamboa.

El líder afro cuestiona la falta de pedagogía de lo que está consignado en el Acuerdo Final de Paz porque, según él, “hay mucho titular de prensa, pero la gente no conoce realmente de qué se trata el acuerdo y qué hay que hacer en el posconflicto”.

Precisamente, muchos se preguntan ¿qué están haciendo Cali y el Valle del Cauca para consolidar la paz?

En la Alcaldía de Cali le están apostando a la paz desde la cultura y a mantener intacta la historia para que la crueldad de la guerra no se repita, pero también a enseñarle a las madres cómo proteger a sus hijos para que no sean actores de la guerra; desde la Gobernación del Valle del Cauca le apuestan a las escuelas deportivas y culturales, se están haciendo productivos los territorios, reincorporando excombatientes, entre otras acciones.

Pero no son los únicos. Otras entidades del sector privado se adelantaron a los acuerdos y desde mucho antes trabajaban en beneficio de quienes fueron víctimas, como la Cámara de Comercio de Cali y VallenPaz.

‘Yo no parí para la muerte’

“La ciudad que transforma sus condiciones empieza a generar vida”. Así lo sostiene Rocío Gutiérrez, secretaria de Paz y Cultura Ciudadana del Municipio, quien dice que ya está estructurada la política de paz, pero que se está buscando cooperación internacional y apoyo nacional para ejecutarlos.

Explica que hay tres ejes: La política pública en cultura ciudadana para la paz; el Museo de Memoria Histórica y Reconciliación y la estrategia que busca convertir a Cali en capital región del posconflicto, dado que el grueso de la población víctima y desmovilizada que aquí reside procede del suroccidente del país.

Sobre el museo, Gutiérrez agrega que la idea es que en 2019 esté listo el montaje en un área de 1200 metros cuadrados en el edificio de Coltabaco, que fue donado el año pasado.

Pero la Alcaldía también le apuesta a los vivos. Con el programa ‘Yo no parí para la muerte’ se han graduado a más de 800 mujeres, madres y agentes educadores de diferentes comunas y corregimientos de Cali, en pautas de crianza; ‘Facilitadores de Paz’, que ha formado más de 600 gestores de paz y ha brindado herramientas en resolución pacífica de conflictos a más de 1750 niños y jóvenes. Y la cartilla ‘Desármate, medítele a este cuento’, que ha sensibilizado y beneficiado a más de 14.000 niños y niñas, y sus familias, de sectores vulnerables de Cali.

La Unidad de Víctimas en el Valle indemnizó a 3964 personas durante el 2016, afectadas por el conflicto.

Un acuerdo aterrizado al Valle

En el Valle del Cauca el Acuerdo Final de Paz fue aterrizado según las necesidades de la región. La propuesta, consolidada con la Universidad del Valle y la Gobernación, busca ocupar los territorios que estaban sin presencia del Estado por cuenta del conflicto armado.

Fabio Cardozo, secretario de Paz Territorial y Reconciliación, dice que la idea es que la estrategia trascienda las líneas del actual Gobierno Departamental para que la paz pueda ser estable y duradera.

Así las cosas, ya están andando diez programas, uno de ellos, es el convenio con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, para diseñar y operativizar el Modelo de Gestión Territorial para la Paz, la Reconciliación y la Convivencia.

También está Manos a la Paz que ya tiene 54 estudiantes haciendo práctica con énfasis en construcción de paz en 23 municipios; con la Unión Europea se aprobó el proyecto Rutas para la Paz que beneficiará a Bolívar, Roldanillo, La Unión, Toro, Argelia, El Dovio y Trujillo.
Mientras que en Florida, Pradera, Palmira, Buga y Tuluá se está trabajando con excombatientes a partir de un convenio con la OIM.
Las asociaciones productivas también se están beneficiando. Se comenzó con tres municipios, pero la idea, dice Cardozo, es extender el programa a diez localidades más.

VallenPaz

Esta institución fue creada hace 17 años con el objetivo de contribuir a la construcción de paz en Colombia por medio de la generación de oportunidades de desarrollo en comunida- des campesinas del surocciden- te colombiano afectadas por el conflicto armado.

Felipe Montoya, su director, dice que siguen trabajando en ello, pero que sí hay un programa específico creado para fortalecer el posconflicto.

Se trata de ‘Justicia Local para la Paz’, financiado por la Unión Europea y es ejecutado por el Ministerio de Justicia, Red ProdePaz, y en el Cauca Vallenpaz.

En el Cauca se invierten alrededor de $2200 millones. “Ahora solo está en el Cauca y busca promover una visión integral de la justicia colombiana”.

Desde lo privado


En mayo de 2013 la Cámara de Comercio de Cali le dio apertura al Centro de Desarrollo Empresarial y de Empleabilidad Prospera Aguablanca para generar ingresos por medio de procesos de formalización, formación, acompañamiento y asesoría a las empresas ubicadas en la capital del Valle del Cauca.

Con este centro se busca que los habitantes del distrito, en especial víctimas de la violencia y el conflicto, mejoren su calidad de vida y para ello se trabaja en tres líneas principales: empleabilidad, crecimiento empresarial y emprendimiento.

Durante sus primeros años de operación, Prospera Aguablanca  ha beneficiado a 18.520 personas, el 64 % de ellas, son mujeres.
El año pasado, 53 empresarios del programa participaron en dos ferias empresariales en Cali y Yumbo, cuatro eventos empresariales en la capital del Valle y dos ruedas de negocios, el resultado: un crecimiento del 35 % de la base de los clientes.

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