Las incómodas relaciones que dejó en la Alcaldía un pacto político

Las incómodas relaciones que dejó en la Alcaldía un pacto político

Noviembre 21, 2010 - 12:00 a.m. Por:
Redacción de El País

Muchas versiones indican que entre Eliana Salamanca, secretaria de Gobierno de Cali y el Alcalde Jorge Iván Ospina hay distancias enormes. Los funcionarios niegan que haya diferencias, pero en el CAM dicen que la situación es insostenible.

Aunque físicamente son sólo unos escalones los que separan el despacho del alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, de la oficina de su secretaria de Gobierno, Eliana Salamanca, la relación entre ambos funcionarios se mantiene a kilómetros de distancia.Esa línea de comunicación entre el Mandatario caleño y quien debió ser su mano derecha para conducir a feliz puerto la seguridad y la convivencia en la ciudad, se rompió mucho antes de que esta Administración se posesionara, en enero del 2008, cuando Salamanca fue inscrita en el gabinete de Ospina como contraprestación a un respaldo político.No obstante, tanto Ospina como Salamanca han intentado mantener la más cordial de las relaciones, pero no siempre se logra. Ese esfuerzo de vez en cuando es superado por el fantasma de los acuerdos políticos incumplidos y surgen esas contradicciones tan comunes en los matrimonios por conveniencia.La última de ellas se dio la semana pasada, cuando el alcalde Ospina anunció con bombos y platillos la nueva estrategia municipal de seguridad y convivencia, y sólo dos días después su Secretaria de Gobierno lo contradijo al asegurar que la ciudad no tiene los recursos para la puesta en marcha de esa iniciativa.Pese a todo, Salamanca aseguró en diálogo con El País que son falsas esas supuestas diferencias, que la relación de ambos se da en un marco armónico de respeto y de confianza, y que si existiera alguna incomodidad con ella, el alcalde Ospina se lo habría hecho saber y ya la habría retirado del cargo.“Lo que hay es una campaña de desinformación para crearle zozobra a la sociedad sobre la política de seguridad de la Alcaldía, que es uno de los temas principales que nosotros manejamos”, dijo la funcionaria.El alcalde Ospina, por su parte, aseguró hace unos días en entrevista a este medio que la relación con Eliana, “es muy buena, no he tenido jamás una dificultad administrativa o personal con ella. En su debido momento he precisado las diferencias con la organización política en la que ella está y, sobre todo, han sido diferencias marcadas frente a la manera de cómo se piensa lo político”.Pero quienes conocen de primera mano la realidad del CAM aseguran que la comunicación es nula, que no se pasan al teléfono, que para ambos es incómoda la presencia del otro en el mismo recinto, e incluso, que parecen resignados a soportarse hasta el fin del mandato.Desde el Concejo de la ciudad se ha vendido la idea de que los problemas de seguridad en Cali no se atienden como debiera ser, por la falta de diálogo entre Ospina y su Secretaria de Gobierno. Tanto que el conservador Fernando Tamayo le pidió a la funcionaria su renuncia para que las diferencias políticas no terminen perjudicando la ciudad.El también concejal Carlos Andrés Clavijo aseguró que en la relación entre el Alcalde y su Secretaria de Gobierno “es como cuando una familia tiene dificultades de entendimiento, es pública esa mala relación y sus hijos, en este caso la ciudad, se dan cuenta que sus padres están durmiendo en camas separadas”.Una relación que nació muertaTan accidentada como la relación que ha mantenido el Alcalde de Cali con el sector político de Martínez fue el aterrizaje de Eliana Salamanca en su gabinete.La exigencia del polémico ex senador de quedarse con Metrocali, alegando que su apoyo fue el que llevó a Ospina al primer cargo de la ciudad, acabó con la relación sólo días después de que pasaran las elecciones de octubre del 2007.Hasta el día de hoy persiste el disgusto de Martínez por la negativa del Alcalde a entregarle Metrocali, que junto a las secretarías de Salud y Educación, son consideradas por el Mandatario caleño como dependencias inamovibles.Sólo hasta el 31 de diciembre del 2007, un día antes de la posesión, resurgió el diálogo entre los dos sectores, esta vez con la mediación del ex gobernador Juan Carlos Abadía, quien le pidió a Ospina desagraviar a Martínez entregándole las secretarías de Gobierno y Deportes.Martínez nunca aceptó un cambio en las reglas de juego, pero Abadía, quien siguió como intermediario entre ambos, aprovechó el momento y puso a dos allegados suyos en el gabinete: Eliana Salamanca, en la Secretaría de Gobierno, y Diego Cardona, en la de Deportes.Aunque el alcalde Ospina y la gente de su movimiento político pensaron que las dos cuotas serían suficientes para cubrir el apoyo de Martínez, la orden para Abadía, dicen fuentes cercanas a las partes, era presionar desde la Gobernación para restarle recursos a la Alcaldía de Cali y hacer ver mal su administración. Desde la CVC, advierten las fuentes, se ordenó no entregar al Dagma los recursos de la sobretasa ambiental y contratar directamente la poda de las zonas verdes y el mantenimiento de parques. También se retiraron de los hospitales a todos aquellos funcionarios que tuvieran una cercanía con Ospina.En medio de este panorama, pese a que personas cercanas a Ospina reconocen que tanto Eliana como Cardona no han sido malos funcionarios, sí se empezó a mirar a los dos secretarios como “infiltrados” en el CAM, por lo que Ospina ha debido hacer frente a la presión de su grupo político para que se deshaga de los tan ‘incómodos’ secretarios.El contragolpeCon la presión ordenada por Martínez contra la administración Ospina se empezó a complicar la estadía de la actual Secretaria de Gobierno.Situación que se ha hecho más inmanejable desde las elecciones al Congreso del 14 de marzo, cuando a oídos del Alcalde llegó la voz de que buena parte de los votos que logró Juan Carlos Rizzetto, del PIN, para ser senador, se financiaron con contratos emanados de las secretarías General y de Deportes. Producto de ello se redujo el presupuesto a esa dependencia en un 50% y se ordenó un control excesivo a los movimientos de la funcionaria.Poco después surgió la que es considerada la mayor muestra del inconformismo del Mandatario con Salamanca, cuando en un Consejo de Gobierno Ospina soltó una andanada de críticas contra el PIN y la manera non sancta como habrían logrado los votos para sus candidatos al Congreso, mientras las miradas de los demás secretarios recaían sobre Salamanca, quien se encontraba al lado de Ospina.El propósito, dicen en el CAM, era que esas palabras llegaran a oídos de Martínez y éste decidiera retirar a Salamanca y a Cardona de sus cargos, pero la estrategia no funcionó. Por el contrario, los concejales del PIN encabezaron una ola de ataques contra la Administración y denunciaron la falta de recursos para que la Secretaria de Gobierno ejecute proyectos de convivencia. Desde diciembre del 2009, cuando Ospina rechazó toda propuesta de sacar de la Alcaldía a las cuotas de Martínez, se empezaron a buscar otras alternativas para restarles maniobrabilidad o ubicarlos en un lugar por fuera del CAM.En el tintero está la propuesta de trasladar a Eliana Salamanca al Dagma, no sólo para apartarla de la sede de Gobierno, sino como estrategia para que finalmente la CVC, en manos de los amigos de Martínez, giren al Municipio los recursos de la sobretasa ambiental. “Yo creo que el Alcalde ya honró su palabra con el sector de Martínez que lo apoyó. Ha tenido a dos de sus aliados durante tres años en la Administración, cuando la verdad es que el ex senador nunca puso un centavo para su candidatura y llegó con sus votos adhiriendo a Ospina, impulsado por la coyuntura política. Es tan así, que Ospina no votó con Juan Carlos Abadía a la Gobernación del Valle, sino con Orlando Riascos”, indicó otra fuente que pidió reserva.

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